El Reino del Absurdo

Complacer con placer

Por Yoandy Izquierdo Toledo
 
El domingo en la Terminal de Ómnibus necesité fraccionar un billete de 5 CUC y sin pensar que sería un problema me dirigí al establecimiento más cercano: una pequeña sucursal de la red Trimagen.
 
-          Buenos días. Señorita ¿usted cree que me pueda fraccionar este billete?
-          No, para eso tienes que ir a “La Cristal” de la esquina.
 
Sin quejarme por la carencia de una casa de cambio, un banco o más cafeterías y tiendas recaudadoras de divisas en una terminal provincial, me dispuse hacia “La Cristal de la esquina,” donde igualmente el expendedor me dice:
 
-          Compadre, no, tienes que ir allí al Mercado Cubalse.
 
Como en realidad necesitaba solucionar el problema antes que saliera mi guagua rumbo a la capital, me llegué hasta el mencionado mercado, con la esperanza de que, aunque estaba lejos, resolvería: es un establecimiento más grande y tiene varias cajas. No debí asombrarme cuando una de las tres no estaba brindando servicios y me dirigí hacia la del Departamento de Perfumería.
 
-          Buenos días señorita. ¿Usted cree que me pueda fraccionar este billete?
-          No, esto no es un banco.
Por suerte su falta de ética no me llegó a bloquear, quizá motivado por la necesidad de resolver mi pequeño problema, rápidamente reaccioné:
 
-          ¿Y si le compro algún producto?
-          Bueno, imagínate, ahí tengo que devolverte ¿no?
 
Tomé un paquete de detergente de 1.00 CUC y aunque estaba en el Departamento de Perfumería lo pagué por esa caja, ya que en Útiles del Hogar no tenían cajera. Ella con mucha destreza me pasó el producto (sin bolsa, porque… ¡qué raro! no había) y me pregunta:
 
-          ¿Cómo quieres el vuelto: tres más uno o todos de uno?
 
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Yoandy Izquierdo (Pinar del Río 1987)
Licenciado en Microbiología.
Colabora como editor en Ediciones Convivencia.
Reside y trabaja en La Habana.