Derechos Humanos

Crecen el desamparo y los abusos de poder en Cuba.

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La vida ciudadana y familiar en Cuba se encarece por segundos. Por un lado se recrudece la crisis económica y las carencias de todo tipo, por otro, crecen los abusos de poder, las violaciones sistemáticas de los derechos individuales y colectivos de los cubanos. Los poderosos aumentan su control sobre los desamparados.
Por Virgilio Toledo López
La vida ciudadana y familiar en Cuba se encarece por segundos. Por un lado se recrudece la crisis económica y las carencias de todo tipo, amenazas de cortes de fluido eléctrico (los llamados apagones), de hecho, se producen rebajas o eliminación de las cuotas de algunos de los productos normados por la Libreta de Racionamiento, las consecuencias de la aplicación de estas medidas son: escasez y aumento de precios de los productos que se expenden en el mercado “libre” o en las Tiendas Recaudadoras de Divisas. Por otro lado, crecen los abusos de poder, los atropellos policiales, el uso innecesario y excesivo de medios crueles y degradantes, procesos y juicios donde cada vez más claramente son condenados los detenidos sin las mínimas garantías que respeten el derecho de cualquier ciudadano “al debido proceso”, en fin, sobreabundan las violaciones sistemáticas de los derechos individuales y colectivos de los cubanos. Los poderosos aumentan su control sobre los desamparados.
La respuesta inmediata por parte de los gobernantes de este país a esta realidad es la de pedirle, exigirle y obligar al pueblo, a ahorrar. Según ellos, no tienen otra medida mejor que tomar a corto plazo. ¡Qué lástima que con la cantidad de asesores que tiene el enorme aparato gubernamental cubano, único que existe en la Isla, no haya ninguno que le diga que existen otras medidas a corto, mediano y largo plazo que aliviarían la extrema penuria que vive el cubano desde hace muchos, muchos años! ¡Cuánta incompetencia! Realmente responder al empeoramiento de la crisis, solamente obligando a los que más pobres viven, a que se sigan apretando un poco más el cinto, habla de la ineficiencia de este gobierno.
Según decía mi abuelo, que en paz descanse, “cuando la cosa se pone mala hijo, hay que apretarse el cinturón, pero hay que trabajar más y sobre todo ver qué se puede inventar”. Como dice el refrán que “más sabe el diablo por viejo que por diablo” trato de aplicar lo que me dijo mi abuelo a la realidad cubana, ¡oye! que bastantes años y situaciones difíciles vivió.
Ante la crisis económica
1. Ahorrar sí, pero solamente los despilfarros innecesarios, no lo que afecte las necesidades mínimas de la población, demasiado insatisfechas ya. Los extremismos solamente aumentan el miedo a que “ya viene el lobo”, que según el decir y sentir popular, ya está aquí, dentellando a diestra y siniestra.
2. Liberalización real, efectiva, con un marco legal sólido a la iniciativa y la propiedad privada. Ya en el inicio del eterno “Período especial”, los cubanos demostraron que sí podían mejorar su calidad de vida, a pesar del doble bloqueo, el impuesto por la centralización casi absoluta del Estado cubano a la iniciativa privada y el “bloqueo” de los Estados Unidos, que por cierto, era mucho más fuerte en aquel entonces, porque ya ahora es de los primeros exportadores de alimentos hacia la Isla y uno de sus principales socios comerciales. Ironías de la vida.
3. Eliminación de los excesivos gravámenes que tienen las monedas como el dólar estadounidense, el euro y otras. Eso estimularía el envío de las remesas familiares, vital renglón de ingreso para la economía cubana.
4. Apertura a la libre inversión extranjera, con una legalidad bien definida y que no afecte los intereses de las partes involucradas.
Estoy seguro que si consultan al pueblo, surgirán muchas más iniciativas que aliviarían a corto mediano y largo plazo, quizás sea este un medio efectivo de paliar las ineficiencia de los asesores y los responsables de trazar las estrategias ante la crisis.
Es natural que el descontento aumente entre los cubanos porque cada vez le piden, y le exigen que soporten más restricciones y carencias. Entonces cualquier manifestación de protesta, es tratada de manera implacable. Es una de las formas que han encontrado los órganos represivos para someter estas inconformidades. Otra es, aumentando exagerada y desproporcionadamente los efectivos policiales, con vista a aplicar una labor preventiva de miedo, alardeando de su poder.
En Cuba, por doquier, se ven diferentes grupos de agentes represivos. Lamentablemente esta masividad ha traído como consecuencia que se incorporen a estos cuerpos, personas que no están capacitadas para ello, por falta de preparación, porque no tienen los criterios de justicia bien claros o porque se creen que teniendo un uniforme es suficiente y les permite hacer cualquier cosa. Esto trae como resultado, abusos de poder con los detenidos, o que, en la mayoría de los casos, traten a los civiles como meros culpables, pues estos agentes están incapacitados para discernir quiénes son sus interlocutores. De ahí surgen los registros en las vías públicas, en las carreteras, y el uso de la violencia con aquellos que protestan y exigen sus derechos.
Ante los abusos de poder
1. Brindar en nuestros centros de enseñanza una educación cívica, ética y en derechos humanos para que los ciudadanos sean capaces de ejercer y reclamar sus derechos y para que los encargados de desempeñar alguna responsabilidad de administración pública no cometan, por ignorancia, abusos de poder.
2. División de los poderes, independencia del Poder Judicial para que realmente nadie esté por encima de la ley y todos los desmanes y arbitrariedades sean juzgados y condenados con justicia.
3. Pluripartidismo, elecciones libres y democráticas, reconocer el derecho que tienen los pueblos de elegir a sus gobernantes.
4. Fomentar el entramado de una sociedad civil autónoma e independiente del poder estatal, para que sirva de freno y cobija ante los ejercicios del poder omnímodo del gobierno cubano.
Aumento de la presencia policial en las calles de Pinar del Río.
Aumento de la presencia policial en las calles de Pinar del Río.
Según postulados de nuestra Constitución, vivimos en un país socialista donde todos supuestamente debíamos ser iguales, y nadie está por encima de nadie. ¿Cómo es posible entonces que las medidas que se apliquen en primera instancia estén encaminadas a perjudicar a los más desprotegidos? ¿Por qué no surgen medidas o propuestas a descentralizar la administración a todos los niveles? Si observamos la gestión de la actual administración, ninguna medida está encaminada a limitar o perder una cuota de su poder y control sobre la sociedad cubana. Una cosa sí es segura, y es que los responsables de los destinos de este país no pueden culpar a otro partido o a otro gobernante del desamparo y los abusos de poder que se cometan en Cuba. O sea, que todos los logros, serían responsabilidad del único partido, pero todos los quebrantos también le pertenecen. De lo que no se pueden quejar es de la falta de tiempo para aplicar cualquier proyecto político-económico o social, 50 años son más que suficientes para ello.
Cualquier medida que sea tomada para salir de la profunda y perenne crisis que vive Cuba tiene que pasar por la eliminación de las absurdas restricciones a la libertad de hacer, de crear, de trabajar que tiene este pueblo. Sin producción no hay salida de la crisis, y en Cuba, hoy no se trabaja… casi. ¿Si siempre han sido emprendedores y trabajadores, por qué los cubanos no lo están siendo en estos tiempos? La respuesta es simple: falta de libertad, desamparo, abuso de poder contra los que se han atrevido a emprender alguna iniciativa independiente. ¿Por qué los cubanos quieren irse de Cuba, hasta para la Patagonia si es preciso? La respuesta es simple: falta de libertad y de espacios para poder hacer en su país lo que por vocación y talento vinieron a hacer a este mundo.
Una pregunta se desprende, flota en el aire y penetra rauda como saeta en nuestras mentes, mostrándose cada vez más con mayor nitidez. ¿Por qué crece el desamparo y los abusos de poder en Cuba? ¿Por qué esta indefensión, esta escasez de recursos y alternativas del cubano, ante la crisis o ante los abusos de poder? Una respuesta llega rauda como saeta y penetra en nuestras mentes, a las bocas de los cubanos, del mundo, cada vez con más claridad: se debe a que ha habido y hay un solo dueño, un solo empleador, un solo partido, un poder anquilosado a su trono que se aferra a él y no quiere cedérselo a otras partes de la nación cubana.
Esto, lamentablemente, simplifica la evaluación que hace todo pueblo de su historia, sería más difícil, pero sin duda más rico, que hubieran sido varios los responsables de dirigir los destinos de esta nación, es verdad que tocarían a menos logros, pero también a menos culpas, porque 50 entre 10, si la matemática no falla, es cinco, pero si se divide entre 1, entonces el resultado es 50.
El Ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo dijo que la crisis se podrá amortiguar "solo con la eficiencia y el ahorro", Francisco Soberón, Ex Presidente del Banco Central dijo que la situación es de “ahorro o muerte”. No dudamos que las medidas dictadas para lograr esos objetivos alivien el desamparo y las carencias de este pueblo, pero son insuficientes y se quedan en la cáscara. Solo haciendo transformaciones estructurales reales, a todos los niveles, dejando que este pueblo trabaje con libertad y pueda desarrollar todas sus potencialidades se podrá salir de la crisis. Solo transformando las estructuras de poder, diversificándolas, democratizándolas, podrán controlarse mutuamente y poner frenos a los diferentes abusos y arbitrariedades que sufren los cubanos, por lo general con más rigor, los más desprotegidos.
La senda para salir del desamparo y limitar o eliminar los excesos de poder, parece estar bastante clara. Una fórmula sencilla sería: más participación a los cubanos en la decisión y ejecución de los asuntos que le conciernen; menos centralización, menos ejercicio de poder sin control, a fin de cuentas nadie se lo ha dado de forma vitalicia. Esto pudiera ser una de las mejores maneras de servir a Cuba.
Estoy seguro que compartiendo responsabilidades entre todos, Cuba saldría adelante.

Virgilio Toledo López
(Pinar del Río, 1966).
Ingeniero Electrónico. Premio Ensayo 2006 en el concurso “El Heraldo”.
Ha publicado en revistas nacionales y extranjeras.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia.
Reside en Pinar del Río.