El Reino del Absurdo

El Reino del Absurdo - El exceso de control genera descontrol

Por Karina Gálvez Chiú

Esta sección tiene varios riesgos, pero el mayor es la falta de credibilidad. Sí, porque siempre lo absurdo parece, por lo menos, una caricatura. Y muchos también se asombrarán de que hasta los que escribimos en ella caeremos, durante la narración, en cosas absurdas que consideraremos normales.
La intención de esta sección es presentar ante los lectores diversos hechos, de los cuales cualquiera en Cuba puede ser protagonista. Queremos que se conozcan cotidianidades del cubano, sin análisis ni reflexiones, solo los hechos que evidencian que no es absurdo creer que vivimos en el “Reino del absurdo”.
En una farmacia:
__Señorita, por favor, necesito que me haga el tarjetón para adquirir las medicinas que necesita mi padre.
__ Sí, cómo no, ¿a qué consultorio del médico de la familia pertenece su padre?
__ Ay, no sé, creo que debe ser el que está cerca de la Terminal de ómnibus.
__ Ah, no, los pacientes de ese consultorio deben comprar los medicamentos en otra farmacia.
En la otra farmacia:
__ Señorita, por favor, necesito que me haga el tarjetón para adquirir las medicinas que necesita mi padre, me indicaron en la otra farmacia que es aquí donde le corresponde.
__ ¿A qué consultorio pertenece su padre?
__ Debe ser el que está cerca de la Terminal de ómnibus.
__ ¿Cuál es el número del consultorio?
__ Pues no sé…
__ Si no me dice el número no puedo hacerle el “tarjetón”, ni venderle las medicinas.
__ Óigame, el problema es que mi padre no se trató en el consultorio, sino en el hospital y tiene un problema cardíaco serio, aquí tiene el certificado…
__ Yo no puedo hacer nada si usted no me dice el número de consultorio.
__ Llame a la administradora, porque yo necesito resolver este problema.
La administradora:
__ La dependiente tiene razón, bajo ningún concepto podemos hacer este trámite sin que usted informe el número de consultorio, porque todos los consultorios no compran aquí y no podemos ayudar al descontrol. Las medicinas deben estar muy bien controladas para que nadie que no las necesite las compre; usted sabe que hay gente que vende medicinas por ahí a altos precios…
__ Pero yo no pretendo hacer eso, la cantidad de medicamentos que yo necesito no daría ninguna ganancia si las vendo.
Después de un rato de explicaciones de ellas y reclamos por mi parte me decidí a hacer una pregunta:
__¿Qué consultorios compran aquí?
__ El 15, el 119…
__ Creo que el de mi papá es el 15. (Dije pensativa, sin saber y sin imaginar que pudiera obtener algún resultado)
__ ¿Está segura? Bueno, eso es lo que necesitábamos, un número. Atiéndela, por favor. __dijo la administradora.
De todas maneras, de las cuatro medicinas que necesitaba solo había dos. Tuve que volver a la primera farmacia a la que fui con un comprobante de que no había en la me “tocaba” para que me la vendieran.
Otro caso igual:
En la óptica:
__ Dos estuches para espejuelos, me hace el favor.
__ No, solo despachamos uno por persona.
__ Pero es que yo quería comprar uno a mi sobrina que también lo necesita y vive lejos.
__ ¿Sabe el nombre de su sobrina?
__ Pues claro, pero no entiendo…
__ Si usted me da el nombre de la otra persona sí puedo despacharle otro estuche. ¿Cómo se llama?
__ Nora…
__ Aquí tiene los dos estuches.
Es muy importante, como ven, la confianza absoluta en los demás para ejercer un control estricto sobre los recursos. La dependienta de la farmacia se conformó con escuchar un número que estaba en su lista y la de la óptica se conformó con un nombre. No hay cabida para el descontrol en nuestra sociedad.
Tarjetón: Tarjeta de anotaciones que da derecho a comprar determinadas medicinas muy controladas por su escasez y que se hace a partir de un certificado médico.
Cada familia debe atenderse en un consultorio (llamados de 120 familias) donde se supone que hay un médico y una enfermera

Karina Gálvez Chiú (Pinar del Río, 1967)
Licenciada en Economía. Profesora de Finanzas
Fue responsable del Grupo de Economistas del Centro Cívico.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia.
Vive y trabaja en Pinar del Río.