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Por Waldo Fernández Cuenca
Cuando descubrí su apasionante prosa y prolífica obra con tan solo 43 años, no pude menos que cautivarme y asombrarme. A Rafael Rojas me gusta compararlo con un “volcán” o un “terremoto” que con una teluricidad incontrolable viene arrasando con viejos y anquilosados preceptos eternamente establecidos.
Su obra y su persona han sido descalificadas más de una vez en la tierra que lo vio nacer, aunque muchos no dejan de reconocer su innegable aporte al panorama académico insular. Libros como Motivos de Anteo, Patria y nación en la historia intelectual de Cuba y Tumbas sin Sosiego. Revolución, disidencia y exilio del intelectual cubano, estudian al nacionalismo cubano desde una plural cosmovisión, ensayos dotados de una prosa sencillamente brillante. Este intelectual cuenta además con otros libros dedicados a la historia de América Latina y México, pero yo he querido descubrir al Rafael Rojas que sueña, padece y extraña. |
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