Carta de un ciudadano a Pedro de La Hoz a propósito de su artículo del 2 de febrero de 2010 en el periódico Granma.
Señor Pedro de La Hoz:
El pasado día 2 de febrero leí en el diario Granma su artículo que tituló: “Los Van Van contra la intolerancia”, donde nos contaba las innumerables muestras de afecto que recibió la popular orquesta cubana en la ciudad de Miami y también el rechazo que causó en algunos sectores de cubanos exiliados.
El intercambio cultural entre los dos países, después de tantos años de intolerancia, de ambas partes, es un gran paso de avance en el posible restablecimiento de las relaciones entre las vecinas naciones. Pero me pregunto: ¿podrá existir un verdadero intercambio cultural si no dejamos que las heridas cierren?
Articulo tomado del Periodico Granma el 2 de enero de 2010.
Por más de dos horas Los Van Van hicieron bailar y gozar al público que abarrotó este último Domingo el James L. Knight Center, de Miami. Y no quedó como un asunto entre cubanos. Latinos inmigrantes y nacidos en Estrados Unidos y no pocos norteamericanos estremecieron lunetas y pasillos al ritmo del tren antillano liderado por Juan Fornell. A fin de cuentas todos sabían que estaban ante una agrupación respetable y respetada por sus cuatro décadas ininterrumpidas de aportes ala renovación de la música popular bailable.
El estruendo fue tal que sobrepasó las voces de la intransigencia y la intolerancia en una ciudad que responde más al patrón de una república bananera que a un civilizado coto del Primer Mundo. Unas doscientas personas, los mismos que aplauden las acciones terroristas contra su país de origen, trituraron los discos del colombiano Juanes en meses pasados o contribuyeron en el cruce de milenios al fraude electoral que aupó a Bush Jr.
El 31 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano. Martí, Bolívar y Che, gays en un afiche. Dos personas que NO pueden entrar a una fiesta a la que el resto de la humanidad SÍ puede entrar. Un festival de cine latinoamericano, y las colas más grandes junto a un filme concebido en la nórdica Dinamarca. Oliver Stone augurando un Chávez chicano como presidente de Estados Unidos. Un largometraje cubano de repulsivo erotismo sobre unos campesinos perversos…
El 31 Festival inundó La Habana. Montones de películas hechas en América del Sur y Central, y oportunas dosis de cine polaco, español, noruego, finés y alemán, obligaron a miles de cubanos a correr desesperadamente de cine en cine, para aprovechar la más emocionante de las fiestas artísticas habaneras.
Había pasado tantas veces por allí, tantas veces había fijado la mirada en la ecuestre estatua de bronce. Tantas veces había admirado la Diosa Palas Atenea como si estuviera aún en su templo en la antigua Atenas majestuosamente sentada. Había escrutado todos los detalles mas no había visto nada. A veces sucede que miramos al bosque y no vemos los pinos.
Generalmente los domingos compro la prensa de la Ciudad y me entretengo mucho con su lectura. Uno de los de mayor tradición es el Juventud Rebelde, pero este ya se había agotado, por lo cual adquirí el Tribuna de La Habana de menor tirada. Me fui hasta la parada del ómnibus leyendo mientras avanzaba a punto de tropezar con cuanto paseante me encontraba.
R: Mis inicios en la música fueron por el año 2003, sentía ciertas inquietudes musicales, también sociales; yo escuchaba mucha música por ese tiempo, música con influencia norteamericana, un poco de rap, un poco de sow, pero por sobre todo me cautivaba la sonoridad y el modo de expresión del Hip-Hop que llegaba en aquellos tiempos; anteriormente, por los años noventa e incluso hasta el año 2000, no me interesaba esta música.
En el 13er. Festival Internacional de Teatro de La Habana.
Por Henry Constantín
Comienzo este artículo con la certeza de que en algún momento me iré del tema. Lo sé, y voy a escribir de lo que primero me había propuesto, ya sin toda la emoción que ese inicial objetivo merecía. Perdónenme.
Hace unos cuantos días terminó el 13er. Festival Internacional de Teatro de La Habana, que no se hacía desde el 2005. El año pasado los ciclones se lo llevaron; fue pospuesto esperando mejores aires, y aunque los de hoy no se pintan muy buenos, ya el teatro cubano no podía más de impaciencia.
Jeffrey Puentes García (Candelaria, Pinar del Río, 1976), llegó con la buena noticia a Miami: tres documentales que reflejan el quehacer de la comunidad católica en su pueblo natal:
25 kilómetros (19 minutos, 2005) aborda el peregrinar de dos mujeres a través del campo para asistir a la misa de cada domingo. 72 horas (27 minutos, 2007) observa cómo parte de la feligresía participa en el carnaval de Candelaria durante sus tres días de celebración sin dejar de preocuparse por el sacerdote local quien permanece solitario en su parroquia, y Para subir al cielo (24 minutos, 2008) se inmiscuye en los preparativos del acontecimiento que será realizar la Eucaristía en plena campiña.