Doy gracias a Dios que me ha permitido venir hasta ustedes y realizar este tan deseado viaje. Saludo a Monseñor Dionisio García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba, agradeciéndole sus amables palabras de acogida en nombre de todos...
Antes de finalizar la Misa celebrada este 26 de marzo en la Plaza Antonio Maceo y Grajales, en la ciudad de Santiago de Cuba, el Papa entregó una Rosa de Oro a la imagen de la Virgen de la Caridad, a quien ha dedicado esta visita a Cuba como peregrino de la Caridad.
Doy gracias a Dios, que me ha permitido visitar esta hermosa Isla, que tan profunda huella dejó en el corazón de mi amado Predecesor, el beato Juan Pablo II, cuando estuvo en estas tierras como mensajero de la verdad y la esperanza.
«Bendito eres, Señor Dios…, bendito tu nombre santo y glorioso» (Dn 3,52). Este himno de bendición del libro de Daniel resuena hoy en nuestra liturgia invitándonos reiteradamente a bendecir y alabar a Dios. Somos parte de la multitud de ese coro que celebra al Señor sin cesar.
Al inicio de esta celebración, dirijo a Su Santidad, con profundo afecto y veneración, unas palabras de acogida que interpretan el sentir de los cubanos aquí reunidos y de los que siguen, a través de la televisión o la radio, esta acción sagrada con admiración y gratitud hacia el sucesor de Pedro.
Santiago de Cuba, con sano orgullo y gratitud, con su proverbial alegría y hospitalidad le da la bienvenida como padre y pastor de la Iglesia Universal, que viene a anunciarnos el Evangelio de Jesucristo, dirigido a los hombres y mujeres de todos los tiempos.
Aeropuerto internacional Antonio Maceo. Ceremonia de bienvenida
Le agradezco, Señor Presidente, su acogida y sus corteses palabras de bienvenida, con las que ha querido transmitir también los sentimientos de respeto de parte del gobierno y el pueblo cubano hacia el sucesor de Pedro.
Les ofrecemos las preguntas que se le presentaron a Benedicto XVI y sus respectivas respuestas:
Primera pregunta: México y Cuba son tierras en las que los viajes de Juan Pablo II hicieron historia, ¿con qué ánimo y esperanzas sigue las huellas de su predecesor?