Presentación de este filme alemán de 2006, Premio Oscar a la mejor película extranjera, en la Cinemateca Tiempos Modernos, nuevo proyecto de la Casa Taller Pedro Pablo Oliva.
Buenas noches,
Lo que sucederá esta noche es más que la simple proyección de una película. La Casa Taller Pedro Pablo Oliva les da la bienvenida al preámbulo de una nueva iniciativa, asaz maravillosa y desafiante: la creación de una cinemateca que atesore y ponga a disposición de todos una muestra sustantiva de lo más valioso producido en el cine de ficción y documental de todas las épocas, latitudes, alternativas de pensamiento y filiaciones estéticas, así como de la literatura más autorizada que se relaciona con este arte.
Del 13 de febrero al 9 de marzo este año fue celebrada en nuestro país la XVll Feria Internacional del Libro. Como sucede siempre, fueron anunciados los múltiples títulos que serían presentados así como la diversidad literaria y temática que ofrecería la Feria.
Pinar del Río fue una de las más de 40 sedes que tuvo la Feria en el país. Una porción de la calle Martí, la misma de todos los años (fuente de agua incluida) y las ruinas de la otrora emblemática ferretería Canosa, en el mismo tramo de calle, pero utilizadas sus paredes, (es lo que queda de ella), para escenario teatral infantil y venta de libros, fue el lugar de la celebración de la misma.
Los lienzos de Alain Arencibia intentan sumergirnos en las sombrías honduras del ser que brega en la cotidianidad, a solas con su fardo de incertidumbres, sufrimientos y glorias vanas, y ese forcejeo inútil de su yo por imponerse a la aplastante homogeneidad del medio que le circunda. De la atenazada postración al grito agónico, el drama que representa Alain se desenvuelve tomando fundamentalmente como escenario la actividad “productiva”, donde gana en resonancias sociológicas, ideológicas y filosóficas, haciendo las veces de íntima meditación sobre nuestra aventura existencial.
Nacía el siglo XX. Leonardo Wood nos retenía la libertad para enseñarnos a ser libres. La Palma era apenas un caserío maltratado durante tres años de guerra por las tropas españolas, por los patriotas cubanos y por bandoleros de ambas partes. El villorrio ni siquiera imaginaba las bendiciones de Thomas Alba y del dúo Westinghouse-Steinmetz ni la magia de los hermanos Lumiére. Cualquier personaje que llegara con el fango del camino en las botas, alcanzaba notoriedad inmediata por obra y gracia de lenguas sin nada que hacer. Así llegó el Chino Cascabel con sus malabares ambulantes. Su nombre era Faustino Rivera, veterano de la gesta libertadora que se ganaba la vida bajo la carpa de un circo, porque, con seguridad, no tocó mucho de aquella suma gestionada en Washington por los últimos latidos de Calixto García.
Cuando se habla de Pinar del Río, casi siempre los atributos que más destacan son sus bellezas naturales, la calidad de su tabaco, la hospitalidad de sus habitantes. Pero dentro de las muchas referencias a la más occidental de nuestras provincias se omite un detalle que, aunque contemporáneo, nos distingue: la gran pasión de muchos pinareños y pinareñas por la música rock.
Alamar Express es un documental de la directora polaca Patricia Satora que hace honor a su género. Lo absurdo de la vida de los cubanos, lo inexplicable, lo que no tiene sentido, se hace evidente con una fidelidad y dinamismo que son dignos de admirar. Cualquiera que desconozca la realidad de la Isla, y no quiera conocerla a través del prisma oficial, podría llevarse una idea general de esta realidad, pero también y sobre todo le sirve de estímulo a los que han vivido, viven o quieren comenzar a vivir alguna experiencia de soberanía y libertad.