Cultura

Poesía - Ara Nacional

Por Rafael Almanza
A María Cristina Herrera
ESCÚCHAME, PATRIA
Escúchame, patria, el fiel
Sufrimiento de mi día:
Mi alma es el mediodía
Y ya no me encuentro en él.
Escucha, patria, el clavel
De mi alma, fino y duro:
Déjalo insurgir seguro
En verdad y libertad
Para la felicidad
De tu perfecto futuro.
Que cada hermano se eleve
Desde su propia elección
En respeto y comunión
Digno en el pensar que lleve.
Que en obra aparte se abreve
Y en distinguido buscar.
Que para el mundo un lugar
De amor la vida le guarde.
Que nadie viole el alarde
De su íntimo mirar.
Que el desacuerdo nos halle
Sin sospecha ni violencia,
Pureza de la conciencia
Y pacto y lid en la calle.
Que cada justo detalle
Tenga en el todo su abrigo:
Ningún hermano enemigo
Del otro, sino el prever
Distinto: salud de hacer
Al distante, un buen amigo.
Que no nos compre el afán
Del poder o la riqueza:
Fundémonos en la belleza
Del vivir, en donde están
La rosa del placer, el pan
Sagrado de cada aurora,
Conquistado por la hora
De la labor y del sueño:
Cada hermano libre y dueño
De su potencia creadora.
Que nos convoque la hazaña
Y nos guíe el heroísmo:
Pero el del amor, abismo
Y sacrificio en la entraña
De la gesta que no empaña
La vanidad, la persona:
Bravo buscar en la zona
Más alta de sí –y el riesgo
De erigirnos en el sesgo
Del vencer que no corona.
En el culto del decoro
La convivencia certera
-Multiplicada y entera-
De la realidad del coro
A su voluntad que adoro,
Porque es la tuya, y me acrece
En la negación que ofrece
Mi trascendencia, mi impulso
De pervivir en el pulso
Del sentir que te obedece.
Y abiertos a la virtud
Del planeta indagador
Para incorporar la flor
De la ajena juventud.
Centro de la multitud
De la idea y del problema,
De la tesis y el teorema
Que el mundo busca y obtiene,
Invitemos lo que viene
A crecer desde tu lema.
Y por la simple ambición
De quererse universal,
Busquémonos en el final
Espíritu, en la visión
De una sola condición
De santidad y de gloria:
La redención de la historia:
El alma pura y riente
De cada hermano viviente:
Eternidad y memoria.
Guardianes todos del santo
Soplo del aire y del suelo,
De la hierba, el mar y el cielo,
Carne del hombre y su canto.
Matemáticos de encanto,
Generosos del hechizo,
Atletas de heleno friso,
Dichosos de sangre y fuego,
Príncipes de amor y juego,
Profetas del paraíso.
Escúchame, Patria, hoy
De mi pueblo este reclamo
De fundarte en lo que amo
Y de amarte como soy.
Donde tú me llames, voy
Terso de aguda armonía.
Escúchame la alegría
De elegirme en la locura
De sufrir por tu figura.
Escúchame, patria mía.
26 de julio de 1991.

PUEBLO, LA PATRIA HAS DE SER
Pueblo, la patria has de ser
Si es que su nombre mereces,
Pulso de servir y hacer
Al prójimo en el que creces.
Pero tú te empequeñeces
Y un jefe enorme precisas
Que te ponga las abscisas.
La facilidad te gusta.
El buen esfuerzo te asusta.
Eres un sí de sonrisas.
No te sujetes la lengua
Más allá de la piedad,
Mira que tu honor amengua
Si me escondes tu verdad:
Que tienes mi libertad
De decirme lo que piensas,
Tus certidumbres intensas,
Sólo porque crees en eso
Y yo no te tengo preso.
Sin violencias, sin ofensas.
No te cortes del rebaño
Ni te finjas superior:
Mira que siempre hace daño
Oficio de dictador.
Sé que te crees mejor.
Y no eres diferente
Al consenso de la gente
Que te mide y te comenta.
Van a pasarte la cuenta.
Obedece, sirve, siente.
¿Quieres reunirte conmigo
Para hacer la vida nueva
O te prefieres amigo
Del cuartico con la jeva?
Tu habilidad me releva
De escogerte al sufrimiento
De la alianza en que me intento
Cual cristiano y ciudadano.
Tú siempre serás mi hermano.
Sigue gozando el momento.
Berdá que eres duro, macho.
El que no es duro no es.
Parece que de muchacho
Me impresionaste. Tal vez
Mi hora de madurez
Es saberme delicado,
Cultivarme enamorado
Profundo y original,
Para amar lo virginal
Y mandarte al excusado.
Tu disposición mayor
Siempre ha sido a la violencia.
Y por lo tanto, al temor.
Si te gusta la obediencia
Al más violento, esa ciencia
Te da, que en ella no cejas,
Sangre, destrucciones, rejas.
De tan violento que fuiste
Tú mismito te rompiste.
Violentamente te quejas.
Tránsate al tránsito, pronto
Antes que cruce y te castre.
Si me conviene, me monto.
Si no lo alcanzo, que arrastre
Mi vida, que es un desastre.
Ya no la puedo zurcir,
Ni lavar, ni bendecir.
Es que me siento impotente,
Que me caigo de mi frente.
Si al menos lograra huir.
Si te vas de tu país
Sin intentar darle vida
Es que no tienes raíz:
Piérdete rápido, olvida
Toda pasión, toda herida,
Cualquier propósito fuerte,
Mira que podrás hacerte
De unas cosas y un dinero.
Tu debilidad primero
Y después, claro, la muerte.
Mejor quédate a aguantar
Hasta que la cosa pase,
Si es que pasa, y olvidar
Si queda tiempo, el desfase
Que siempre este mundo hace
Entre la ilusión y el día.
Ya te acabas, mi alegría.
Principio no le vi, no.
¿He sido yo o el no yo?
Mi culpa: la patria mía.
Pueblo, la patria no eres
Aunque tú la finjas mucho
Y estés entre mis deberes:
En tu honor alzo el cartucho
De mi inspiración. Si quieres
Seguir así, quién pudiera
Contradecirte. La espera
Tuya, es la mía: ya pasas
Al camposanto, y me arrasas.
La patria se queda afuera.
2002.
EL HIMNO DE BAYAMO
en la catedral de Camagüey
Madre, me atrevo a quererte
Como no quisiera yo
Cristiano y dulce, que no
En la lucha y en la muerte.
Tienes mi honra y mi suerte -
Hoy, eligiendo sufrir -
Hoy, aprendiendo a morir. –
Tus holocaustos son ciertos.
Resucitarán tus muertos.
Madre, morir es vivir.
8 de septiembre, 2002.
AL ESCUDO DE LA LLAVE DEL GOLFO
Ábreme tú, sello mío,
A universal dimensión
Y a la participación
En el mundo y su albedrío.
Privilegio donde fío
Amar como Dios quisiera.
¡Cuba, si yo mereciera
Imprimir sobre mi firma
El sello que me confirma –
Y en mi ataúd tu bandera!
A LA ESTRELLA SOLITARIA
Triángulo de cielo sí
Del cosmos no, de justicia
Y perfección, la pericia
De Dios al nacerme aquí,
Única de hacerte así
Como nunca habrá ni dos
Sola en el Rubí con Vos, –
En el amor del diverso
Constelada de universo –
Sola en el Cielo de Dios!
A LA FLOR DE MARIPOSA
en mi casa
Mensaje del blanco, cita
De mujer en la confianza
De la lucha y la esperanza
Que tu aroma me concita.
Mi juventud resucita
Lista para la pelea
Para que mi alma crea,
Para que exija dulzura
A la obra seca y dura –
¡Pura, mi vida desea!
AL TOCORORO
en el Hoyo de Bonet
Ave, no encuentro tu pluma,
Tu florida bendición:
Que jamás entregue el don
Ni jaula ni reja asuma,
Me solicita la suma
De valor que te encarece.
Que nunca en mi tierra cese
Esa indómita belleza
Que no puede vivir presa.
¡Ese es mi plumaje, ese!
A LAS PALMAS REALES
La avenida de las palmas
Que en la infancia me llevaba
Por el domingo, yo amaba
Como un desfile de almas
Majestuosas, firmes, calmas,
En la altura proclamando
Mi perfección y mi mando
Sobre el mundo y su riqueza.
¡Las palmas de mi realeza
Entrándome a la gloria, cuándo!
AL ZAPATEO
Bailamos el zapateo
Cual cultura de arcaísmo
Porque acabó el privatismo
Cuando triunfó el tiroteo.
Se ha impuesto otro meneo
Más popular y más sano.
Y si quieres ser cubano
Hasta el último suspiro
Ya no te dicen guajiro.
Algunos gritan: gusano.
A LA CEIBA DE LA REPÚBLICA
en el Casino Campestre, 1902
En mi juventud yo amaba
Como la gloria del día
Tu historia que me pedía
Una hazaña que empezaba.
Ahora que mi cuerpo acaba
Es certeza poseerte:
Que en la fecha de mi muerte
Cuando yo me vaya al Cielo
Fija en el sagrado suelo
Seguirá la Ceiba fuerte.
PATRIA Y VIDA
Mi patria es la vida: yo
He nacido para ser
Irreversible en el Ser –
No para morirme, no.
Tú me matas, patria, o
Me pides que muera aquí
Muy despacito, de mí
Olvidándome, que soy
Digno del morir que doy. –
Patria y vida digo: sí.
Tú me derruyes el día
Me traicionas la esperanza
Y acabas con la confianza
Del último que te fía.
Tú fuiste la patria mía
Y ahora mi enemiga, que
Me exige morir de pie
Después de vivir en llanto.
No sé si podré con tanto.
Huir, no sé si podré.
Me quedo con el pequeño,
Con el hombre que no puede,
Con el poco que no cede,
Con el obseso del sueño
De sentirse propio dueño
De su tierra y de su obra,
Con el tonto que no cobra
Por ofrendarse y servir,
Con la vida del morir
Y con la vida que sobra.
2002.
PATRIA Y REINO
Mi patria es el Reino: fui
Fuera del tiempo, escogido
Para saberme nacido
En el tiempo para Ti,
Para que yo venza en mí
Sangre, demonio y horror.
Apártame del error
De mi nacer en la historia.
Yo nací para la gloria
Hijo en el Reino de Amor.

Rafael Almanza Alonso (Camagüey, 1957)
Ensayista, poeta.
Licenciado en economía.
Ha publicado varios libros.