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Por Jesuhadín Pérez Valdés
Se redujeron las pruebas de ingreso, se facilitaron los accesos a determinadas carreras, se modificaron los sistemas metodológicos y evaluativos, se suspendieron exámenes, se asalariaron estudiantes. Una verdadera revolución dentro de otra. ¿El objetivo? Muy simple: producir graduados. Sí, porque aquí todo se hace en grande o no se hace. Después del fracaso, el salto… al otro extremo.
Acá se presumía de tener, un altísimo nivel de conocimiento profesional. Un montón de gente encantadora con más de cuatro dedos de frente. ¡Pero cuatro dedos con cuño y membrete, sin susto! Nuestros centros se encargaban del aval. Pero no era suficiente. Los objetos de presunción antiguos, el azúcar, el níquel o el turismo caían precipitadamente en desuso, por lo que, había que hacer de todo con tal de que “más” fueran graduados. |
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