Editoriales

Las Conclusiones de la Unión Europea sobre Cuba y el protagonismo de los cubanos

El pasado 24 de junio de 2008 el Consejo de la Unión Europea levantó las sanciones diplomáticas que había tomado frente a la decisión del Gobierno cubano de encarcelar injustamente a 75 personas por pensar de forma diferente y de fusilar a 3 jóvenes de la raza negra que intentaban escapar ilegalmente del País, en la tristemente recordada primavera de 2003.
Esta es una decisión dialogante y un gesto positivo que la UE ha enviado claramente al nuevo gobierno de Cuba. Creemos que todo esfuerzo en esta dirección es bienvenido por el pueblo cubano que no desea para nada la confrontación, las posturas atrincheradas y la cerrazón que solo beneficia a las posiciones más conservadoras que se aferran al pasado y que intenta retrotraer el normal y gradual avance de la historia que es indetenible con relación a las ideologías fundamentalistas de personas o grupos.
Consideramos que en Cuba han cambiado solamente dos cosas fundamentales: una, la figura representativa del Gobierno; y dos, el crecimiento exponencial y acelerado de las expectativas de los ciudadanos.
En efecto, toda persona es única e irrepetible y merece tanto respeto como el que merece cada uno de sus conciudadanos, sean nuevos gobernantes que tienen su propia personalidad, sea la gente común que son siempre sujetos de derechos y soberanía. En Cuba, todo lo demás no ha cambiado en lo esencial. Incluso hay preocupantes evidencias comprobadas y comprobables de represión, acoso y violación de los más elementales derechos cívicos, políticos y económicos. Sin embargo, se distinguen, cada vez más claramente, por lo menos dos formas de apreciar la realidad y de responder ante su inapelable desafío, desde las esferas del gobierno y desde su liderazgo político.
Una de esas formas de apreciar la realidad cubana son las mencionadas Conclusiones del Consejo de la Unión Europea. Para hacer este análisis hemos esperado alrededor de dos meses para dejar que las naturales valoraciones viscerales no nos obnubilen. Para esperar las posibles respuestas del Gobierno cubano y sobre todo para que lo que es esencial en política, que es lo que no se ve, tuviera un tiempo prudencial de acogida.
Como ciudadanos, deseamos ofrecer nuestras valoraciones sobre la letra y el espíritu de las Conclusiones del Consejo de la UE independientemente de los resultados que pueda alcanzar este nuevo empeño de diálogo político serio y responsable:
1. Las Conclusiones de la UE sobre Cuba del 24 de junio de 2008[1] constituyen una acción diplomática transparente y respetuosa que ofrece una alta visión de la realidad actual y del futuro de Cuba.
2. Este documento refleja una actitud plural de los países europeos sobre Cuba, lo que ha logrado un equilibrio dentro de los principios y fines de la Posición Común de 1996. Los fines de apoyar la democratización del País, de mantener un diálogo político con el Gobierno cubano y la cooperación para el desarrollo si hubiera voluntad política y cambios concretos en esa dirección, mantienen hoy toda su vigencia.
3. Las Conclusiones mencionadas han demostrado un alto grado de tolerancia y de confianza en el nuevo gobierno de Cuba para ofrecerle la oportunidad de emprender las reformas políticas, económicas y sociales que el pueblo cubano necesita. Ningún gobierno con 50 años ininterrumpidos en el poder ha recibido tal grado de consideración en ningún lugar del mundo. Esto es quizá lo que más asombra y desconcierta a muchos que pueden distinguir entre un sistema democrático y todo lo contrario.
4. Deseamos destacar aquellas consideraciones que aparecen en las Conclusiones y que, en nuestra opinión, expresan ese grado de confianza depositado en el recién estrenado Gobierno cubano. Permítannos citar por separado esos cuatro puntos a favor del nuevo liderazgo, tomando así, la UE, la iniciativa en espera de una respuesta constructiva y de resultados tangibles:
a. Afirma que el gobierno cubano ha comenzado cambios y los apoya:
“El Consejo toma nota de los cambios emprendidos hasta la fecha por el Gobierno cubano. El Consejo apoya los cambios de liberalización en Cuba y alienta al Gobierno a introducirlos.”
b. Reitera la soberanía de los ciudadanos independientes del Estado y dice que está dispuesta a dar no solo ayuda humanitaria sino cooperación para el desarrollo:
“La Unión Europea reitera el derecho de los ciudadanos cubanos a decidir con total independencia acerca de su futuro y mantiene su disponibilidad para contribuir de forma positiva el desarrollo de todos los sectores de la sociedad cubana, incluso a través de los instrumentos de cooperación para el desarrollo.”
c. Reitera su disposición a reanudar un diálogo global, abierto, incondicional, no discriminatorio, con reciprocidad y con resultados:
“Como se declaró en las Conclusiones del Consejo del 18 de junio de 2007, la Unión Europea sigue estando dispuesta a reanudar un diálogo global y abierto con las Autoridades cubanas sobre todas las cuestiones de interés mutuo. Desde junio de 2007, han tenido lugar a escala ministerial entre la Unión Europea y Cuba y de forma bilateral los debates previos sobre la posibilidad de iniciar dicho diálogo. Este proceso de diálogo debería incluir todos los ámbitos potenciales de cooperación, incluidos los sectores político, de los derechos humanos, económico, científico y cultural, y debería celebrarse sobre una base de reciprocidad, de forma incondicional, no discriminatorias y orientada a conseguir resultados. En el marco de este diálogo, la Unión Europea destacará ante el Gobierno cubano su punto de vista sobre la democracia, los derechos humanos universales y las libertades fundamentales.”
d. Levanta las medidas diplomáticas del año 2003:
“Así pues, el Consejo ha acordado proseguir el ya citado diálogo político global con el Gobierno cubano. En este contexto, el Consejo ha acordado levantar las medidas del 2003 ya en suspenso, para facilitar el proceso de diálogo político y permitir el uso pleno de los instrumentos de la Posición Común de 1996.”
 
5. En el mismo documento de las Conclusiones aparecen estos otros seis puntos que, en nuestra opinión, expresan el grado de confianza de la UE en la oposición democrática y en la sociedad civil independiente en Cuba:
a. Pide al gobierno el respeto de los derechos humanos, la liberación de los presos políticos y la visita a las prisiones de organismos internacionales:
“El Consejo ha hecho un llamamiento al Gobierno cubano para que mejore de forma efectiva la situación de los derechos humanos mediante, entre otras cosas, la liberación incondicional de todos los presos políticos, incluidos los que fueron detenidos y condenados en 2003. Esto sigue siendo una prioridad fundamental para la Unión Europea. Hace también un llamamiento al Gobierno cubano para que facilite el acceso a las prisiones, de organizaciones humanitarias internacionales.”
b. Pide la ratificación, la aplicación y la realización de los Pactos de Derechos Humanos:
“El Consejo ha hecho también un llamamiento a las autoridades cubanas para que ratifiquen y apliquen el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, recientemente firmados. Ha instado asimismo al Gobierno cubano a que haga realidad el compromiso con los derechos humanos que mostró al firmar dichos pactos sobre derechos humanos.”
c. Reafirma que continuará el diálogo con los tres sectores de la sociedad cubana: gobierno, oposición y sociedad civil. Menciona y diferencia, por primera vez, estos tres actores sociales:
“El Consejo ha confirmado su compromiso renovado con la Posición Común de 1996, así como su importancia, y ha reafirmado su determinación en la prosecución de un diálogo con las autoridades cubanas, así como con representantes de la sociedad civil y de la oposición democrática, de acuerdo con las políticas de la Unión Europea, para fomentar el respeto de los Derechos Humanos y el avance real hacia una democracia pluralista.”
d. Subraya que ofrecerá apoyo para un cambio pacífico y pide al Gobierno cubano que conceda la libertad de información y de expresión, incluido acceso a Internet:
“El Consejo ha subrayado que la Unión Europea seguirá ofreciendo a todos los sectores de la sociedad apoyo práctico para un cambio pacífico en Cuba. La Unión Europea ha reiterado, asimismo, su llamamiento al Gobierno cubano para que conceda la libertad de información y de expresión, incluido el acceso a Internet, y ha invitado al Gobierno cubano a cooperar en esta cuestión.”
e. Reafirma que mantendrá los contactos con la oposición democrática. Reconoce así, una vez más, como opositores, a los que el Gobierno cubano llama mercenarios y vende patrias:
“El Consejo ha reafirmado que su política para los contactos de la Unión Europea con la oposición democrática sigue siendo válida. Durante las visitas de alto nivel, deberían abordarse siempre las cuestiones relativas a los derechos humanos; si procede, formarán parte de dichas visitas las reuniones con la oposición democrática.”
f. Establece un tiempo y un contenido para la evaluación de este proceso de diálogo político, vuelve a destacar el párrafo dos referido al respeto a los derechos humanos y la liberación de los presos políticos:
“Con ocasión de la revisión anual de la Posición Común, el Consejo procederá, en junio de 2009, a una evaluación de sus relaciones con Cuba, incluida la efectividad del proceso de diálogo político. A partir de esa fecha, el diálogo proseguirá si el Consejo decide que ha sido efectivo, habida cuenta, en particular, de los elementos que figuran en el segundo apartado supra.”
 
Consideramos que estas Conclusiones de la Unión Europea han puesto en el centro de la cuestión, de forma diáfana y reiterada, los dos fundamentos irrenunciables que deben regir las relaciones internacionales en el mundo de hoy: el respeto a los derechos humanos y la cooperación para el desarrollo. En ese orden y con esa prioridad.
Apreciamos estas Conclusiones como una lección de paciente política internacional y de máximo respeto y tolerancia hasta agotar todos los recursos diplomáticos con sistemas que no se apegan a las normas democráticas, inclusivas y de defensa de los Derechos Humanos reconocidas internacionalmente, incluso por Cuba misma.
Estas Conclusiones son buenas para la comunidad de naciones europeas: Una vez más han dado otra oportunidad al diálogo civilizado. Buena para el pueblo cubano: Una vez más recibimos la atención, el reconocimiento de nuestra soberanía ciudadana y la solidaridad para un cambio democrático pluralista de esta parte de la comunidad internacional. Y buena para el gobierno cubano: Una vez más es respetado, considerado como un interlocutor válido para un diálogo político global, abierto recíproco, no discriminatorio y para la búsqueda de resultados tangibles, y además, recibe el la posibilidad de integrarse a los instrumentos de cooperación para el desarrollo que ofrece la UE.
Este ha sido el gesto y la letra. Una señal de respeto y de confianza tanto para el nuevo gobierno cubano como para la oposición democrática y la sociedad civil. Ahora queda por ver las respuestas y los hechos del Gobierno cubano y de la misma Unión Europea al aplicar estas Conclusiones de su Consejo. Consideramos que debe ser un proceso paciente y evaluable, franco y leal, transparente y participativo tanto para los gobiernos cubano y europeo, como para la oposición democrática y la civil cubana que deben estar puntualmente informados y tenidos en cuenta, así como buscar y ganar, por sí mismos, un espacio digno y significativo en este diálogo, según la calidad de sus aportes, posibilidades y habilidades.
Esperamos que el gobierno cubano piense más en una Cuba incluyente que en sí mismo; reanude ese diálogo de alto nivel con el pragmatismo político y la diligencia que requiere la actual coyuntura de nuestro País y del mundo. Apegados cada vez más a las necesidades reales y a los derechos inalienables de cada cubano sin desacreditar a todos los que se han ganado la credibilidad ni excluir a los que deben ser incluidos. Que reconozca a la sociedad civil independiente como destinataria de sus propuestas y al mismo tiempo como interlocutora válida para evaluar su gestión.
Esperamos que la oposición democrática que desea permanecer aquí, como la reconoce la UE, piense más en Cuba incluyente que en ella misma; identifique con realismo y transparencia lo que debe cambiar pero, sobre todo, idee, concierte y busque los medios y los ritmos más adecuados para proponer cómo, cuándo, con quiénes y desde dónde hacer esos cambios. Que la visión del futuro esté primero que el lamento del pasado. Y que las propuestas del presente sean pragmáticas y éticas, conocidas y compartidas por el mayor número posible de ciudadanos. Que reconozca a la sociedad civil independiente como destinataria de sus propuestas y al mismo tiempo como interlocutora válida para evaluar su gestión.
Esperamos que la sociedad civil, tan bien diferenciada y reconocida por la UE, que desea reconocerse a sí misma como diferente del gobierno y de la oposición partidista, comience por educarse cívicamente, reconstruirse en la base, articularse en un tejido nacional plural, multicolor, no partidista, incluyente, democrático. Que sea dinamo de la sociedad y exigente interlocutora de políticos y gobernantes. Que apoye todo lo bueno que salga de esos dos actores y que comparta con ellos sus propuestas para el presente y sobre todo que adelante en pequeños grupos y proyectos ese futuro democrático, creativo y abierto que deseamos. Que sea lo verdaderamente nuevo, ni totalitarismos de Estado, ni partidocracias de cualquier color que Cuba ya conoció y sufrió. En fin, que la sociedad civil sea el nuevo nombre de la democracia en Cuba.
Al final de estas consideraciones que parten de nuestra condición de simples ciudadanos cubanos, deseamos detenernos para reafirmar una convicción que se vuelve cada vez más urgente, decisiva y necesaria:
Es al pueblo cubano, es decir, a cada uno de los cubanos y cubanas, piensen como piensen y estén donde estén, a los que nos toca el protagonismo de los cambios hacia una democracia pluralista en Cuba. Y cuando decimos protagonismo no hablamos de mesianismos, ni de caudillismos, ni de populismos. Hablamos de lo que significa en realidad ese discutido y rico término que viene del latín: “proto-agonae”, es decir, los “primeros en la agonía”, como lo expresó tan bien con su palabra y con su vida el Apóstol de nuestra Independencia, José Martí: la agonía por la nación.
Nos referimos a esa participación cotidiana, real y efectiva, sencilla pero eficaz, que permanece y no se marcha, que denuncia durante quince minutos de cada hora pero que anuncia, propone y trabaja para esos cambios incluyentes durante el resto de los 45 minutos de cada hora de Cuba.
La incipiente diversidad o dualidad que puede llegar a ser pluralidad no es en sí misma negativa ni preocupante, con tal de que al mismo tiempo se vayan haciendo los cambios estructurales para crear o reformar las instituciones indispensables para canalizar, debatir libremente y llegar a acuerdos a favor del bien común de la Nación.
La liberalización siempre trae diversidad de opciones y estas traen desorientación a todos los que solamente han tenido un cerrado y único agujero para ver la realidad y para vivir en ella. Cuando se abre la ventana cada cual puede mirar hacia escenarios y paisajes diferentes. Esto es normal. Incluso puede ser que salgan a la superficie la eterna dialéctica entre la reforma y la contrarreforma. Todo ello es hasta lógico al salir de décadas de una política de ancla y cinturón. Pero en el fondo es una señal inequívoca de que la vida plural emerge siempre, aún de los más monolíticos formatos estructurales. Es la vida que tiene la última palabra. Es el presente que no se deja encerrar ni en el más perfecto y bueno de los pasados. Es el futuro que no cesa de construirse, imparable y a veces imperceptible desde el hoy pujante e indeciso.
De nada valdrán las gestiones diplomáticas de la Unión Europea, ni siquiera el cambio de política exterior de Estados Unidos para Cuba, si el pueblo cubano no sale de esa desorientación y no supera la dialéctica de la pluralidad para ocupar su lugar en la sociedad civil, superar su analfabetismo cívico y ejercer la soberanía desde abajo, lo que nos hará a todos protagonistas corresponsables de nuestra propia Nación.
Sólo entonces cada cubano y cubana tendrá el derecho y la moral suficiente para exigir a la comunidad internacional un apoyo respetuoso y solidario, directamente proporcional a su protagonismo cívico, lo que vale decir, a su trabajo cotidiano, a veces silencioso pero no menos válido. Así se hará realidad lo que estas Conclusiones diplomáticas dan siempre por supuesto e imprescindible: que el pueblo cubano es el único soberano de su destino.
 
Pinar del Río, 12 de julio de 2008
 


[1]El texto íntegro de las Conclusiones del Consejo de la UE, en su versión oficial en español e inglés, aparecen en Convivencia 4.De esa versión en español hemos citado textualmente en este Editorial lo que aparece entrecomillado y en itálica en los acápites de los puntos 4 y 5.

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