El Reino del Absurdo

52 años después

Por Luis Cáceres
El viernes 5 de agosto de 2011 fui al optometrista. Después de sufrir una cola desorganizada y de pie (sin donde sentarse), anotan los nombres de los que pueden ser atendidos el próximo lunes 8 de agosto, entre los que, por suerte, me encontraba yo.
Me presento el día señalado (lunes 8). Toman las medidas de mi visión y me dan una receta médica para mandar a hacer mis espejuelos.
Con la receta llegué hasta la óptica que queda cerca de mi casa. La primera respuesta de la que me atendió fue:
___“No hay cristales. Usted debe volver el día 23.
Como cubano, consciente de las dificultades que cotidianamente debemos enfrentar, acepté serenamente la respuesta y me dispuse a esperar al 23. Llegado el día, volví con mi receta a la óptica.
___ No hay cristales de su medida y no sabemos cuándo “entrarán”. Venga por aquí y pregunte cada “cierto tiempo” para saber si llegaron.
Volví el 29 de agosto y nada. Vuelvo el 6 de septiembre, a un mes y un día, y tampoco hay.
Aquí termino, porque si no, sería hacer el cuento de “las mil y una noches”. No quiero esperar a que lleguen los cristales. Decidí encargarlo a un pariente “lejano” o a un amigo que viaje a cualquier país. Aclaro que mis cristales no tienen nada especial. Tales cosas no me sorprenderían demasiado si no fuera por las atenciones de salud de todo tipo que Cuba brinda en otros países según los propios medios de difusión.
Ayudar a otras naciones es algo magnífico y expresa solidaridad, pero, ¿y nosotros, los cubanos que tenemos que pagar 10 pesos por dos malangas, lo que equivale a un día laboral para un sueldo normal?
Cuando logro comprar un periódico y leo, me asombran las serias dificultades que enfrenta el país, por ejemplo: que no se alcanza la cifra prevista en la producción y entrega de leche en Pinar del Río, ni la de producción de ganado porcino por el marcado incumplimiento de acopio; las trabas burocráticas que enfrentan los campesinos en Ciudad Habana para producir carne; que un calzado de alto precio no tenga calidad; o que se le impone una multa a una trabajadora por cuenta propia porque vendía productos comestibles con la mano y en la otra sostenía un cigarro, mientras que en las panaderías estatales las manos que despachan el pan son las mismas que manipulan las libretas de racionamiento, lo cual no parece haber sido percibido por la periodista que hace la crítica.
Todos estos hechos los creemos porque los vemos, pues parecen increíbles. Mucho más, cuando ocurren a 52 años de revolución, cuando ya debían estar resueltos.
Otras dificultades que podrían ser resueltas:
Según la prensa, la caída de la producción cafetalera en Cuba tiene como causa principal la vejez de las plantaciones.
El problema de la ganadería, se debe, por una parte, a la existencia de vacas que paren cada cuatro años y, por otra parte, a propietarios de ganado que no inscriben al ternero en el registro correspondiente, además del sempiterno hurto.
Sobre la industria pesquera nada leo. Los productos del mar no los veo.
Ahora un titular dice: Recuperación paulatina de la producción de sal en Cuba ya que sus plantas fueron dañadas por huracanes en 2008.
No quiero dejar de mencionar quizás lo más curioso: lo que ocurre con la langosta al sur del territorio pinareño. Fue publicado el 8 de julio de 2011: Salen desde distintos puntos conocidos, embarcaciones rústicas hacia el mar, con pescadores furtivos y llegan hasta las jaulas de langostas y se llevan las colas.
Según funcionarios de la zona, la única embarcación que tienen para perseguir a los ladrones, no funciona hace más de 6 meses y para salir a la mar dependen de que las autoridades del puerto de la Coloma les faciliten uno de sus barcos y el combustible para cumplir con el propósito de tener permanentemente un barco custodiando las aguas. También afirman que el área es extensa y las embarcaciones pesqueras no son apropiadas para el patrullaje. Agregan que muchas veces los furtivos no se detienen cuando les dan el alto y se esconden entre los canalizos de la cayería donde los barcos vigilantes no pueden seguirlos. Incluso, en ocasiones, han ofrecido resistencia y amenazan con arpones.
Aunque han impuesto multas, ha habido incautaciones de 2 botes, un chinchorro, 1000 colas de langosta y destruido 4 campamentos de furtivos, no hay optimismo, alguien opina que hay que esperar a ver cómo encontramos las jaulas la próxima vez, ya que el problema demanda “acciones más contundentes”.
Más recientemente (16 de Septiembre de 2011), otro titular: Combate al furtivismo para hundir el delito. El artículo dice, entre otras cosas, que si bien el problema no es nuevo, el incremento registrado tras el levante de la veda a mediados de año, motivó que las fuerzas guardafronteras decidieron hacer del enfrentamiento a las ilegalidades una prioridad.
Ante el reclamo de los pescadores de la Coloma se realizó un levantamiento de las zonas que más inciden en esta problemática y se incrementan las inspecciones a las embarcaciones que salen al mar. Como resultado de ello, fueron ocupadas, entre otros medios, 56 embarcaciones ilegales, 158 brazas de red y nueve nasas. La capitanía emite además boletines informativos sobre los distintos decretos leyes en los que explican las acciones que se consideran infracciones y la cuantía de las multas, con el propósito de fortalecer la labor preventiva. Paralelamente la Oficina Nacional de Inspección Pesquera, de conjunto con la Empresa la Coloma ha arreciado los operativos navales. Más adelante dice: A pesar de ello, el saqueo a las jaulas de langosta y de las artes de pesca aún no puede considerarse un asunto resuelto, aunque sí ha disminuido.
Según las estadísticas, las acciones efectuadas desde el mes de julio han permitido la detección de 91 infractores, la ocupación de numerosos medios ilegales de pesca incluidos 5000 metros de redes y 2,4 toneladas de langosta.
Ahora mi pregunta es: ¿No hay langostas porque se las roban o se las roban porque no las hay?
Siguen los problemas más sencillos de resolver 52 años después: no hay cristales para espejuelos, el periódico critica sin proponer, no hay café en Cuba, el ganado disminuye, no hay peces, escasea la sal, no se puede pescar langostas…
Luis M. Cáceres (Pinar del Río, 1937)
Pintor. Reside en Pinar del Río