Cultura

Los códigos del “Ismaelillo”

 

Por Lissy Sarraff Mirabal

y Eladio Guillermo Hernández Rivera

“Ismaelillo”. Foto tomada de Internet.

 

El poemario “Ismaelillo”, una de las obras literarias cumbre de Martí, resulta indispensable para apreciar a integridad una personalidad revolucionaria que se manifiesta en todos los ámbitos. A su vez sorprende cómo una obra de tal complejidad ha sido dedicada a un niño y logrado el abrazo de tanta juventud.

 

Muchos de los obstáculos que se interponen a nuestra capacidad para percibir íntegramente el mensaje del “Ismaelillo” se relacionan con la desconsideración sobre el papel correspondiente a esa arabidad que nos constituye y orna el magisterio de pensamiento, sensibilidad y acción de nuestro Héroe Nacional de forma generalizada.

Aún intangible para muchos hoy, esas componentes resultan innegables para integrar y comprender elementalmente ciertos aspectos de la biografía de Martí: ¿Cómo explicarnos las circunstancias de aquella muerte, sino como un acto crístico consciente en acción y significado? ¿Cómo si no resulta Martí en la primera fila del combate de Dos Ríos, impecable en gabardina, de negro hasta el bombín sobre un caballo blanco y revólver niquelado en mano?

¿Acaso ya no se puede concebir un Cristo-paradigma vivo a quien se deba seguir o imitar? ¿Porque es preferible declararse culpable, pecador o indigno, pedir perdón y protección? ¿O es más correcto mirar desde las gradas al ejemplo de aquel que ya se sacrificó por nosotros hace milenios?

En el “Ismaelillo” Martí demuestra su capacidad para hacernos conscientes de ciertas metamorfosis culturales de la especie. Esas líneas se desatan entre otras más íntimas, cuestionando desde sí mismo nuestro pensamiento occidental actual. Trazos invisibles sin volver, especialmente a “Abdala”, a “Polvo de alas de mariposa”, para descubrir luego en su “Musa Traviesa”, el sumario de una de las corrientes más fuertes y duraderas de la personalidad de Martí.

El primero de estos hitos, Abdala, con sus altas consecuencias personales emerge no solo desde un elevado sentido de patriotismo, sino también desde el corazón apasionado de un joven que retornaría a su “Nubia”, después de muchos años para mostrar aristas incógnitas de un trauma mucho más personal.

“…Dicen que Nubia es tierra de leones.

No puede ser.

La tierra de leones es un alma.

Sin amor de mujer.

Y tierra de palomas.

Aquélla, oh noble amor, donde tú asomas…”1

El “Ismaelillo” fue primero una especie de confesión, en la que paulatinamente se gana confianza y deviene mensajero íntimo para los seres más amados.

“… A Amelia, urna de esencias: -de su hermano…

….A Chata, la madre buena de Ismael…

…A Enrique Piñeyro,-este juguete-de su amigo cariñoso…”2

Como muestran innumerables citas del epistolario martiano su crecimiento ante la estima de su autor a partir de 1882, no menguó hasta alcanzar la cima en la víspera del alzamiento de 1895, cuando a Manuel Mercado instruye:

“…Versos míos, no publique ninguno antes del Ismaelillo: ninguno vale un ápice. Los de después, al fin, ya son unos y sinceros…”3

Martí le concede su universalidad, ese papel de trascender el tiempo y hermanar culturas. Le concede todo el don de su genio. Así fue capaz de cobijar cómodamente su legado, que pudiéramos llamar de temprana Poscolonialidad, supuestamente para su entonces muy pequeño hijo. El tal legado se expande cuidadosamente entre tiernos poemas casi indetectable, hasta quien pudiese entenderlo. Llegó así hasta muchos intelectuales valiosos dentro y fuera del terruño. Especialmente a Retamar en el plano académico, pero claramente perceptible también a la postre del mundo real y maravilloso de Carpentier. Casos paradigmáticos pero no únicos.

Lo que hoy es toda una tendencia cultural reconocida globalmente, en “Musa Traviesa” se resume a un bello poema ornado de arabescos y de una perspectiva que redimensiona al mundo para convertirlo en poesía. Un trazado de nuevos caminos tanto para el modernismo hispanoamericano en la Literatura, como para los saberes más emancipadores de las ciencias sociales y humanistas del aún futuro.

“Ismaelillo”, no ceja al ser también un verdadero aporte en innovaciones estético-lingüísticas, de gran profundidad, riqueza, niveles de lectura y contenido. Y en sus quince poemas, emana la ternura paternal hasta la eternidad de formas diversas y no menos vivificantes.

Su síntesis exhibe además un entorno simbólico, que continúa vigente como objeto de investigación y concepto creativo, que transforma sustantivos en adjetivos, colores en escala de valores. La vida, lo natural se contrapone a lo artificial, la verdad o el acierto se convierte en risa, la inteligencia en pluma, la belleza en espuma, lo sutil en monte. Una pauta de claves se hizo tan característica que luego no fue posible obviarla sin arriesgar la grandeza de versos tan hermosos como reconocidos:

“Si ves un monte de espuma,

es mi verso lo que ves,

mi verso es un monte y es,

un abanico de plumas”.4

El lugar especial del poemario, no por casualidad concedido a “Musa Traviesa”, el más extenso, resulta único con tema vinculado al título. Único en reunir nuevamente lo árabe a los momentos críticos de la biografía martiana hacia 1882. La parábola de la literatura funde con la vital. La tragedia del segundo destierro, con la separación entre padres e hijos. La misma madeja entreteje las aristas menos transitadas del propio José Martí como del patriarca Abraham.

Muestra Martí su forma de respeto consciente y responsable a la tradición como a la heredad cultural: los apóstoles vuelven a ser niños, y la lengua de Cervantes renace y remonta hasta su raíz. En el “Ismael y yo”, el espinazo inmortalizado del “Rocín-antes”, renovadísimo, deja oír aquella misma musicalidad de sus primeros coquineos casi perdidos en España después. Resultando capaz de hacernos cuestionar el núcleo de nuestras nociones de hispanidad como de cubanía. De ello escapa solo lo imprescindible para dejar libre el albedrío de quien debe pensarse a sí mismo según su propia integridad.

Pero el alma resplandece cuando se logra distinguir, entre esas líneas, la silueta del ser íntimo latente en medio de esas infinitas hipótesis que se abren una y otra vez con cada relectura de aquella, su “Musa Traviesa”.

Nota de la redacción: Por razones del diseño web, los comentarios al poema Musa Traviesa que se explana a continuación, y que aparecen en la obra original como recuadro en columna paralela fueron intercalados, por nuestra redacción, con letra cursiva, de modo que el código de interpretación sugerido por los autores pueda ser apreciado por el lector después de haber leído el fragmento al que hace referencia.

¿Mi musa5? Es un diablillo

con alas de ángel.

¡Ah, musilla traviesa,

que vuelo trae!

Yo suelo, caballero

en sueños graves

cabalgar horas luengas

sobre los aires.

La inspiración emana de la verdad, no es compatible con prejuicios heredados sobre el bien o el mal. Nos sorprende entre alas de una profunda meditación, libre, amplia, profunda, solemne, independiente, personal y honesta. Así nos cuenta, así meditaba nuestro Apóstol.

Me entro en nubes rosadas

bajo a hondos mares

y en los senos eternos

hago viajes.

No debe olvidarse ningún espacio. Todo debe ser sometido a la razón, hasta nuestros más remotos pactos con lo que consideremos más sagrado. Siempre es necesario considerar la fragilidad del hombre a la hora de representarse a sí mismo mientras trata de representar a los demás y tener independencia en nuestros criterios.

Allí asisto a la inmensa

Boda6 inefable7

y en los talleres8 huelgo9

de la luz madre:

Y con ella es la oscura

vida, radiante,

¡y a mis ojos los antros

son nidos de ángeles!

Es un deber y un camino a recorrer tras nuestras más poderosas razones existenciales. Algo más que lo ordinario se requiere siempre para llegar al final de ese camino, a la verdad: se requiere mucho sacrificio y voluntad.

Al viajero del cielo

¿Qué el mundo frágil?

Pues ¿no saben los hombres

qué encargo traen?

¡Rasgarse el bravo pecho

vaciar su sangre,

y andar, andar heridos

muy largo valle,

Roto el cuerpo en harapos,

los pies en carne

hasta dar10 sonriendo

-¡No en tierra- exánimes!11

Y entonces sus talleres

la luz les abre,

y ven lo que yo veo

¿Qué el mundo frágil?

Seres hay de montaña,

seres de valle

y seres de pantano

y lodazales.12

Comprensión, creatividad, y verdad, o un mundo de ilusiones que puede desmoronarse frágilmente son las alternativas. La dimensión y la condición humana están constantemente en juego.

De mis sueños desciendo,

Volando vanse,

y en papel amarillo13

cuento el viaje

Contándolo me inunda

un gozo grave:-

y cual si el monte14 alegre15,

queriendo holgarse

al alba16 enamorando

con voces ágiles,

sus hilillos sonoros desanudase,

y salpicando riscos17,

labrando esmaltes18,

refrescando sedientas

cálidas cauces,

echáralos risueños

por falda y valle,-

Así, al alba del alma19

regocijándose,

mi espíritu encendido

me echa a raudales

por las mejillas secas

lágrimas suaves.

¿Cómo hacerlo? Martí nos cuenta que escribió en solitario regocijo, sus meditaciones, inconforme las analizó e insistió largamente hasta lograr comprenderlas en su total trascendencia, hallando nuevos significados sobre cuestiones antes tenidas como muy pulidas, otras menos accesibles o muy candentes.

Me siento, cual si en magno

templo oficiase;

cual si mi alma por mirra

vertiese al aire;

cual si en mi hombro surgieran

fuerzas de Atlante

cual si el sol en mi seno

la luz fraguase:-

y estallo, hiervo, vibro,

¡Alas me nacen!

¿Valió la pena? Sin dudas, comprender sus propios sueños le conmovió y transformó profundamente. Le hizo crecer mucho interiormente. Luego aparece la responsabilidad por hacer valer esa verdad hallada dentro de sí, en lo público, frente a la verdad de otros, frente a la presión social, lo que puede significar para los hijos, para la familia, para uno mismo. Una prueba llena de sentimientos contrapuestos entre las ansias de la libertad y la duda.

Suavemente la puerta

del cuarto se abre,20

y éntranse a él gozosos

luz, risas, aire21.

Al par da el sol en mi alma

y en los cristales22

¡Por la puerta se ha he entrado

mi diablo ángel!

¿Qué fue de aquellos sueños,

de mi viaje,

del papel amarillo

del llanto suave?

Cual si de mariposas

tras gran combate

volaran alas de oro

por tierra y aire,

así vuelas las hojas

do23 cuento el trance.

Martí describe origen y esencia del conflicto que generalmente origina la violencia imperante en todos los ámbitos y niveles de la cultura humana: la actitud inmadura de irrespeto por el “otro”, por lo que representa, su espacio, sus ideas, sus derechos, etc. Esa actitud de niños traviesos, de inmadurez, se da por igual entre diferentes culturas, personas o estados, relatos, experiencias o puntos de vista, afecta las mejores oportunidades de crecimiento humano.

Hala acá el traviesuelo

mi paño árabe24;

allá monta en el lomo

de un incunable25;

un carcax con mis plumas

fábrica y atase;

un silex persiguiendo

vuelca un estante,

y ¡allá ruedan por tierra

versillos frágiles,

brumosos pensadores,

lópeos26 galanes

Nos declara su confianza en la inteligencia humana, esa misma que es capaz de disfrazarnos de diversas culturas, o de diferentes relatos parciales, es también capaz de despojarnos de ellos. La verdad al final alcanza al falso y al mentiroso y pone todo en su lugar.

Del muro arranca, y cíñese

indio plumaje27:

Aquella que me dieron

de oro brillante,

pluma28, a marcar nacida

frentes infames,

de su caja de ceda

saca, y la blande:

Del sol a los requiebros29

brilla el plumaje

baña en áureas tintas

su audaz semblante.

Alerta sin embargo ante el peligro de la acriticidad, ante el peligro del no pensar”. En esos casos el Hombre deviene muy vulnerable al hegemonismo cultural, indefenso ante esas increíbles metamorfosis del Jacob rubio, europeizado, con el cabello suelto al aire. Ornado de atributos que posteriormente ya han devenido standars hasta en la cinematografía como iconos renacentistas de un concepto de belleza occidental, completamente descontextualizado en el ámbito de las tradiciones bíblicas y coránicas. Vale reconocer la facilidad con que pueden ser aceptados tales paradigmas carentes completamente de sustento siquiera dentro del ámbito de la Fe.

De ambos lados el rubio

cabello al aire

a mí súbito viénese

a que lo abrace.

De beso en beso escala

mi mesa frágil;

¡Oh, Jacob, mariposa30,

Ismaelillo, árabe!

¿Qué ha de haber que me guste

como mirarle

de entre polvo de libros

surgir radiante,

y, en vez de acero, verle

de pluma armarse,

y buscar en mis brazos

tregua al combate?

Venga, venga, Ismaelillo:

la mesa asalte.

Y por los anchos pliegues

del paño árabe31

en rota32 vergonzosa

mis libros lance,

y siéntese magnífico

sobre el desastre

y muéstreme riendo,

roto el encaje33

-¡Qué encaje no se rompe

en el combate!-

¡Su cuello34, que en la risa35

gruesa onda hace!

Martí insiste, ejemplifica sobre la antigüedad del fenómeno, toma la contradicción entre los pasajes bíblico y coránico del patriarca Abraham probado en su fe por Dios, en el momento del sacrificio de su hijo: Ismael según la tradición coránica (Sura “Los Enfilados” 100) / Isaac según la judeo cristiana (Génesis 22). Nos muestra una de las más antiguas “travesuras” en el campo de la cultura de la que han resultado inconmensurables consecuencias. Pide a Ismael mostrar su cuello como prueba de verdad, aludiendo a las tradiciones del sacrificio de humanos que narran ambas tradiciones.

Venga, y por cauce nuevo

mi vida lance,

y a mis manos la vieja

peñola36 arranque,

¡y del vaso manchado

la tinta vacíe!

¡Vaso puro de nácar37:

Dame a que harte

esta sed de pureza:

los labios cánsame!

¿Son estas las que lo envuelven

carnes, o nácares?38

La risa39, como en taza

de ónice árabe40

en su incólume seno

bulle triunfante:

¡Hete aquí, hueso pálido,

vivo y durable!

Martí hace un llamado a la inclusión, a la renovación, a la integración armónica, al diálogo, pero principalmente al pensamiento crítico de las personas. Lo simboliza solicitando la presencia de Ismael. Llama a revertir esas secuelas de prácticas culturales parciales heredadas, que no le pueden satisfacer, siente que le afectan. Le afectan al punto que sostiene el “vaso manchado” y mira sus manos, inseguro, por un momento se cuestiona sobre su verdadera identidad, hasta que logra distinguir qué es nácar, falso o artificial y qué es lo verdadero en el mismo en su vida.

¡Hijo soy de mi hijo!

¡Él me rehace!

Pudiera yo, hijo mío,

quebrando el arte

universal, muriendo

mis años dándote,

envejecerte súbito,

¡La vida ahorrarte!-

¡Mas no, que no verías

en horas graves

entrar el sol al alma

y a los cristales!

Confiesa la necesidad de esa experiencia vital para el logro de convicciones culturales propias entre las futuras generaciones. Es algo que no puede contarse, imponerse o trasmitirse por mediaciones. El Maestro modestamente sólo puede mostrarnos el camino, no puede transitarlo por nosotros.

Hierva en tu seno puro

risa sonante:

rueden pliegues abajo

libros exangües41:

sube, Jacob alegre,

la escala suave:

Ven, y de beso en beso

mi mesa asaltes:-

¡Pues esa es mi musilla,

mi diablo ángel!

¡Ah, musilla traviesa

que vuelo trae!                           

Exhorta, por último, a llenarnos de verdades, a desechar lo falso. A dignificar y aceptar con respeto al “Jacob Alegre”, verdadero. A no sucumbir a musas traviesas, que pueden negarnos hasta nuestras más elementales nociones sobre la única, verdadera y diversa, identidad y cultura, la del Hombre.

Entre los subtextos del poema, por la dedicatoria a su hijo, ya “caballero”, especial atención suscitan las alusiones infantiles que revela Musa Traviesa. Su orden parece una cronología de las relaciones amorosas más significativas de Martí:

Hala acá el traviesuelo mi paño árabe42;

allá monta en el lomo de un incunable43;

un carcax con mis plumas fábrica y atase44

Una hipótesis que indica la posibilidad de existencia de descendientes no identificados de José Martí. Si bien los dos últimos casos han sido bastante divulgados, no ha sido así en el primero de ellos. El perfil de nuestras investigaciones apunta a una madre inmigrante, de origen egipcio-Nubia, cuyos rasgos deben ser piel cobriza y ojos claros, musulmana, en base a la simbología martiana que la refiere en “Polvo de Alas de Mariposas”, en “Abdala” y en el “Ismaelillo” coherentemente.

Los elementos historiológicos esclarecidos en el artículo anterior sobre el proceso de asentamiento de árabes en Cuba y en nuestra región respaldan esta hipótesis en contenido, espacio y tiempo.

Dentro de la obra martiana la búsqueda dirigida hacia este objetivo solo suma elementos dispersos:

  1. En la correspondencia de Martí con su madre desde el presidio se indica que probablemente solo ella llegara a ser confidente sobre esa hipotética relación.

“…Esta es una fea escuela; porque aunque vienen mujeres decentes, no faltan algunas que no lo son. -Tan no faltan, que la visita de 4 es diaria. A Dios gracias el cuerpo de las mujeres se hizo para mí de piedra. -Su alma es lo inmensamente grande, y si la tienen fea, bien pueden irse a brindar a otro lado sus hermosuras.-Todo conseguirá la Cárcel menos hacerme variar de opinión en este asunto…”45

  1. El tema del amor idílico que lógicamente ocupaba un lugar importante en el tintero joven de Martí, pronto se va a contrastar dolorosamente con otras vivencias de aquel primer destierro cuando escribe “Adúltera”.
  2. En lo publicado de la correspondencia martiana se hallan referencias sobre niños con rasgos árabes casi invariablemente solo en sus intercambios con su buen amigo y confidente Manuel Mercado donde constantemente se interesa por el bienestar de “sus” niños, les mima de los más diversos calificativos morunos, solicita sus “pinturas” probablemente fotos, aunque es probable que el menor hipotético que aludimos optara por la pintura como profesión tempranamente, pues también se alude a un pintor árabe. Pueden ser códigos perfectamente. En ocasiones son palpables ciertas dosis de ansiedad o culpabilidad ante su amigo. Manuel Mercado, evidentemente no solo manejó la papelería de Martí incluso tras su muerte. Hubiera hecho por su amigo todo lo necesario para proteger el prestigio de la personalidad pública de mayor importancia para Cuba.
  3. Orientados por el indicio anterior realizamos búsquedas de probable impacto en el contexto de la cultura mexicana en aquel momento. La hallamos en la obra del famoso pintor muralista Diego Rivera, con su estilo caracterizado por el uso de la perspectiva frontal plana que recrea un modelo primario egipcio. Específicamente su obra “Sueño de una tarde dominical en la Alameda central” es coherente con esta hipótesis también en contenido. En dicho cuadro aparece al centro la figura del artista de niño justo entre la de Martí y una dama de atuendo púrpura. Sus acompañantes aunque miran en distintas direcciones inclinan la cabeza el uno hacia el otro.
  4. En el contexto de la cultura del hermano país actualmente, en base al perfil de la presente investigación se logró identificar a una persona como posible descendiente de Martí en tercera o cuarta generación, quien no ha accedido a pronunciarse sobre este tema.

Epílogo: El “Ismaelillo”, podemos afirmar con toda responsabilidad, considerando la integridad del texto y de su autor, está dedicado al hijo de quien no solo ha sido necesario separarse, sino que además, siquiera ha sido posible reconocer por la violencia de los prejuicios imperantes en la sociedad, en la familia… en nosotros mismos.

Referencias

1 Obras Completas de José Martí en formato digital. Centro de Estudios Martianos. “Polvo de Alas de Mariposa”.

2 Obras Completas de José Martí en formato digital. Dedicatorias. 1892.

3 Obras Completas de José Martí en formato digital. Centro de Estudios Martianos. Epistolario. Tomo 5. A Gonzalo de Quesada. Montecristi, 1º de abril, 1895.

4 Obras Completas de José Martí en formato digital. Versos Sencillos. V. 1890.

5 Musa, en árabe, nombre de Moisés, generalmente aceptado como autor del Pentateuco, colección de los primeros cinco libros sagrados de la Biblia y de la Torá.

6 boda, aún hoy boda es consumación de pacto, unión o contrato matrimonial.

7 inefable, Martí toma frecuentemente este vocablo como sinónimo de divino, también en la acepción de don Donoso Cortés en sus “Ensayos sobre el Catolicismo” obra que evidentemente conoció en España durante sus estudios en la Universidad de Zaragoza, de Derecho y Filosofía y Letras entre 1871 y 1874... “Ninguna catástrofe es poderosa para poner turbación en la divinidad y para alterar la quietud inefable de su rostro... “Y porque todas son un bien, y porque han sido hechas por el autor de todo bien, ninguna de ellas puede alterar ni altera la inenarrable quietud y el inefable reposo del Hacedor de las cosas”. También en el Islam inmutabilísimo es uno de los atributos o nombres por los que se identifica a Dios.

8 talleres, es un vocablo de uso frecuente como un espacio de creación en la Obra Martiana. En la dedicatoria de La Edad de Oro leemos: “... Les hablaremos de todo lo que se hace en los talleres, donde suceden cosas más raras e interesantes que en los cuentos de magia, y son magia de verdad, más linda que la otra: y les diremos lo que se sabe del cielo, y de lo hondo del mar y de la tierra”.

9 huelgo, el término es aceptable en dos significados posible primero como desajuste entre partes que deben encajar exactamente y segundo como conjugación del verbo holgar, reposar, descansar. Ambas acepciones son aceptables y coherentes con el contenido de la oración “huelgo de la luz madre” y con el contexto.

10 dar, acertar, dar en el blanco.

11 exánimes, sin ánimo, desanimado, pusilánimes.

12 Seres hay de montaña, seres de valle y seres de pantano y lodazales, toda una escala martiana de valores humanos.

13 amarillo, aún hoy es usualmente un término peyorativo.

14 monte, algo sutil, misterioso, especie de acertijo.

15 alegre, al igual que la risa, es relativo a lo verdadero, a la verdad, al acierto.

16 alba, momento en que se hace la luz, o transparencia sobre algo.

17 riscos, áreas difíciles de acceder.

18 esmaltes, áreas muy pulidas, accedidas, concurridas, muy trabajadas.

19 Al alba del alma, es una imagen del momento en que aparece la luz, la comprensión.

20 Suavemente la puerta del cuarto se abre; imagen de salida de ese espacio de intimidad.

21 Luz, risa, aire, símbolos de realidad, vida, verdad, de contacto con la vida.

22 Al par da el sol en mi alma y en los cristales, diferencia al alma como algo animado, verdadero, vital de los cristales, de lo inventado, de lo artificial. También de lo frágil.

23 do, sinónimo de “donde” en castellano antiguo.

24 Paño árabe, alusión al Corán, cuyas suras aún hoy por tradición se escriben y exhiben sobre tapices colgados en las casas de los musulmanes.

25 Incunable, alusión a la Biblia, (de Gutenberg) como primer incunable en la historia de la aparición y desarrollo de la imprenta.

26 Lópeos, evidentemente un neologismo de Martí, en alusión al cíclope homérico, monstruos de un solo ojo.

27 Plumaje, inteligencia, cultura, sabiduría.

28Pluma, inteligencia, cultura, saberes.

29 sol a los requiebros, de la luz a las sombras. Sin embargo es más martiano el entorno quijotesco del término: “Llenósele la fantasía —(a don Quijote) — de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores y disparates imposibles; y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo”.

30 mariposa, como símbolo de la metamorfosis, la alteración, el cambio.

31 Paño árabe, alusión al Corán, cuyas suras aún hoy por tradición se escriben y exhiben sobre tapices colgados en las casas de los musulmanes.

32 rota, retirada.

33 encaje, velo, engaño.

34 cuello, alude a las tradiciones del sacrificio musulmán.

35 risa, la realidad, la verdad.

36 vieja peñola, alusión a lo que ha ocurrido históricamente con la Biblia Hebrea o Antiguo Testamento.

37 vaso puro de nácar, imagen de vacío preciosista.

38¿Son estas las que lo envuelven carnes, o nácares? Cuestionamiento sobre la propia identidad, se refiere a sus propias manos envolviendo el vaso.

39 risa, la realidad, la verdad.

40 taza de ónice árabe… se contrasta con el vaso de puro nácar, con el puro preciosismo.

41 Exangües, sin sangre, sin vida, alejado de la verdad, falso.

42 Evoca una relación de Martí, no identificada hasta el momento, según el orden cronológico, anterior a 1875, representado simbólicamente por el Corán.

43 Evoca su relación con Carmen Zayas Bazán, simbólicamente representada por la Biblia. Sería su hijo reconocido como el “Ismaelillo”, aunque su nombre era José Francisco, cronológicamente un segundo descendiente.

44 Evoca su relación con María Granados, la Niña de Guatemala donde su obra va al rescate del patrimonio de las culturas autóctonas americanas, cronológicamente su tercer hijo simbolizado por el carcax.

45 Obras Completas de José Martí en formato digital. Centro de Estudios Martianos. Carta a la Madre. [Cárcel] 10 de Noviembre de 1869.

Lissy Sarraff Mirabal (La Habana, 1962).

Ms. C. Universidad de las Artes, ISA.

Licenciada en Educación Artística, especialidad Artes Plásticas.

Artista Independiente e investigadora etnocultural.

Eladio Guillermo Hernández Rivera (La Habana, 1963).

Ingeniero Aerofoto geodesta, graduado en Novosibirsk, antigua URSS.

Ha trabajado en el Contingente “Blas Roca Calderío”, en los Órganos de la Administración del Poder Popular en Ciudad de

La Habana, Artemisa y Mayabeque y en la empresa GEOCUBA.

Actualmente se dedica a la investigación y al trabajo por cuenta propia.

Participó en el evento del Centro de Estudios Martianos en La Habana bajo el tema “Martí y la Espiritualidad” del año 2008 y en abril del año 2016, y ese mismo tema en el Museo Fragua Martiana, bajo el tema: “Martí y el Mundo Árabe”.