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Por Dagoberto Valdés Hernádez
El 4 de junio de 1989 es una de las fechas que pudiéramos escoger para señalar simbólicamente el comienzo de una nueva era en la historia de la humanidad: el fin del comunismo y del mito de las revoluciones violentas como solución para el progreso de los pueblos.
Todo acontecimiento que ha conmocionado los cimientos de la civilización tiene siempre muchas fechas de inicio y terminación, muchos acontecimientos señeros, muchos líderes protagonistas, muchas interpretaciones. ¿Cómo no las va a tener un cambio de época como el que terminó con la guerra fría, el totalitarismo y el fracaso antropológico del comunismo?
Todos parecen estar de acuerdo en fijar la transición a partir de las primeras elecciones libres en la Polonia de Juan Pablo II, Lech Walesa, Adam Michnick, Mazowiecki y “Solidaridad”. |
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