Derechos Humanos

Mentes esposadas: pena de la polis.

Por Juan Carlos Fernández
El asunto medular para el Estado cubano radica, pienso yo, en el dilema de si conviene reconocer la existencia de esta categoría específica de presos. Puesto que calificarlos de políticos o de conciencia significaría que sus maneras de pensar, opiniones y actos cuestionan directamente la legitimidad y la autoridad del gobierno. Por el contrario concederles un estatus diferente estaría admitiendo de manera implícita que se enfrenta a un problema mucho mayor y más complejo que el de la delincuencia común, que por lo general no implica una hostilidad en su contra.
Para paliar la situación, no para solucionar el problema, el Estado, representado en sus más altos dirigentes, acude históricamente, desde que tengo uso de razón, a la descalificación de estas personas y los ideales que defienden, escudándose en un nacionalismo que raya en la ceguera, negando llanamente que se practiquen detenciones y encarcelaciones de carácter político, calificándolas como de vulgares delincuentes o mercenarios.

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El derecho a ser uno mismo.

Por Virgilio Toledo
En Cuba, ser uno mismo, es un reto muy difícil de afrontar. La gran mayoría de los cubanos se pregunta más de una vez si lo que van a decir, hacer o escribir no los perjudicará, no les traerá algún problema con el gobierno. Es necesario aprender códigos para no “estar o quedar señalado”, máscaras, comportamientos, lenguajes, estilo de relación con los otros (de manera oficial porque a nivel interpersonal o familiar, otra es la situación) que alejan a los cubanos de lo que generalmente los ha caracterizado y definido.
A las personas que viven en situaciones diferentes, puede serles difícil entender esta realidad. No se preocupen, no están locos, están cuerdos, lo absurdo e inverosímil es lo que vive Cuba. Por fortuna esta situación es bastante singular en el mundo, raro híbrido en peligro de extinción.

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El derecho a no perder el tiempo.

Por Virgilio Toledo López
ImageConversando con un amigo me decía cuán preocupado estaba con su vida actual y futura. Está estudiando en la Universidad y tiene muchas dudas y miedos respecto a si no está perdiendo el tiempo. Estos argumentos no son infundados sino que están sustentados en la experiencia de ver la frustración y el desánimo de muchos profesionales, que no pueden ejercer lo que estudiaron durante tantos años después de graduarse, porque no tienen un puesto de trabajo, o no existe necesidad de profesionales de esa rama y… otros motivos. Traté de animarlo y decirle lo que se dice en estos casos: no te desanimes, lo que se aprende nunca te lo pueden quitar, eso siempre te hará mejor persona, los sacrificios siempre son premiados, un título siempre hace falta y... otras razones.
Esta situación de “perder el tiempo”, se ha hecho demasiado común en nuestro país. Algunos de los hechos que han contribuido a ello son: sentir o tener la certeza de que no hemos aprovechado bien el día porque no hemos producido algún bien, o alguna alegría, el no alcanzar una meta propuesta, cuando entramos en años y estamos insatisfechos con lo que hemos logrado en nuestra vida, o el hecho de no conocer ni siquiera a nuestro país u otras culturas, cuando nos sentimos descontentos con nuestro proyecto de vida...

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Joaquín Ruiz-Giménez, Nuevo Premio Pelayo para Juristas de reconocido prestigio en España.

Más de treinta candidatos se han presentado a la XIV Edición del Premio Pelayo para Juristas de Reconocido Prestigio, lo que ha obligado al jurado a realizar sucesivas votaciones. Finalmente, el ganador ha sido Joaquín Ruiz-Giménez Cortés, del que se ha reconocido su larga y fructífera trayectoria en el ámbito jurídico y su contribución a la sociedad española como Ministro de Educación y Primer Defensor del Pueblo, una vez aprobada la Constitución.
El jurado que ha fallado el premio ha estado presidido por Sabino Fernández Campos, Presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, y actuó como Secretaria, María José Esteban Luís, Letrada y Directora de Capital Humano de Grupo Pelayo.

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¿Represión clandestina o miedo a los derechos?

Por Dagoberto Valdés
ImageEn Cuba está ocurriendo un fenómeno muy interesante de inversión de roles y métodos de trabajo en la escena cívica y política.
En efecto, a lo largo de los cincuenta años que ha durado este sistema me parece que los papeles se han trastocado e invertido las formas de ser, de pensar y de actuar de cubanos y cubanas de una y otra opción política, de una y otra forma de pensar. Se ha cambiado paulatinamente, casi imperceptiblemente los modos de proceder, los estilos, los desempeños.
Personalmente, tengo la experiencia, mucho más vivida y sufrida por cientos de miles de compatriotas. Así pudiéramos hacer más consciente ese cambio del que no he escuchado ni leído mucho.

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Las leyes para servir y no para reprimir.

Por Virgilio Toledo López
ImageHoy en Cuba se respira un aire enrarecido, donde pululan y se mezclan los fétidos y predominantes olores del miedo, la incertidumbre, la desesperanza, la enajenación y la anulación de las voluntades. En gran medida esto se debe al incremento del control y la coerción por parte de las fuerzas represivas del régimen, que han restringido los pequeños espacios de libertad donde transcurre y se desarrolla la vida real de los cubanos.
Para nadie es un secreto que ningún cubano puede vivir de su salario, con las mínimas seguridades. Por lo que se ven obligados a buscar formas alternativas de supervivencia, que le permitan adquirir algunos dividendos extras para aminorar las carencias que deja el insuficiente sueldo. Estas maneras recorren un amplísimo espectro y gozan de una creatividad increíble, digna de numerosos estudios sociológicos, y de varios récords olímpicos, no por lo novedoso de su invención, sino por los obstáculos y controles adicionales que tienen que vencer.

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Cuba y el 60 aniversario de la Declaración Universal de los DDHH.

Por Miriam Leiva
ImageEl 10 de diciembre la Declaración Universal de Derechos Humanos cumplió su 60 aniversario. Mediante la Resolución 217A (III) la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó en 1948 este importante documento, que culminó los trabajos de una comisión presidida por Eleonor Roosevelt e integrada por representantes de países miembros de la organización internacional surgida en 1945 al finalizar la II Guerra Mundial, entre los que estaba Cuba.
La Declaración ha sido un hito para el desarrollo y codificación de los derechos humanos para conformar la Carta Internacional de Derechos Humanos con el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y el Pacto de Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo Facultativo de 1966. No fue hasta el 10 de diciembre de 2007 que el gobierno de Cuba suscribió esos dos documentos, pero transcurrió todo 2008 sin que se ratificaran, por lo que no entraron en vigor. Entre sus disposiciones está la adecuación de la legislación nacional a su contenido.

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La cárcel en Cuba.

Por Juan Carlos Fernández Hernández
ImageTodo el mundo sabe que los cubanos tenemos ciertas características que nos distinguen y una de ellas es que podemos entablar un debate que puede ir desde temas en apariencia banales hasta lo más intrincado y complejo de las ciencias.
Pero existe un tema en el que casi todos damos nuestros criterios con un porciento relativamente elevado de aciertos, aunque muchas veces estos se quedan en la superficie, me refiero al tema de la cárcel. Lamentablemente los cubanos nos hemos ido familiarizando tanto con esta nefasta realidad que dudo mucho que hoy exista alguien en Cuba que no tenga algo que decir cuando se trata, cada vez con más frecuencia, el tema de las prisiones.
Este conocimiento se debe en gran medida a que en nuestro país es raro encontrar alguna persona que no tenga un familiar, pariente, amigo o conocido que no haya estado o esté en prisión. En Cuba un gran porciento de cubanos y cubanas ha estado una vez, al menos, preso o detenido.

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La violencia engendra violencia.

Carta de Félix Navarro y Pablo Pacheco
Estimados amigos de Convivencia:
La cárcel no es, precisamente un lugar donde se predique la convivencia como forma de vida, pero para mí, es la única forma donde quiera que estemos. Por eso aprovecho esta oportunidad para hacerles llegar mis experiencias en la cárcel, junto con mis esperanzas de que lo que expresa la palabra CONVIVENCIA, se convierta en estilo de vida de la nación cubana, aún dentro de sus cárceles.
Curiosamente en el mundo contemporáneo el individuo es enviado a la prisión para saldar su deuda con la sociedad. Supuestamente allí va a reeducarse, pero las noticias dentro y fuera de Cuba demuestran que la cárcel es el sitio idóneo para profesionalizarse en la delincuencia. En nuestra experiencia las noticias son ciertas. El ambiente es propicio para convertirse en menos persona. Pero puedo decirles que la fuerza de las ideas, el convencimiento de estar aquí injustamente y la cercanía de amigos como ustedes, hacen que podamos ver el sol desde la oscuridad de la falta de libertad exterior.

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