El Reino del Absurdo

Un resumen con tres palabras


Foto tomada de www.catedu.cu

Enfrentar los problemas, salirles al paso, sí, pero ¿problemas creados por quién?
 
Estos problemas nuestros, tan viejos como el experimento que los creó, son demasiado serios. Es una lista tan larga de pequeños y grandes problemas que todo espacio será pequeño para narrarlos, y lo peor es que uno mismo o el otro es el “culpable”, y ni hablar del origen, solo del efecto.

Mi primera experiencia fue una humillación que hace tanto daño como cualquier problema. Compraba yo un desodorante, la joven extiende el brazo y yo solo debía darle el dinero, solo eso… pero deja el pomo en su lugar y me deja esperando: habían llegado dos extranjeros y, con una extremada bondad y falsa sonrisa, se encamina a ellos. Venían a comprar un sombrero y debían probárselos uno por uno. No esperé más, me fui. Después supe que era una “orientación”, la misma por la que sufrimos durante largos años en su variedad de formas.

Desde aquellos remotos tiempos hasta hoy, los problemas se han multiplicado: desde las largas y desorganizadas filas para comprar huevos, en las que las personas desesperan por miedo a que se acaben, hasta dificultades para comprar un tabaco, como si los municipios de San Juan y San Luis hubieran ido a formar parte de otra provincia (espero que no culpen al bodeguero).

¡Y qué decir de los empleados que viran la espalda cuando te ven venir, para hablar por teléfono o con el compañero de trabajo, primero que atenderte! ¡Qué diremos de asuntos a tratar en Vivienda o en los talleres de reparación de cocinas o de refrigeración! Las respuestas en estos lugares son casi siempre “no hay” o “no está en nuestras manos”.

En muchos casos estamos frente a personas que tienen los mismos problemas nuestros. Entonces ¿cómo enfrentarlos o salirles al paso entonces? La solución a esto podría traer división y odio entre nosotros. No olvidemos la frase del ilustre malvado: “divide y vencerás”.

Existen además otros problemas que enfrentamos día a día, que no son iguales que los mencionados antes, que son de origen educativo, pero que son muy molestos: el ruido excesivo, la música del vecino, la obstrucción del paso en las aceras, palabras obscenas en plena calle. Pregunto: ¿dónde están las autoridades competentes?

Para seguir ilustrando con ejemplos, contaré un hecho ocurrido en un centro de salud. Había dos cilindros con sus respectivos asientos, pero solo uno trabajaba. Me refiero al aerosol, algo que varios pacientes esperaban. Le pregunté a una empleada el porqué había uno solo y me respondió en el oído, con voz de soprano en un agudo desafinado, pero que entendí perfectamente: “¡Pregúntele al Estado!”

Quizás sin saberlo, esta señora ha dado la respuesta y ha hecho el resumen en tres palabras de todo lo escrito en este artículo.

Luis Cáceres Piñero (Pinar del Río, 1937).
Pintor. Reside en Pinar del Río.