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Alguien que llega
Un hombre viene a conmutar el tiempo
combina entre sus manos intenciones
llega pariendo orgasmos por rincones
y hechiza amores como pasatiempo.
Teje el invierno con extraños dones
rituales de veranos a destiempo
besa la primavera a contratiempo
como si otoños fuesen emociones.
Sueña juntar locuras y destinos
y agitando sus párpados en ruedo
enamora estaciones por caminos.
Después, palpa la luz con solo un dedo
e impresionan sus frases grandes tinos
que tientan a pecar al propio miedo.
El forastemio
Colecciono el aliento
de amores clandestinos.
Vestigios de palabras
ahogadas en botellas,
abstinencias de sexos
con retos insalvables,
recuentos de inocentes
en sábanas de cierce...
Y es que soy forastemio
impropio y sin orilla,
quien guarda la humedad
de anagramas en braile
entreverando ruidos
en cada desacierto.
Soy ciego y forastemio
devoto de una boca
empapada de ojeras.
Más que nada soy fatuo
y adicto a no ser tuyo.
Clarividencia
Navega un sueño con el alma a cuestas
por riberas cubiertas de lirismo
mezcló con ocre intenso su mutismo
al saber que perdía las apuestas
Dicen que amó el encanto del nudismo
y salpicó la espalda sin respuestas
de lágrimas, rencor y otras propuestas
e intentó suicidarse el erotismo
Brotó sin rumbo entre manantiales
carente de los sueños de errabundo
luego se abría el pecho con cristales
Para sembrarse un himno en lo profundo
después juntó destinos con vitrales
y encontró la inocencia bajo el mundo.
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