Historia

Nuestros pensadores (X): Carlos Manuel de Céspedes y Castillo

 

 

Por Héctor Maseda Gutiérrez
 
Carlos Manuel de Céspedes y Castillo.
 
Carlos Manuel Perfecto del Carmen Céspedes y del Castillo fue el Primer Presidente de la República de Cuba en Armas. Conocido nacionalmente como el Padre de la Patria, Mayor General del Ejército Libertador de Cuba, político, legislador, jurista; masón (algunos historiadores aseguran logró alcanzar el grado 33º, último del Rito Escocés, Antiguo y Aceptado -REAA-), escritor, poeta y periodista cubano. Nació en la ciudad de Bayamo, antigua provincia de Oriente, el 18 de abril de 1819; murió en combate en el campamento de San Lorenzo, ubicado en la Sierra Maestra, de esa misma provincia, el 27 de febrero de 1874.
 
Cursó estudios en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio de La Habana. Posteriormente viajó a España donde concluyó su Doctorado en Derecho. Más tarde visitó varios países de Europa, se interesó y realizó estudios acerca de las instituciones políticas y gubernamentales de un grupo importante de naciones del Viejo Continente.
 
El inicio de sus luchas a favor de la independencia de la Isla de Cuba nos conduce hasta 1852. Su primera encarcelación se produce el 27 de noviembre del referido año, al ser enviado por orden del gobernador español Toribio Gómez Rojo a prisión, por el contenido del discurso que pronunció en una velada pública cultural. Casi dieciséis años después de su primera experiencia como prisionero político, el 10 de octubre de 1868, Céspedes se levanta en armas contra el gobierno colonial español en su ingenio “La Demajagua”. Ese día, además de hacer pública la Declaración de Independencia, le concedió la libertad a sus esclavos y marchó al frente de un grupo de patriotas hacia el pueblo de Yara, dando lugar al inicio de la llamada Guerra de los Diez Años (1868-1878).
 
Seis meses más tarde (10 de abril de 1869) Céspedes es proclamado, en el poblado de Guáimaro, Presidente de la República en Armas. Más tarde publicó el periódico “El Cubano Libre”. Transcurridos apenas cuatro años, en Jiguaní, se le separó de su cargo de Presidente y de todas sus responsabilidades en la dirección del proceso armado independentista. Un año después fue enviado por los parlamentarios rebeldes al campamento-refugio de San Lorenzo, bajo la responsabilidad del general insurrecto Calixto García. Allí fue sorprendido, acosado y ultimado en desigual combate por una columna española. Céspedes escribió poemas, tradujo del latín pasajes de “La Eneida”, creó obras de teatro, proclamas, manifiestos, informes, comunicaciones y partes de guerra. Su obra está recopilada bajo el título de “Escritos”.
 
Dominaba y se expresaba correctamente en inglés, francés e italiano; además del latín y el griego que estudió desde pequeño. Orador destacado. Excelente jurista y autor dramático, así como hombre de negocios. Se le reconoció como el “hombre del cambio”. Representaba fielmente la frontera entre el romanticismo y el liberalismo radical. Fue Céspedes el primero en dar los pasos concretos para lograr la independencia de Cuba.
 
Los abuelos paternos de Céspedes eran descendientes de ricos hidalgos españoles. Los maternos poseían ingenios fabricantes de azúcar de caña, además de grandes extensiones de terrenos cultivables y para la ganadería; así como residencias urbanas en las ciudades de Bayamo y Manzanillo. Con algo más de seis años ingresa en el Convento de Nuestro Seráfico Padre. En 1829 asiste al Convento de Santo Domingo para estudiar Latinidad y Filosofía. Ya en el Convento de San Francisco (ciudad de Bayamo), se especializó durante dos años en gramática latina. El próximo trienio de su vida lo dedicó a los estudios superiores en el Real Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio. Finalmente se graduó de Bachiller, especialista del Derecho Civil, en la Universidad de La Habana (28-marzo-1838).
 
Contrae matrimonio en 1839 con su prima María del Carmen Céspedes y del Castillo. De este matrimonio nacen tres hijos: María del Carmen, Carlos Manuel y Oscar, con los apellidos Céspedes y Céspedes. Su primera esposa muere de tisis (1868). Viaja a España (1840) para doctorarse en Derecho en la Universidad de Cervera, por estar cerrada la Alta Casa de Estudios de Barcelona que constituía su destino original, con el fin de adquirir la licenciatura. Se gradúa como Licenciado en Derecho y posteriormente realiza satisfactoriamente las pruebas para doctorarse en esa especialidad. Simultáneamente realiza su inicio en política y lo hace vinculándose a las Guerras Carlistas. Apoya a la regente María Cristina opuesta al general Espartero. Se suma a las milicias de la Cataluña rebelde y alcanza el grado de capitán. Conoce al general Prim y Prat, militar que hará historia en España durante las dos décadas siguientes (1840-1860). Debido a esos vínculos es acusado Céspedes de conspirador y ser masón (esta última afirmación no está confirmada). Por ello debe partir a Francia como refugiado político.
 
En Europa queda impresionado por los países que conoce y sus proyecciones sociales respectivas. Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, Bélgica, Suiza, Grecia y la Rusia europea dejan su huella indeleble. Aprecia cómo actúan las sociedades liberales burguesas y hasta las monárquicas constitucionalistas. Se convence de que son cultas, en pleno desarrollo, y auge por su alto nivel científico-tecnológico y acumulación de capitales industrial y bancario, vitales ambos para un acelerado crecimiento económico y cultural. Por supuesto que hizo una comparación integral con su Isla. En estos países estudia sus características socio-económicas, culturales y políticas. Asiste a bibliotecas, se instruye en sus respectivas historias y tradiciones, dialoga con sus citadinos. En Italia baja hasta las catacumbas de los Carbonarios italianos para cerciorarse de cómo actuaban estos patriotas. Queda, según confesaría más tarde, impresionado. Luego, no satisfecho, pasa a Turquía, Egipto y Palestina y profundiza el estudio de sus sociedades.
 
A Céspedes no le resultan ajenos los grandes contrastes entre España y Cuba. Por un lado confirma que la colonia está sometida a un atraso económico agro-industrial obsoleto y socialmente no existe ningún tipo de libertad (individual o socio-política). Mientras que del otro, observa en la Metrópoli la existencia de una Constitución vigente, partidos políticos con tendencias distintas, un parlamento, asociaciones de obreros, la ley, cierta pluralidad multinacional y la diversidad de ideas.
 
En 1844 regresa a su patria. Abre un bufete. Ya Céspedes no es el mismo que partió de Cuba cuatro años atrás. Escribe poemas y un folleto donde defiende la independencia de su nación de la traducción de “La Eneida”. Pone en escena la comedia “Las dos Dianas” y el poema “La Conchita”. Por esos años ocupa varios cargos públicos en Manzanillo. Entre 1856-1865 se convierte en un destacado abogado y en uno de los más afamados hombres de negocios. Además, colabora con artículos de su autoría en el diario La Prensa, de La Habana; en la revista El Redactor, de Santiago de Cuba); y La Antorcha, de Manzanillo. Publica sus crónicas de viaje; sus diarios, manifiestos, cartas, informes… En su largo poema “La Contestación” (1852) expone sus ideas libertarias. El 4 de noviembre de 1869 realiza sus segundas nupcias. Esta vez con Ana, hermana de Manuel de Quesada y Loynaz., de cuya unión nacen los jimaguas Carlos Manuel y Gloria Dolores Céspedes y Quesada (1871).
 
Carlos Manuel de Céspedes y Castillo se inicia en la masonería entre los años 1866-67 (no poseo, hasta el momento, la información exacta) en la Logia “Bayamo”, ciudad de igual nombre, actual provincia Granma, de la cual llegó a ser su Venerable Maestro. Esta Logia perteneció al Gran Oriente de Cuba y las Antillas (GOCA), Potencia Masónica irregular fundada en Cuba el 28 de marzo de 1862 por el insigne patriota y médico, Dr. Vicente Antonio de Castro. El GOCA estaba integrado por alrededor de 25 logias en todo el país. Su fundamento fraternal, político y social constituyó un elemento de transformación activa y radical de la sociedad cubana de la época, al comprometerse seriamente y de manera escalonada, de acuerdo a las enseñanzas expuestas en cada uno de sus treinta y tres grados, con la pedagogía social. Es decir, se ocupó de preparar a sus miembros para capacitarlos y que pudieran ejercer con responsabilidad cualquier cargo ejecutivo, legislativo, judicial o empresarial en la Cuba que se crearía. Céspedes fue fundador de la Logia “Buena Fe”, del oriente de Manzanillo, bajo la jurisdicción del GOCA. En abril de 1868 fue elegido como su Venerable Maestro. En agosto de 1868 la logia masónica de Bayamo “Estrella Tropical”, No. 19 también bajo la jurisdicción del GOCA, celebraba reuniones secretas y conspirativas contra el poder colonial español. Francisco Vicente Aguilera y Francisco Maceo Osorio pertenecían a ella, entre otros dignos cubanos. Aguilera fungía como su Venerable Maestro. Salvador Cisneros Betancourt y Bartolomé Masó eran miembros de la Logia masónica “Tínima”, perteneciente al oriente de Puerto Príncipe, Camagüey.
 
Si sometemos a un análisis riguroso las liturgias del GOCA, llegaremos a la conclusión que defendía el liberalismo más avanzado en la época y de ahí su enfrentamiento a la dominación colonial española en las ideas. Este era profundo y manifiesto. Algunos historiadores afirman que: “(…) el proyecto del Dr. Vicente Antonio de Castro consistía en utilizar la organización masónica GOCA para preparar un pueblo capaz de defender su propia existencia, plan propio de su sentido iluminista” y “liberar al hombre de las ataduras de la ignorancia”.
 
Lo cierto es que los masones de aquella época eran -en su mayoría- ricos propietarios de tierras e industrias azucareras en las regiones de Camagüey y Oriente. Muchos de ellos eran antiesclavistas no solo por sus ideas liberales, sino porque ya habían introducido la máquina de vapor en sus industrias y no dependían, como otros terratenientes del occidente de Cuba, del trabajo esclavo. De ahí las posiciones políticas diferentes.
 
El GOCA agrupaba bajo su jurisdicción -como ya se dijo- a las logias irregulares cubanas y desempeñaba un papel importante y similar al realizado por la masonería francesa del siglo XVIII. En consecuencia, este Gran Oriente tuvo influencia en la formación socio-política e histórica de Céspedes y de muchos de los próceres de nuestras luchas independentistas. En el quehacer masónico de Céspedes se tienen noticias, no confirmadas, que creó el 29 de septiembre de 1870, en plena Guerra de los Diez Años, la Logia “Independencia”, en la Sierra de Najasa, en la que ocupó también el cargo de Venerable Maestro.
 
Céspedes comenzó a conspirar en Manzanillo junto a Francisco Vicente Aguilera y Pedro (Perucho) Figueredo en 1868. En diciembre de ese año una delación que llegó a manos del Gobernador español de Manzanillo, identifica a Carlos Manuel como responsable de un movimiento sedicioso político. El anónimo aseguraba que los independentistas contaban con 1500 fusiles, miles de machetes de combate y puñales, señalaba el sitio donde se reunían y la fecha del levantamiento armado. No es apresado Céspedes y logra escapar hacia su ingenio, “La Demajagua”.
 
Nuestro héroe defendió sin éxito, en San Miguel de Rompe (4-agosto-1868) comenzar la guerra de inmediato contra la monarquía española. El 6 de octubre de ese año es nombrado jefe máximo del pronunciamiento militar y se acordó iniciarlo el día 14. Pero el 8 de ese mes se conoció que existía una orden de detención contra él y el resto de los principales complotados. Por lo que ordenó empuñar las armas y concentrarse en el ingenio de su propiedad la noche del 9 de octubre de 1868.
 
Al día siguiente arengó a los allí reunidos, hizo pública la Declaración de los principios que lo llevaban a tomar tan importante decisión, proclamó su consigna de “Independencia o Muerte” y declaró la libertad de sus esclavos. De inmediato marchó al frente de 147 hombres, con destino al poblado de Yara. Se enfrentaron a una columna enemiga. Los insurrectos fueron dispersados y vencidos en su primer acto de guerra. Pocos de sus seguidores se mantuvieron a su lado. Fue entonces que Céspedes pronunció su célebre frase que recoge con letras de oro la historia: “¡Aún quedamos doce hombres; bastan para hacer la independencia de Cuba!”.
 
De inmediato se produjeron sucesivos levantamientos en varias regiones del oriente de la Isla. Los patriotas tomaron Barracas (15-octubre); pusieron cerco a Bayamo, y ocuparon la ciudad dos días después. Céspedes, fiel defensor de la abolición total e inmediata de la esclavitud tuvo, por presiones de los terratenientes, que decretar esta de manera gradual y previa indemnización. Cedió para obtener el apoyo económico de aquellos. Sus fuerzas se incrementaron en los días subsiguientes. El 20 de octubre se interpretó por primera vez, el Himno Nacional Cubano. Bayamo se convierte en la capital nacional rebelde y así permanece hasta principios de enero de 1869 en que fuerzas españolas, combinadas y superiores en número, luchan por recuperarla. Céspedes, ante la imposibilidad de mantenerla en manos cubanas, toma una decisión trascendente conjuntamente con los residentes de la misma: convertirla en cenizas antes de entregársela al enemigo. El 18 de enero de 1869 la ciudad se convierte en una antorcha inmensa. Bayamo trascendió, para la historia militar cubana, como un símbolo de la rebeldía nacional.
 
El 10 de abril de 1869 se reúne el Consejo de Gobierno con miembros de la Asamblea de Representantes de la región central y de la Junta Revolucionaria de Las Villas. Ese día es proclamada la Constitución de Guáimaro (llamada así por tener lugar en el poblado de igual nombre). Esta primera Ley de Leyes de la República en Armas fue redactada por los insignes patriotas Ignacio Agramonte y Loynaz y Antonio Zambrana. La esclavitud queda definitivamente abolida. Se discute la formación de un Gobierno Nacional y se crea la Asamblea Constituyente. Al día siguiente queda conformada la Cámara de Representantes (Poder Legislativo). No transcurren 24 horas y Céspedes es elegido como el Primer Presidente de la República.
 
La Cámara, al finalizar la elección del Primer Magistrado, da lectura a una moción presentada por la mayoría de los representantes que rogaba: “(…) a la Gran República los vivos deseos de ver colocada a esta Isla entre los Estados de la Federación Norte Americana”. Los Representantes, por unanimidad, aprobaron la solicitud y el Presidente de la República sancionó la Ley. La iniciativa había surgido días antes por los delegados de Camagüey y se fundamentaba en la necesidad de recurrir a cualquier medio para obtener recursos y continuar la lucha hasta la victoria definitiva.
 
Céspedes, por su parte, la apoyó al principio, pero con el tiempo la rechaza y declara: “Por lo que respecta a los Estados Unidos (de América) tal vez esté equivocado, pero en mi concepto, su gobierno a lo que aspira es a apoderarse de Cuba. (…) Cuanto haga o proponga será para entretenernos y no acudamos a otros amigos más eficaces o desinteresados”.
 
De ese modo, Céspedes cerró el capítulo de las intenciones y vacilaciones anexionistas entre los legisladores cubanos.
Apenas transcurridos unos meses de los hechos antes narrados, los realistas hacen prisionero a Oscar, hijo de Céspedes, junto con varios expedicionarios que arribaron a la Isla en el vapor “Goicuría”. El Gobernador General español intenta presionar a Céspedes para que abandone la lucha a cambio de la vida de su hijo. Carlos Manuel se niega a la propuesta argumentando que él no solo es el padre de Oscar sino el padre de muchos cubanos que arriesgan y entregan su vida a cambio de la libertad de Cuba. Oscar fue fusilado el 29 de marzo de 1869. A partir de ese momento, Carlos Manuel de Céspedes fue reconocido como “El Padre de la Patria”.
 
Los resultados del gobierno de Céspedes podemos resumirlos en que trazó el camino para llevar la guerra liberadora a todos los rincones de Cuba, tanto por tierra como por el mar. Su táctica se fundamentaba en:
 
1ro) Dar un carácter nacional al conflicto.
 
2do) Concibió la idea de invadir el occidente de la Isla, lo que en realidad solamente pudo materializarse décadas después (1895-1898). Su intención se basaba en destruir las fuentes de ingresos favorables a la Metrópoli, españolas o criollas, producidas en Cuba. Máximo Gómez e Ignacio Agramonte se dispusieron a realizar la invasión con fuerzas del ejército independentista de Oriente a Occidente entre los años 1871-1872.
 
3ro) Intentó llevar la guerra a los mares que rodean la Isla. Para ello nombró oficiales de marina y otorgó patentes de corso para atacar a los barcos bajo bandera española.
 
4to) Fue partidario de la lucha irregular. Trabajó para incrementar las expediciones a la Isla con hombres, armas, municiones y medicamentos para las fuerzas mambisas; al mismo tiempo que declaraba traidor a quienes entraran en negociaciones con España que no tuvieran como fin la independencia de Cuba y la abolición de la esclavitud.
 
Céspedes padeció, durante su mandato, la oposición político-militar tanto de colaboradores uniformados como parlamentarios y miembros de su gabinete. La intención final: deponerlo como Presidente de la República, poder que se le otorgó a la Cámara de Representantes entre sus atribuciones fundamentales en la Constitución de Guáimaro. Finalmente, sus detractores lograron que la conjura se impusiese el 28 de octubre de 1873, en el campamento de Bijagual. Algunos jefes de tropas trataron de abortar la decisión legislativa, pero Céspedes declinó la idea al negarse a ser él la causa fundamental de innecesarios derramamientos de sangre cubana, sobre todo si se dirimía entre criollos.
 
Luego de ser destituido le mantuvieron confinado y bajo vigilancia durante dos meses, acompañando al nuevo gobierno presidido por uno de sus mayores oponentes políticos: Salvador Cisneros Betancourt. Al Padre de la Patria no se le permitió marchar al exterior y reunirse con su segunda esposa e hijos. Finalmente se le envió, sin escolta, a la comunidad de San Lorenzo, en las estribaciones de la Sierra Maestra, el 27 de diciembre de 1873. Allí apenas sobrevivió un par de meses. El 27 de febrero de 1874 fue sorprendido por una columna española que conoció con anterioridad (bien por una delación, información de inteligencia o indiscreción de quienes convivían con él en aquel retiro montañoso). Céspedes se encontraba solo y sin medios de defensa (poseía un revolver y seis balas). Un grupo de 5 o 6 uniformados realistas inician la persecución. Tratan de atraparlo vivo. Él penetra en el monte. Se defiende y muere en desigual combate. Su cadáver fue conducido por los españoles a la ciudad de Santiago de Cuba, donde fue enterrado como si se tratara de un ciudadano más.
 
Consideramos que ya estamos en posesión de suficientes elementos históricos-biográficos como para arribar a conclusiones acerca del Padre de la Patria:
 
Primera: Su formación fue liberal, humanista y al propio tiempo clásica y ocurrió en medio del proceso académico al cual se sometió como preparación abarcadora y universal durante su adolescencia y temprana madurez. Los viajes realizados por diversos países y sociedades europeas marcarían su futuro independentista.
 
Segunda: A partir del 10 de octubre de 1868 surgió de su fuero interior el excelso pensador y político, el táctico y profundo estratega, el visionario e incomprendido estadista que se anticipó a la época y circunstancias que le correspondieron vivir. Céspedes representó, sin lugar a dudas, al hombre del cambio histórico sin aplicar fórmulas de ingeniería social. Transitó, casi espontáneamente, del pensamiento abstracto al análisis filosófico y de la reflexión política a la transformación de la sociedad, la nuestra, por los caminos de la ansiada perfectibilidad humana.
 
Tercera: Luchó por la independencia de Cuba. Se propuso y logró la abolición de la esclavitud. Los falsos cantos de sirena anexionistas no lo desvían del rumbo que, en su opinión, debía alcanzar en el futuro su querida Patria Chica.
 
Cuarta: Enfrentó con valor no solo a la monarquía totalitaria y militarista de España. También luchó contra el caudillismo político-militar de sus colaboradores y el regionalismo divisor que impedirían los esfuerzos mancomunados hacia un mismo fin, tendencia que desviaba la deseada independencia; así como el racismo defendido a ultranza por los señores esclavistas de la región occidental de la Isla. Estos fueron algunos, entre otros, los obstáculos a enfrentar.
 
Quinta: Esas proyecciones socio-políticas y militares fueron una de las principales dificultades que debió enfrentar Céspedes para alcanzar la sólida liberalización ciudadana que Céspedes, en sus documentos, definiría como “una situación excepcional”. Las enfrentó con honor, sabiduría y audacia. Para ello debió aplicar un pensamiento y acción por momentos racionales y tolerantes; pero en otros, radicales en extremo y hasta dictatoriales.
 
Sexta: Su ética le confirió plena autoridad moral aún en los difíciles momentos en que fue separado de la Primera Magistratura de la República. Céspedes fue el hombre ciclópeo que nos legó una lección de respeto y decoro para todos los tiempos. Su finalidad se basó en la creación de una república democrática, soberana e independiente y para ello se exigió a sí mismo y a todo el pueblo de Cuba valor, dedicación, inteligencia y los mayores sacrificios en aras de la libertad deseada.
 
Bibliografía
  1. 1.Enciclopedia Universal Ilustrada. Edición 2007.
  2. 2.Izaguirre, José María, “El Diez de Octubre de 1868”. Nueva York. 28-dic-1871. Discursos.
  3. 3.“Diccionario Enciclopédico de la Historia Militar de Cuba”. Parte I (1510-1898).
  4. 4.Acosta de Arriba, Rafael. “Biografía de Carlos Manuel de Céspedes” Editorial José Martí. 1994. p. 19-26.
  5. 5.“Carlos Manuel de Céspedes. Escritos”. Compilación: Fernando Portuondo y Hortensia Pichardo. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 1982. p. 66-81.
  6. 6.Fernando Portuondo y Hortensia Pichardo. “Carlos Manuel de Céspedes al frente de la República en Armas”.
  7. 7.Fernández Casas, Airám, “Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria”. Artículo de opinión. Periodista de Radio Cadena Agramonte.
Héctor Maseda Gutiérrez.
Uno de los 75 presos de conciencia del 2003. Agencia DECORO.

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