Debate Público

¿Indignación o libertades para expresarlas?

 

Por Humberto J. Bomnín Javier
 
Foto de Jesuhadín Pérez Valdés

Respetables lectores ¿alguna vez se han hecho estas dos preguntas?
 
1. ¿Cuáles son los problemas, conflictos y limitaciones actuales que llevan a las personas de cualquier parte del mundo a sentirse indignados?
2. ¿Por qué las personas se deciden a manifestar esa indignación públicamente y lo logran?
 
Una de las posibles respuestas a la primera pregunta, puede parecerse a esta que les ofreceré, pues incluye de manera general los conflictos globales actuales de la realidad social y económica:
Son los problemas, conflictos y limitaciones que presentan las personas de cualquier parte del mundo que los hace sentirse indignados y manifestarse públicamente. Ellos son:
 
- El 90% son derivados de la agudización de los problemas económicos por la crisis económica y financiera internacional que antes no tenían y que ahora les afecta de una forma más aguda y en la que gobiernos y estados se sienten incapaces de atender y resolver por limitaciones, intereses económicos y de poder.
- Los conflictos generados por esta crisis que atentan contra la dignidad de las personas:
 
a. Falta de solvencia económica. No les alcanza lo que ganan para vivir con dignidad, no pueden disfrutar de una canasta básica digna por razón de precios altos y falta de calidad en los productos.
b. Falta de empleos donde puedan percibir un salario digno por parte de empresarios y del Estado.
c. Despidos, reducción y/o limitaciones en las capacidades de empleo por parte del Estado y de los empresarios.
d. Jubilaciones prolongadas a edades y en circunstancias, no remuneradas consecuentemente por la crisis económica.
e. Suspensión, disminución, o retiro total de ayudas al servicio social de personas mayores y desvalidas.
f. Deficiencias en los servicios y sistemas educativos y de salud pública estatales y privados.
g. Déficit de viviendas y de planes constructivos suficientes para cubrir las necesidades de una buena parte de la población.
h. Limitaciones en cantidad y calidad de la productividad por gestiones empresariales y de gobierno que no permiten un desempeño eficiente ni el consiguiente y necesario despegue económico.
i. Falta de libertad de reunión, de expresión y de comunicación.
j. Falta del derecho de acceso a toda la información por todos los medios modernos de acceso a ellas y sin limitaciones.
k. Los gobiernos no tienen respuestas a estas expectativas y demandas de las personas en muchas partes del mundo.
 
Estas son algunas de las causas generales y coincidencias de los problemas y conflictos en casi todas las partes del mundo, que conminan a la indignación de las personas y a su manifestación pública.
La respuesta a la segunda pregunta: las personas se deciden a manifestar su indignación públicamente y lo logran por las siguientes razones:
 
a. En esos países donde se manifiestan existen leyes que autorizan las manifestaciones públicas provenientes de la sociedad civil de forma pacífica y organizada.
b. Además existen organizaciones, sindicatos, gremios, asociaciones no gubernamentales, no clandestinas, ni consideradas subversivas por los gobiernos en el poder, las cuales organizan, planifican y ejecutan a la luz pública y con conocimiento gubernamental estas manifestaciones pacíficas de forma democrática organizadas por la sociedad civil. A su vez, son custodiadas por las autoridades represivas y del orden quienes evitan que se produzcan disturbios o violencias contra ellas. Sus organizadores se sirven para convocarlas de todos los medios posibles, prensa plana, radio, televisión, e internet con todos los recursos de que dispone.
 
Para concluir esta reflexión una última pregunta: si existen en nuestro país motivos de indignación igual que en cualquier parte del mundo ¿por qué no se manifiestan públicamente?
 
Parafraseando a Reinaldo Taladrid en su programa televisivo “Pasaje a lo desconocido”, invito a que ustedes saquen sus propias conclusiones.
 
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Humberto J. Bomnín Javier (Pinar del Río, 1944).
Licenciado en Español y Literatura.
Fue Director de la Revista Vitral de 2011-2012.
Catequista y miembro de la Pastoral de Educación.