Cultura

Poesía - Las canciones de Griet

Por Maikel Iglesias Rodríguez
 
Estas composiciones, han sido inspiradas por el halo divino de una misma musa. Llevan en su esencia el amor y la fe que en circunstancias hostiles para la creación humana, innúmeras vidas creyeron manantiales extinguibles. Estoy entre los que dudaron de la poesía, y el tiempo deshojó con sus miserias el árbol tutelar de su esperanza; sin embargo, una mística luz como sol de diciembre, ha atizado en mi ser esta nueva alborada de fascinación y música. ¡Para cantar contigo!, mi prójimo del alma, fraterna paisana del espíritu: aquí van estos versos melódicos, estas mezclas de soul y boleros legendarios, mis poemas-canciones, esta tierna fusión de balada celeste y el lied ancestral, para que anime a los seres en sus avatares, con el hálito dulce de las flautas mágicas, o el fulgor más sagrado de todos los instrumentos, que sigue siendo por suerte, la voz.
 
Musa.
La canción de Griet (Re menor)
 
Enséñame a besar
enséñame a vivir
donde tus aguas
plácidamente.
Enséñame a volar
abrázame hasta el fin
con tus palabras
en la fuente que inunda tu alma
tranquilamente,
como un lago en el cielo.
Hagamos el amor
y perdonémonos
sembremos girasoles en cada suspiro;
si es un sueño
lo nuestro en verdad
que despierten
los astros dormidos.
~0~

Foto: Maikel Iglesias
Despertar (La o Re mayor)
 
Me desperté queriendo
atravesar el océano que ahora separa tu mundo de mí.
Me levanté
sonriendo,
junto al retrato que llevo en mi móvil
por más que esté lejos de ti.
Me levanté cantando y respiré feliz,
me desperté volando con tu souvenir,
porque nada es más real que aquella melodía
que endulza las gargantas con el néctar de la vida.
Aunque el clima de la calle sea más denso
yo prometo respirar dentro de ti,
aunque el río de mi pueblo esté crecido y tan revuelto
yo pescaré canciones y luceros,
para ti.
Ya me cansé de soñarte en un castillo diez mil años,
ahora quiero ser testigo de tus labios,
de tu corazón latiendo junto al mío.
Ya maduré
con los golpes que nos van poniendo sabios,
ahora quiero enamorarte sin final,
el mayor de los secretos de lo natural
es que sigue pareciendo extraordinario.
~0~

Foto: Maikel Iglesias
Pajaritos con hilo (Mi mayor)
 
La semana en que volviste no se puso el sol
callé mi soledad y conversé con Dios
el té de mis mañanas fue más dulce que ninguno
y el café de tus miradas
fue mi mejor desayuno.
El día que regresaste yo besé la luna
volé hasta las palmeras y abracé en la altura
un cuerpo que respira con mi propia vida
la luz de esos recuerdos
que ya no se olvidan.
Cada vez que te beso hay estreno en el cielo
cada vez que te abrazo se prende mi fuego
no quisiera perder
el camino del sol  
ya no importa el dolor.
Madre, qué ave tan rara el amor
cuando la crees extraviada
sin fe y tan desolada
ella busca su nido en otro amanecer.
Pajaritos con hilo
pero sin miedo a volar donde nos lleve el destino.
Pajaritos con hilo
pero esta cuerda de amor no la quiebra el olvido.
Distintas son las marionetas que se creen más libres con el alma hueca,
nosotros somos más humanos porque nos amamos,
más allá de todo sufrimiento.  
Pajaritos con hilo
pero sin miedo a volar donde nos lleve el destino.
Pajaritos con hilo
ya nuestra cuerda de amor no la quiebra el olvido.
~0~

Foto: Maikel Iglesias
Mi ángel (La menor)
 
Mi ángel
qué fácil me dejo vencer
cuando no estás aquí
qué frágil se torna mi ser
si estás lejos de mí
me rindo contra los guerreros
que vienen a apagar mi luz.
Mi ángel
qué tarde despiertan las flores
en nuestro jardín
qué triste mirar los amores
desde un balancín
frente al mañana desespero
tropiezo con mi propia cruz.
Cuando me falta tu luz
yo me pierdo aunque siga el camino más simple,
río llorando por dentro si extraño tu paz
el mañana no existe.
Maldigo mi suerte si no puedo verte mi querer
pues contigo aprendí que la muerte,
jamás será más fuerte que el amor.
Mi ángel mi cielo
mi ángel, tú eres mi sueño verdadero.
Mi ángel mi cielo
mi ángel, por ti se salva lo que quiero.
Mi ángel mi cielo
mi ángel, tú eres mi sueño verdadero.
Mi ángel mi cielo
mi ángel, por ti se salvan mis anhelos.
~0~

Foto: Maikel Iglesias
El olor de las violetas (Sol mayor)
 
Las violetas escapan de sus macetas
para ir en busca de la libertad,
las efigies de San Lázaro
arrojan sus muletas
y se atreven a volar
sobre el mal.
Alas de mendigos
animan los latidos
de la gente que vendió su fe,
vuelven los amigos
a aliviarnos del castigo
que nos puso entre la espada y la pared.
Adiós, a las nieblas del otoño,
adiós, a todos los oprobios,
adiós, a tantos rencores…
que dejaron sin amor los corazones.
Violetas
escapan de sus macetas
van en busca de la libertad.
Violetas
con olores al jardín de la verdad,
el aroma de violetas
huele a paz y a firmamento
en sus hojas ellas guardan sentimientos
un perfume inolvidable
que se esparce con la brisa de los ángeles.
~0~

Foto: Maikel Iglesias
El día de tu santo (Fa menor)
 
Tenía forma de nube el dragón aquel
que se tragó la luna como un pastel
la vio tan rebosante de ilusiones
que decidió valerse de sus dones.
Tenías celos del tiempo el dragón aquel
que secuestró la noche con su poder
la vio tan deliciosa y tan romántica
que quiso devorarla con su rabia.
Para dejarnos el cielo apagado
para llevarnos de vuelta al pasado
y así romper nuestro sueño de amor
con la estocada de su maldición.
Sin contar que legiones de ángeles
nos llevarían volando al reencuentro
con una estrella de paz que ilumina a los cuerpos
para celebrar lo inmenso.
Yo quiero que tu corazón
siga cumpliendo años,
yo quiero que una bendición
te llene de milagros,
que nunca envejezca la luz de tus ojos,
y llene tus manos de lirios y antojos.
~0~

Foto: Maikel Iglesias
Mi pequeña inmensidad (Fa mayor)
 
Mi corazón volvió a latir por ti
pensaba que ya no podía sentir
me figuraba un árbol sin raíz
desconectado
de todos tus recuerdos.
Mi estrella se apagó sin ti
mi calendario halló su fin
cansado me bajé del ring
de nuestros sueños.
Sin nervios
viviendo
como una estatua que reniega de su mármol
desecho
cayendo
como un vagón descarrilado por los años
sin internet para decirte que te extraño.
Desafinado
detrás de un piano viejo y desalmado
tocando notas sin sentido
poniendo acordes sin oídos.
Pero…
de repente se me vino el mundo con tus ojos
toda mi alma se llenó de música
mi poesía la salvó tu musa
fuiste todo
mi puerto y mi crucero.
Recogiendo caracoles en el mar
se hizo grande mi pequeña inmensidad;
toda la música
en tus labios se volvió mi paz.
Toda la música
en tus labios se volvió mi libertad.
~0~

Fotos: Maikel Iglesias Rodríguez.
Maikel Iglesias Rodríguez. (Pinar del Río, 1980)                                                                                  
Poeta y médico.
Miembro del Consejo de Redacción de la revista Convivencia.