Fausto ha ganado el pan dibujando. Fue durante décadas un disciplinado y esforzado dibujante técnico, y mientras esto hacía soñaba con el arte. Leía, visitaba exposiciones. Preguntaba. Casi a escondidas comenzó a deformar imágenes de gentes y de cosas.
A veces la realidad se convierte en una cuerda floja para el equilibrista ser humano, cuesta mucho comprender si han sido las historias, quienes eligen o merecen a sus propios personajes o suelen cristalizar las obras desde su quintaesencia.
Atrasado, muy atrasado, está mi escrito sobre el último Festival de Teatro de La Habana. Tan atrasado, que se me cruzó con el artículo de homenaje a la labor gubernamental en el 2011, un recuento –útil para los cubanos impacientes- del avance sufrido por nuestro país en el último año.
El Concurso independiente de fotografía social “País de Pixeles” concluyó su primera edición en la noche del sábado 4 de febrero de 2012 en La Habana con una exposición de 40 obras...
Tan misteriosos, como los frutos del mamey, estos versos se me revelaron a mi paso por la senda de la vida.
Yo no tuve que hacerlos, y no siento vergüenza, ni me sonroja, confesar que estas palabras han surgido
desde un vacío insondable, donde los nombres y las fechas, poco o nada habrán de consentirles a las ansias de mi ego. Les hallé, entre el jardín de la meditación, en los sitios más insospechados, incluso en basureros, en esos que me habían propuesto, como los más impuros; viendo el arroyo que pasa a lo largo de mi pueblo,
más allá de que sus aguas turbias parecieran estancadas, o a la inversa de su cauce universal.