Cultura

Cosmografía interior


Por Dani Francisco Tejera Menéndez

Foto de Maikel Iglesias Rodríguez.

 
COSMOGRAFÍA INTERIOR
 
Podrá negarse el astro refulgente
A lanzar luminosas radiaciones
Sobre ramas de esbeltas plantaciones
Que lograban la flora reanimar,
Y al faltarle esas diurnas emisiones
Impedirle a la verde clorofila
Absorber la energía que asimila
Para su fotosíntesis lograr.

 
Podrá el collar que forman las estrellas
Con su dije romántico, la luna,
Esa estela espacial de luz que tuna
Perder por un designio natural,
Y privar de su efigie a la laguna
Hurtándole a las arcas de la noche
Sin que nadie lo evite ni reproche
La plata de su encanto sideral.
 
Podrá la floreciente primavera
Perder magnificencia y colorido
Cuando el lienzo del alba se ha extendido
Sin que plasme los trazos del pintor
Y al ver todo el paisaje compungido
Por la ausencia de luz y mariposas
Que temprano visitan a las rosas,
Llorar porque nos falta su esplendor.
 
Podrán las gigantescas marejadas
Impulsadas por trombas y aquilones
Atraer hacia el fondo embarcaciones
Que sus aguas osaran desafiar,
Y a pesar de tener tripulaciones
Decididas a entrar en los combates
No lograran, debido a sus embates,
Impedir que pudieran naufragar.
 
Pero jamás podrá negarse el astro
Que destella virtud, benevolencia
Y el sistema solar de mi conciencia
Ilumina con vívido esplendor,
A que sigan mis plantas la absorbencia
De sus fuentes, y que su clorofila
Con la humana energía que asimila
Logre mi fotosíntesis de amor.
 
Jamás ese collar de las estrellas
Con su dije romántico, la luna,
Del cosmos de mi vida la fortuna
Podrá ningún designio natural,
A esa estela noctámbula que tuna
Privar de su fulgor y dulce calma
Ni robarle a las noches de mi alma
La plata de su encanto espiritual.
 
Jamás podrá mi interna primavera
Renunciar a su inmenso colorido
Porque un paisaje humano florecido
Es motivo de gran satisfacción
Ni al mandato supremo recibido
Dejará de rendirle su obediencia
Mientras deba el honor de su presencia
A un jardín que se nombra corazón.
 
Jamás las gigantescas marejadas
No formadas por trombas ni aquilones
Sino por torbellinos de pasiones
Que en mi pecho se quieran desatar,
Constituirán motivos de temores
Para naves que boguen decididas
Ellas saben que al fin, si son heridas,
Allí vale la pena zozobrar…
 
Porque vivo rodeado de amistades,
Porque he sabido amar y ser amado,
Porque todos mis sueños he logrado,
Porque tengo en mi Dios plena confianza,
Porque estoy de lo justo enamorado,
Porque lanzo mis versos a la brisa,
Porque brindo a la vida mi sonrisa
mientras ella me brinde la esperanza.
 
Por eso niña hermosa que idolatro,
De rostro angelical y piel sensible,
Me subyuga el deseo irresistible
De observar junto a ti con fe y con calma
El cuello de mi sol inextinguible
Rodeado del collar de las estrellas
Con tus ojos, brillantes como ellas,
En el valle celeste de mi alma.
 
 
 
Caudal de ternura
(soneto)
 
Ansioso de explorar el alma humana,
Laberintos, misterios y virtudes,
Hacia sus infinitas latitudes
Dirigí mi fantástica patana.
 
Y anclado en los confines de la arcana
Longitud, donde encantos como aludes
Expande por abruptas altitudes
Como rayos el sol en la mañana…
 
Descubrí que ninguna en este mundo
Albergará jamás en lo profundo
Un caudal de ternura que taladre
 
Hasta el fondo de nuestros corazones,
Para irrigar la vida de ilusiones,
Como el que surca el alma de una madre.
 
 
Eterno encanto
(soneto)
Cuando miro extasiado tus mogotes,
Tu exuberante y mística belleza,
Tus palmas que resisten con firmeza
Del aquilón violento los azotes;
 
Los destellos del sol, como lingotes
Derretidos caer con sutileza
Sobre tu magistral naturaleza
Y en la verdosa faz dorados brotes;
 
Asisto a la exitosa galería
Donde expone su gran policromía
El autor absoluto de lo inmenso
 
Para expresar con gesto reverente
Toda la admiración que mi alma siente
Por quien tu eterno encanto llevó al lienzo.
 
 
Viaje a tu interior
(Décimas)
 
Quise las profundidades
De tus ojos explorar
Y en ellos descubrí un mar
Infinito de bondades.
Hacia sus inmensidades
Dirigí mi embarcación
Como un Cristóbal Colón
Que se lanza diligente
En busca del continente
Donde está tu corazón.
 
Y en mi fantástico viaje
Llegué al puerto de tu alma
Donde procedí con calma
A las labores de anclaje
Penetré por un paisaje
De magnífico esplendor
Donde nunca otro pintor
Logró plasmar la belleza
De aquella naturaleza
En el lienzo de su amor.
 
Dani Francisco Tejera Menéndez (Pinar del Río, 1940).
Especialista en cine latinoamericano.
Graduado de Español y Literatura.
Reside en Pinar del Río.