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Óleo de beisbol sin sombrero.

Por Ezequiel Morales Montesino
Mis estimados navegantes, para cuando este artículo esté publicado, ya habrá pasado más de un mes de finalizado el evento más importante que tiene el beisbol en el mundo, el II Clásico Mundial.
Quiero primeramente referirme al certamen que, en comparación con el primero, fue muy superior en cuanto a la calidad deportiva, a pesar de que para este campeonato, dejaran de asistir varias figuras claves para un equipo que muchos creían incluidas en las nóminas.
En segundo lugar, sorprendieron cosas que imagino nadie las esperaba, como por ejemplo la eliminación de uno de los grandes favoritos que a muchos decepcionó, estoy hablando de República Dominicana que ni siquiera los analistas pensaron que podría sufrir dos derrotas a manos del eléctrico del Clásico: Holanda.
Y en tercer lugar vimos como un Puerto Rico, que hasta ese momento era el equipo de mejores resultados en cuanto a estadísticas del propio Clásico, caía sorprendentemente ante Estados Unidos, el cual, dos días antes había sido noqueado por los boricuas con un marcador de once carreras por una, con una extrema ofensiva.
Amigos, me disculpan, mi pretensión no es escribir sobre el Clásico en general, aunque quisiera hacerlo en estos momentos, deseos no faltan. Creo que lo más importante es tocar el tema de la actuación de nuestro equipo Cuba, equipo que desde su integración oficial en La Habana, salía como favorito según periodistas y medios oficiales de todo el mundo. Pude ver a través de la Internet, algunos sitios que daban a Cuba como finalista del Concurso beisbolero más fuerte de estos momentos.
Soy sincero al decir que en esta ocasión en nuestro equipo se hizo una mejor selección, en comparación con la del primer Clásico. Este fue un team ofensivo integrado por una masa de jóvenes talentos que viene dando su rendimiento al 100% en nuestras Series Nacionales. No voy a mencionar nombres, ustedes mejor que yo lo saben. Creo que el punto más débil de nuestra selección fue el staff de los lanzadores, a pesar de que en el anterior certamen solo dos lanzadores cubanos sacaron la cara por el box cubano, Pedro Luis Lazo y Yadel Martí. Este último, quien fuera seleccionado entre los mejores pitchers del Clásico pasado, ya no se encuentra entre nosotros, pues junto a Yasser Gómez, está acompañando a los demás hermanos cubanos, que juegan tanto en las grandes ligas como en sus organizaciones.
Para este evento, toda Cuba tenía muchas expectativas en cuanto a resultados previos, pero en mi caso particular, estudié las posibilidades de los peloteros cubanos, y sospeché que nuestro equipo quedaría en el camino en la segunda ronda del torneo que se celebró en San Diego, California, en el Petko Park Stadium donde discutieron la final tres años atrás con Japón.
¿Por qué esta tesis? Según mi opinión y también la de muchos cubanos, a nuestro equipo le tocó participar en el grupo más fácil del torneo, y a diferencia de los demás, se contaba con su absoluta clasificación, a pesar de que en un momento se vio inseguro frente a Australia, partido en el que felizmente, un pinareño lució tan grande como es: Yosvani Peraza.
Pero luego vendría una segunda ronda en la que tendrían que enfrentarse, además de México, a los dos equipos asiáticos que en los últimos cuatro años han sido ganadores de los campeonatos más importantes después del Clásico del beisbol mundial. No pueden ser otros que, Corea, campeón olímpico en Beijing 2008 y también primer lugar en las dos últimas ediciones de los campeonatos mundiales juveniles presentes, y el nuevamente favorito Japón, quien fuera el primer campeón del muy conocido torneo mundialista.
Cada uno de nosotros hizo su propia tesis, especulando sobre la calidad de nuestro team. De eso estamos completamente convencidos, pero los demás participantes ¿no contaban? Muchos aficionados cubanos demostraban su descontento por la actuación cubana, no por los peloteros, sino por los comentarios dirigidos de los narradores cubanos, que no hacían de los demás equipos, una misma narración, enorgullecidos como lo harían con el equipo Cuba. Me encontré con varios fanáticos que estaban molestos cuando escucharon por la televisión cubana, a los comentaristas de turno susurrando una controversial derrota de Puerto Rico ante los Estados Unidos.
No estoy apoyando la victoria de los norteamericanos, pero creo que todos estuvimos expectantes cuando dicho equipo, en el noveno inning, demostró su calidad viniendo desde abajo; fue un buen juego de pelota y sinceramente cualquiera de los dos se merecía el triunfo, y este le tocó al que muchos no querían.
Retomando mi comentario sobre el equipo Cuba, creo que estamos en decadencia beisbolera. Muchos han perdido la ilusión de disfrutar por las calles a raíz de una victoria cubana. ¿Qué está pasando con el beisbol en Cuba?
Este es un tema muy polémico en todo el país. Unos dicen que los jugadores cubanos deben foguearse más con el beisbol profesional, otros dicen que la época de los peloteros grandes en Cuba ya está olvidada, porque muchos ni se mencionan, a pesar de que hicieron su historia para nosotros.
Lo cierto es que las autoridades cubanas deben permitir que nuestros peloteros se integren a varias de las ligas del mundo que hoy tienen calidad. Vemos que será muy difícil su participación en las ligas de los Estados Unidos, pero realmente existen campeonatos en otros países que pudieran aceptar la presencia cubana, como por ejemplo, México, República Dominicana o por qué no, los países asiáticos que tienen un beisbol mejor que el de nosotros.
Cuba ha sido derrotada en los últimos campeonatos de pelota durante estos tres años y aún con mucha preocupación entre los funcionarios del mismo y el pueblo, no se hace nada para resolver dicho problema.
Estamos muy apenados y tristes con la derrota del equipo antillano en el ya finalizado Clásico Mundial, y digo esto porque la pelota forma parte de la idiosincrasia del cubano que vive en cada pedazo de esta isla, donde el que menos conocimiento tiene sobre el beisbol, siempre más que menos, participa en las tertulias deportivas que se realizan en las calles, centro de trabajos y escuelas.
He escuchado en varios lugares muchas opiniones sobre cambios necesarios en la Federación Cubana de Beisbol, así como en la sede de la Comisión Nacional, para que Cuba llegue nuevamente a ubicarse como campeón, algo a lo que nos tenía adaptados en cada uno de los eventos en que se presentaba.
Resaltando algunas individualidades, debo reconocer la profesionalidad de Frederich Cepeda, quien estuvo a punto de llevarse la triple corona del Clásico Mundial, primero en bateo (579), entre los primeros jonroneros del torneo con (3), en sluggers con (910), y también primero en impulsadas con (10). Sus condiciones le permitieron formar parte del “Todos Estrellas” del torneo. Otros destacados fueron Yulieski Gourriel (357) de average y Yoennis Céspedes (350). En el pitcheo pudimos ver al veterano Norge Luis Vera, destacándose entre los demás, aunque el pinareño Yunieski Maya también hizo de las suyas.
De todos modos, a pesar de la derrota, reconocemos el trabajo de los peloteros cubanos que llegaron hasta donde se les pedía (segunda ronda) Hubiéramos querido en otras circunstancias que nuestro equipo ganara el World Baseball Classic, pero soñar no cuesta nada, solo que en algunas ocasiones los sueños son difíciles de lograr.

Ahora se avecinan otros torneos como la Copa Mundial de Beisbol que se realizará en varios países y Cuba se presentará en España para reconquistar el título perdido en Taipei de China en el 2007, aunque este evento no tendrá la calidad deportiva del que acabamos de ver. Solo me resta pedir para el beisbol en Cuba, salud y principalmente mucha suerte para el futuro, y esperemos las victorias de los peloteros cubanos.


Ezequiel Morales Montesino (Pinar del Río, 1976)
Escritor, poeta, crítico deportivo.