El Reino del Absurdo

Los delitos que no son tales.

Por Karina Gálvez
Hay absurdos que dan risa, pero otros…
Se produjo una pelea entre vecinos. Uno desde dentro de su casa, el otro desde fuera. Dentro de la casa, en la sala, un niño lloraba en un corral. El vecino que estaba fuera comenzó a lanzar piedras y botellas contra la casa de su contrincante. Los vecinos llamaron a la policía, que, al llegar (bastante rápido) observó, preguntó y explicó:
__ Lo sentimos, si nadie resultó herido o golpeado, no hay delito. No tenemos nada que hacer aquí.

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Liberación para salir de misión, sí. Para unirse a su familia, no.

Por Juan C. Fernández
Hace unos días me encontré con una amiga a la que no veía hacía algún tiempo. Después de los saludos, preguntarnos ambos por nuestras familias y de comentar, como casi todo cubano, la situación de la cosa, mi amiga me confesó que estaba muy preocupada por la actual situación de su hijo mayor, y me contó lo que ahora les cuento y que solo es propio del reino del absurdo. Dice mi amiga:
___“Mi hijo mayor es médico y cumplió misión en Venezuela durante cinco años. En su estancia por esas tierras se enamoró de una doctora, cubana igual que él, oriunda de Ciudad Habana, y se casaron allá. Todo marchaba a las mil maravillas, mientras duró la bendita misión”.

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Prohibidas las fotos de bodas en Palacio de Matrimonios de Pinar del Río.

Por Dagoberto Valdés
Unos amigos se casaban por el proceso civil el pasado 24 de diciembre en el llamado Palacio de Matrimonios de la Ciudad de Pinar del Río. Era una boda sencilla en segundas nupcias y solo asistían la pareja, sus padres y los padrinos. No había trajes largos en ella, ni chaquetas de trajes masculinos.
Un trámite leve demoró, unos escasos minutos, la corta ceremonia y mientras llegaba la jueza de paz, como se le llamaba antes, los todavía novios y sus padres y padrinos aprovecharon para hacerse unas fotos en el salón principal, lejos de unos horribles y cursis arcos de flores artificiales que enmarcan el acceso principal al estrado donde se sitúa la mesa del enlace. Justo al lado, depositados contra la pared yacían dos arcos más con otras horrendas flores y mustios lazos para que puedan escoger y cambiar in situ. ¡Qué cosa tan espantosa!

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Actitud sospechosa y El Mazo prohibido

Por Karina Gálvez
Actitud sospechosa
Me cuenta una amiga:
Recién pasados los tres últimos ciclones, mi hermano, que está fuera de Cuba, muy preocupado, anunció la posibilidad de enviar algunos paquetes de alimentos.
Con el fin de facilitar las cosas, le dijimos que le enviaríamos los precios y el gramaje de los productos que se vendían en las tiendas por divisas para que él calculara y escogiera la mejor opción entre enviar los alimentos o el dinero para adquirirlos aquí.

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El Machete

Por Ernesto Dueñas Valdés
Todo hogar cubano de origen campesino, debe de tener como mínimo un machete para su uso. Hoy no tienen la suerte de poseerlo; su posesión se dificulta.
Este útil y necesario instrumento, aunque hoy no es un apero de labranza, tiene una gran importancia en las labores del campo; sin él, sería imposible realizar muchos trabajos.
Durante y después de la jornada de trabajo regresa cansado el machete a la casa, donde realiza aun disimiles tareas; desde el cuidado de la casa, contra los abundantes ladrones que merodean en la noche y velar por su orden, hasta contar historias de cubanos insignes que blandieron su hoja en nuestros campos de batalla. ¿Quién no conoce su participación en nuestra guerra de independencia en el siglo XIX?

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Los pillos y los tontos

Por Luis Cáceres
De estos dos “estratos” sociales, no sabemos cuál surgió primero. Pudieron haberse creado al mismo tiempo, desarrollado el uno a la par que el otro.
Trataré de dar algunas características que he descubierto en ambos. Todo surge en épocas remotas donde la crueldad ideológica supera a la corporal aunque aún pueden observarse residuos de aquel pasado en algunos pequeños lugares del planeta.
A los pillos no les gusta ese nombre pero saben que lo son.

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Absurdos de cafetería o la escasez

Por Livia y Margarita Gálvez
Cafeteria por moneda nacionalEn una cafetería (por moneda nacional):
__ Señorita, por favor, quiero comprar quince dulces de $1,00.
__ Lo siento, solamente puedo venderle 5. Para comprar quince debe hacer la “cola” tres veces.
__ Pero… si aquí no hay nadie más.
__ No importa, levántese y vuélvase a sentar sin que yo la vea. ¡Ah, y guarde los dulces que vaya comprando, porque si los veo en la mesa no le puedo despachar más!

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El Arca de Noé

Por Gladys Serrat Valdés
Animales en el balcón de una vivienda.Entonces Dios mandó a Noé que fabricara un arca gigante y subiera a ella; de todos los animales puros, siete parejas, hembra y macho, de cada especie; igual de los animales impuros y de las aves del cielo. Así se conservarían todas las especies sobre la tierra después del diluvio universal.
Hoy, en pleno siglo XXI, yo, ¿vivo en un arca de Noé? ¡Qué absurdo!, dirá usted, eso no tiene lógica. Seguro que no la tiene, pero recordemos que lo absurdo es lo opuesto a lo lógico y que no es lo lógico, precisamente, lo que nos acompaña en nuestro diario vivir.
¿Habrá más absurdo que “vivir en directo” con animales de tantas especies? Es como volver atrás en el tiempo y, en espera de que el actual “diluvio” termine. Convivir, por voluntad de otras personas, como en el Arca de la historia: entre berridos, gruñidos y ladridos a todas las horas del día y de la noche.

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El Reino del Absurdo - El documento imprescindible

Yusivany Acosta Díaz
ImageTodo comenzó cuando a mi compañero de viajes se le extravió su cartera, con todos sus documentos. Nunca pensamos que íbamos a caminar tanto.
Llegamos a la terminal de ómnibus de La Habana confiados en seguir viaje hasta Pinar del Río. Cuando hablamos con la empleada que toma los nombres de la lista de espera y le planteamos que uno del grupo no tenía carné de identidad, nos dijo que era “imposible” registrarlo en dicha lista porque era una “violación” y nos sugirió habláramos con el jefe de turno para ver si él autorizaba.
Al llegar donde estaba el sugerido señor, el hombre rechazó todo tipo de explicación argumentando que por esa agencia de viajes era requisito indispensable mostrar el carné para subir a los ómnibus, así que nos pidió que fuéramos a la estación de la PNR (Policía Nacional Revolucionaria) del municipio Plaza y allí pidiéramos un autorizo o permiso para justificar de cierto modo la pérdida.

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