Derechos Humanos

Nuevos cambios en la enseñanza ¿hacia dónde?

Politécnico Pedro Téllez en Pinar del Río.
Politécnico Pedro Téllez en Pinar del Río.
Continúan en Cuba tomándose decisiones desde el gobierno central que afectan a un gran sector de la población sin tener en cuenta o consultar en la mayoría de los casos a los que van a ser perjudicados o beneficiados por ellas. Limitan las posibilidades de seguir estudios superiores a los adolescentes del nivel secundario.
Por Virgilio Toledo
Finalizando el 1er semestre del curso escolar 2009-2010 anuncian a los alumnos, padres y madres que hay cambios en la enseñanza escolar. Como si fuera tomarse un vaso de agua, como si no dependiera en un alto grado de esa medida, el futuro de los estudiantes, nos informa, la dirección de las escuelas de una resolución que plantea que, a partir de este año, solamente el 40 % de los estudiantes que terminan el 9no grado, podrá acceder al preuniversitario. En realidad, para ser más exactos, dentro de ese 40% se incluye la matrícula de los estudiantes de la llamada “Vocacional”, preuniversitario de Ciencias Exactas, los que se alistarán en el pre militar, “Camilitos” y las escuelas Formadoras de Maestros. El resto, tendrá que optar por carreras de técnicos u obreros agrícolas y de otras especialidades, en dependencia de las necesidades de los municipios.
Es verdad que hay que aumentar las exigencias académicas, es verdad que no todas las personas pueden graduarse en la Universidad, es verdad que hace falta estimular la producción agrícola y, toda la producción en nuestro país. Pero, ¿no fue esta Administración la que legisló la obligación de alcanzar el sexto, noveno y doce grado? ¿No fue esta la que provocó el facilismo para aprobar a los alumnos en el paso de nivel, exigiendo a los maestros y a los planteles un 100% de promoción? ¿No fue esta misma Administración la que sustituyó a los maestros por clases televisadas, la que creó los llamados “maestros emergentes” sin una seria y profunda formación? ¿No fue la que creó las Escuelas en el Campo y ahora las elimina porque no hay recursos para mantenerlas? ¿No fue la que implantó la universalización de la universidad creando una sede universitaria en cada municipio, para que los altos estudios estuvieran al alcance de todos y lograr de esa forma ser el país más culto del mundo? Muchas dudas y miedos embargan a los que sufrimos las consecuencias de estas decisiones, no solo por las consecuencias negativas que puedan traer, sino porque no mantienen una línea coherente y sostenida en el tiempo, más bien parecen medidas contradictorias, dictadas para resolver un problema puntual, y no estrategias a largo plazo para eliminar las deficiencias en la enseñanza y la educación en Cuba.
A no pocos padres escuché decir, “no te preocupes, fulana, antes de que nuestros hijos terminen el 9no grado, ya habrán cambiado de nuevo”. Eso, en vez de tranquilizar, asusta más, porque denota que las personas no creen en la seriedad, constancia y el sentido de esos cambios. Claro, no podría ser de otra forma porque estas personas no fueron parte del proceso ni de la toma de esta decisión. Puede ser también que estas expresiones sean un tipo de enajenación para no comprometerse y no protestar contra ellas, o sea, como no dependen de mí y no fui partícipe de esas decisiones, me conformo diciendo que pronto cambiarán de nuevo. Mientras, el futuro de muchos adolescentes, es decidido por los Organismos Centrales, de acuerdo a las necesidades que ellos creen que tiene nuestro país, sin tener en cuenta la vocación y los carismas de los alumnos, o por lo menos poniéndoles dificultades a la hora de optar por la profesión que quieren desempeñar en la vida.
En Cuba hacen falta cambios en la educación y, en muchas cosas más, pero no es cambiar por cambiar, es saber qué cambiar y hacia dónde cambiar. Rectificar es de sabios, como dice el refrán, pero hay que evaluar bien, con honestidad y valentía, cuáles son las causas y consecuencias de esos cambios, cuáles fueron los errores que se cometieron, por la simple razón que es lo que nos permite aprender de los mismos, sacar las experiencias y no volver a “meter la pata”. Más importante aún es, contar con los destinatarios de esos cambios, ¿cómo es posible que yo decida la vida de alguien sin contar con él? Eso pasa de paternalismo, llega al autoritarismo, es creerse y hacerse dueño de la vida de los demás, es jugar a ser Dios mostrando un absoluto desprecio por la libertad que tiene todo ser humano de decidir y tomar sus opciones de vida.
Nadie duda de que una responsabilidad del gobierno sea trazar las tácticas y las estrategias que más benefician al país. Pero, todos sabemos que esto deben hacerlo para beneficio de todos y contando con todos. Incluso estas medidas en el campo de la enseñanza pueden estar animadas por el deseo de mejorar la misma y eso es algo loable, pero no deben hacerse de manera arbitraria, porque de “buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”.
Si el país necesita de mayor producción agrícola para sustituir las importaciones, hay que estimular dicha producción, pero no obligando a muchos adolescentes a que opten por carreras agrícolas, sino subsidiando, procurando mayores beneficios a quienes trabajen la tierra, humanizando con los adelantos de la técnica las labores agrícolas, permitiendo que los campesinos propietarios puedan disfrutar y disponer con libertad de sus producciones. De esa manera frenarán el flujo migratorio del campo a la ciudad, algo que en los primeros años de la “revolución” se estimuló mucho, entre otras razones porque se veía a los campesinos como propietarios privados.
Todas las personas, por instinto, reaccionamos con recelo a los cambios porque implican nuevos retos, surgen los miedos a lo desconocido, naturalmente hacen rechazo. Imagínense entonces que no sepamos a dónde nos dirigimos, que tengamos la certeza o la sensación que estamos derivando en un mar sin una brújula que nos oriente, nada genera más incertidumbre y socava la voluntad de la persona. No importa lo difícil que sea una meta, incluso puede que lo más importante no sea alcanzarla, sino saber que mis esfuerzos están encaminados en esa dirección, y que soy coherente con esas opciones que tomé libremente.
Claro que hacen falta cambios en la enseñanza en Cuba, depende de ellos que el futuro de nuestra patria sea mejor, pero necesitamos que sean, con todos y para todos, y eso solo se logra, si todos tenemos la posibilidad de participar en ellos. Solo así, sabremos hacia dónde vamos y uniremos nuestros esfuerzos sin las dudas o miedos que pueden limitar nuestra capacidad de crear y de hacer.
Virgilio Toledo López(Pinar del Río, 1966).
Ingeniero Electrónico. Premio Ensayo 2006 en el concurso “El Heraldo”.
Ha publicado en revistas nacionales y extranjeras.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia.
Reside en Pinar del Río.