Editorial
EN ESTA HORA DE CUBA: ¿PAN O LIBERTAD?
La respuesta es muy fácil a nivel de teoría y de buena voluntad: Los dos, el pueblo cubano quiere pan y libertad. Más pan y más libertad.
Pero en la práctica los hechos dicen algo distinto, las estrategias y tácticas parece que ponen el intermitente para girar a un lado y doblan irremisiblemente en sentido contrario. Parece ser que, incluso los que desde fuera, desean lo mejor para Cuba, queremos decir para los cubanos y cubanas, se sorprenden a sí mismos haciendo una opción pragmática alejada de la ética política que dicen defender, de la vida que exigen en sus propios países, e incluso de los derechos y valores que enseñan en sus conferencias filosóficas, escuelas políticas o religiones.
Esta incoherencia, a menudo inconsciente, otras veces claramente asumida, y en no pocas ocasiones revestida de la mejor de las buenas voluntades, podríamos encontrarla, tanto en las decisiones de la vida cotidiana de los ciudadanos de a pie como en las estrategias y cálculos de los que ostentan todo tipo de poder e influencia. Incluso, podremos encontrarla acompañada de una buena dosis de amnesia y algunas manías de doble rasero en la práctica de los observadores y funcionarios internacionales y de los que ponen ante todo sus incondicionados intereses económicos y comerciales.