Economía

Ya es hora de respetar el derecho a la propiedad privada en Cuba

 

Por Karina Gálvez Chiú

 

Algunos de los trabajos por cuenta propia que están permitidos en Cuba. Foto tomada de Internet.

 

El desarrollo económico y la propiedad

 

En el primer semestre del año, el PIB cubano creció en un 4,7% según informe del titular de economía Marino Murillo.

Las cifras de crecimiento económico pueden ser ciertas estadísticamente hablando, pero podemos constatar, que en la realidad cubana, este crecimiento no se traduce en un aumento del bienestar y de las posibilidades de la población de pasar de una economía de supervivencia a una economía de prosperidad.

 

No obstante el crecimiento, es evidente un desabastecimiento importante en las tiendas y mercados, un aumento de los precios de los alimentos y, como consecuencia, un aumento del nivel de descontento social. Se conoce que Cuba mide su PIB incluyendo los servicios de salud y educación que brinda de forma “gratuita” (gratuidad discutible pero que no es asunto de este artículo) con precios que no se conjugan ni con la disponibilidad ni con la calidad de los mismos (basta con revisar los innumerables escritos de blogueros cubanos independientes sobre el estado de hospitales, centros asistenciales y centros educacionales).

 

El crecimiento económico debe encaminar el país hacia mayores niveles de desarrollo, lo que implica mayor calidad de vida de su población. Si Cuba ha crecido en un 4,7%, la vida de los cubanos debía ser un 4,7% más fácil. Si no, solo estamos hablando de crecimiento, sin que este se refleje en el desarrollo de la nación.

 

Para hablar de desarrollo económico es necesario pensar en 4 elementos: el trabajo, los recursos, el capital y la tecnología. Y estos elementos deben estar combinados lo mejor posible.

 

Se conoce que existen muchos modelos de crecimiento económico, ya sean basados en la priorización de uno o dos de estos elementos, pero ninguno deja de contar, para el crecimiento sostenible, con la propiedad privada sobre los medios de producción.

 

La propiedad industrial en Cuba

 

El reconocimiento del respeto a la propiedad industrial está estrechamente ligado al concepto de propiedad privada, desde el punto de vista económico, porque constituyen derechos, de cuyo respeto depende en gran medida el desarrollo industrial y, por tanto, el desarrollo económico.

 

Sin el respeto a la propiedad privada no puede haber respeto al derecho de propiedad industrial. No basta con “sentirse dueño” o tener lo que se llama “sentido de pertenencia”. Es necesario ser dueños y tener pertenencias.

 

En Cuba, la forma de propiedad predominante es la estatal. En la actualidad se han fomentado otras formas de propiedad sobre los medios de producción: cooperativa, mixta con empresas extranjeras, en usufructo. Pero continúa prevaleciendo la propiedad estatal sobre los medios de producción.

 

Las empresas estatales son ineficientes. Por una parte, no producen lo suficiente, lo que se manifiesta con creces en las dificultades para satisfacer la demanda de productos y servicios. En Cuba, ha escaseado, por ejemplo, la carne de cerdo, los huevos, el cemento, el papel sanitario (todo de producción nacional); es difícil utilizar el transporte público de pasajeros, el abastecimiento de agua potable (aun sin sufrir sequía), la electricidad puede fallar.

 

Por otra parte, al no pagar salarios justos, la empresa estatal incomoda la situación de los trabajadores, que no se ven obligados a trabajar bien. El salario medio está calculado en poco más de $500,00 (CUP) y la canasta básica para 2 personas, aunque es una cifra difícil de calcular en Cuba, teniendo en cuenta que consumir menos de un dólar diario te hace pobre (según criterios internacionales), no puede estar por debajo de $50,00 (CUP) diarios, incluyendo desayuno, almuerzo y comida, así como otras necesidades básicas como el vestir, la higiene, el transporte. De esta manera, un trabajador de una empresa estatal cubana, solo puede acceder a la canasta básica, como promedio, 10 ó 12 días del mes, casi en condiciones de precariedad.

 

Esta puede ser una visión muy general, pero independientemente de que alguna que otra empresa no entre en este esquema porque pague estímulos y compensaciones al salario, los resultados de la economía cubana no permiten contradecir esta descripción de la realidad. Cualquier mirada superficial al entorno cubano permitirá apreciar esta situación. Además, es frecuente, escuchar en los medios de difusión masiva (todos oficiales), los incumplimientos y la falta de recursos que enfrenta el mundo empresarial cubano.

 

Al ser solo propiedad estatal, en las empresas cubanas el espacio para la creatividad y la iniciativa personal de los trabajadores, es escaso y muy regulado. Estos generalmente, no pueden disfrutar de forma directa del fruto de su trabajo, y sus ingresos por esta vía, no son suficientes para mantener un nivel de vida digno. Es poco el estímulo a la innovación y la mayoría del tiempo es solo un estímulo moral (no material). El producto de la creatividad de un cubano, se diluye en un producto de la colectividad.

 

La legalización de diversas “formas de gestión de la propiedad” (cooperativa, en usufructo, en arrendamiento o en propiedad mixta con extranjeros), como le ha llamado el gobierno para no cambiar el discurso de propiedad estatal, no como forma, sino como sistema absoluto de propiedad, no cambia la esencia del panorama económico cubano. No ha sido suficiente para aumentar el índice de desarrollo económico.

 

Sin embargo se extienden los plazos de reformas esenciales. Se dice abiertamente en el discurso que nunca cambiará el predominio de la propiedad estatal sobre los medios de producción.

 

Al mantener esta afirmación parece no tenerse en cuenta que los costos de las empresas los soportamos los cubanos, no el gobierno.

 

La propiedad privada es más eficiente. La propiedad privada es un derecho

 

En Cuba no ha dado resultado el sistema de propiedad estatal sobre los medios de producción.

 

Los argumentos de los teóricos del socialismo para centralizar la economía y eliminar la propiedad privada no se han sostenido en el tiempo: ni se ha distribuido mejor la riqueza, ni se han evitado las crisis, ni se ha logrado la no dependencia de otras naciones. No nos hemos liberado de los efectos de la crisis económica mundial, ni de la pérdida de valores. Por otra parte, el argumento de la falta de socialización de la propiedad privada, se tambalea cuando en los últimos años, el capital cada vez más se divide para su explotación en pequeñas porciones que permiten el acceso de muchos a la propiedad de bienes altamente cotizados.

 

Ludwig Von Mises, principal representante de la tercera generación de la Escuela Austríaca de Economía, “… en la sociedad que se funda en la división del trabajo, la propiedad natural sobre los bienes de producción se reparte entre el productor y aquellos a cuyas necesidades se destina su producción.”

 

Y también dice, “Si, (…), no se quiere hablar aquí de un reparto de la propiedad entre los propietarios de los medios de producción y los consumidores, debería más bien atribuirse la propiedad entera en el sentido natural, a los consumidores y no ver en los empresarios sino a los administradores de bienes ajenos.”

 

A esto se agrega que, en el mundo, los países alcanzan mayores o menores niveles de desarrollo con base en la producción industrial y sin cuestionar el derecho a la propiedad industrial y mucho menos a la propiedad privada.

 

Un sistema que persiga verdaderamente el mejoramiento del nivel de vida de la población, debe tener en cuenta la necesidad de respetar el derecho a la propiedad privada, después de haberse probado durante casi un siglo de su puesta en práctica que los resultados son negativos para las naciones.

 

Pero suponiendo que la propiedad privada fuera más ineficiente que la estatal, que hubiera sido la causa de los problemas sociales del mundo, de la desigualdad y de la pobreza, aun así, éticamente debe ser respetado el derecho de las personas a resolver su vida por sí mismos hasta el nivel que les sea posible.

Apremia un cambio de legislación sobre la propiedad en Cuba.

 

¿Por qué debe reconocerse el derecho de propiedad privada en Cuba?

 

Después de que Cuba ha mantenido el sistema centralizado de la economía durante 57 años, está suficientemente probado que no funciona para nosotros. El gobierno actual de Cuba lo ha reconocido cuando ha cambiado el panorama inflexible del sistema por un ambiente de reformas que, aunque no han sido esenciales, han jugado su papel. Pasando de la existencia casi monopólica de la propiedad estatal a la legalización de un abanico de formas de propiedad, intentando retardar lo más posible la privatización de empresas.

 

Este momento de cambios de políticas que no han dado resultado (como el cambio de política con los Estados Unidos), sería muy bueno para reconocer el derecho de los cubanos a la propiedad privada.

 

Si el gobierno quiere productividad, disminución de la corrupción, iniciativas en función del crecimiento, incentivar la inversión extranjera, debe cambiar lo que hasta ahora ha provocado estas necesidades.

 

Los cubanos hemos probado nuestra valía en muchos lugares del mundo. Somos una nación que busca la prosperidad trabajando e “inventando”. Pero para ello necesitamos las seguridades del respeto a nuestros derechos que, lamentablemente solo hemos encontrado, aunque sea en parte, en el extranjero.

 

En cuanto esto suceda en Cuba, es de esperarse que intentemos trabajar aquí con todo nuestro potencial y esfuerzo para hacer de Cuba una nación próspera.

 

Karina Gálvez Chiú (Pinar del Río, 1968).

Licenciada en Economía.

Fue responsable del Grupo de Economistas del Centro Cívico.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia.

Reside en Pinar del Río.