Historia

El acueducto en Pinar del Río.

Por Wilfredo Denie Valdés
Tirando una ojeada al plano topográfico del pueblo de Pinar del Río, levantado por Mariano Casadoval el 8 de abril de 1844, aparecen decenas de pozos artesianos o particulares de los cuales se surtían 128 casas en ese período y que se elevaban, en el año 1853, a 165. Su población era de 1418, según los censos realizados. Es importante señalar que la mayoría de esas casas estaban construidas de guano, otras de guano embarrado y casas de tejas en menor escala. El caudaloso río Guamá cuyas aguas no estaban contaminadas eran utilizadas por los llamados aguadores, que las conducían a las zonas pobladas para su consumo.
A tal fin, con el esfuerzo realizado por sus moradores por Real Orden de 27 de julio de 1859, se crea el Ayuntamiento de Pinar del Río, supliendo a la Junta Municipal. El Ayuntamiento estaba presidido por el Teniente Gobernador y compuesto por el Alcalde, dos tenientes de alcalde, doce regidores o concejales y un secretario. La naciente institución dio impulso a toda una serie de mejoras que contribuyó extraordinariamente con nuevos presupuestos al desarrollo posterior del poblado.
En 1861, bajo la regencia del Teniente Gobernador Julián de Mena y Goldarás se construyó una fuente o surtidor de agua en la calle Cuartel casi esquina a Yagruma, lugar por donde brotaba agua potable desde un manantial existente en dicha calle.
Esta fuente estaba situada precisamente junto al muro de contención que bordeaba la calle Cuartel y que se extendía por la de Yagruma, en la acera derecha, en dirección al Regimiento de la Reina que se encontraba en el lomerío de la calle Retiro. Estos pozos se habían edificado de mampostería a su alrededor y tenía varias varas de frente por otras tantas de fondo, todo cerrado, con el techo abovedado y soleado con losas de barro.
Frente a la fuente se colocó una llave o “pila” gruesa adosada y que permitía a la población surtirse del agua con facilidad. A los vecinos que vivían más distantes de la fuente, se les surtía el agua por medio de pipas tiradas por mulos. Pasados varios años la fuente dejó de suministrar agua por haberse extinguido sus pozos.
Siendo Teniente alcalde de Pinar del Río en aquella época, Juan A. Camacho hizo construir otro pozo cerca del lugar para que la población continuara surtiéndose del agua.
Debemos significar que además de la Fuente de Cuartel y Yagruma muchos vecinos se surtían de agua por pozos que hicieron construir en sus propias viviendas.
El gradual y positivo mejoramiento alcanzado por Pinar del Río, justificaba de sobra el hecho de conferírsele la concesión del título de ciudad Por Real Orden de 10 de septiembre de 1867.
En los días azarosos de la Guerra de los 10 Años, la chispa revolucionaria no llegó a la campiña pinareña pero el odio y las venganzas ruines no dejaron de pretender manifestaciones contra el cubano oprimido.
Después de la Intervención norteamericana en 1899, aparece un escrito el 19 de julio del propio año en las Actas Capitulares del Ayuntamiento de Pinar del Río con una instancia para establecer un acueducto en esta ciudad. El Ayuntamiento acuerda pasar el escrito a la Comisión de Policía Urbana para que emita su informe a la mayor brevedad posible. El dos de agosto la comisión emite su informe. El Ayuntamiento considera el asunto de gran utilidad pero debe ser por cuenta del peticionario ya que no cuenta con fondos suficientes. La construcción partía del nacimiento del río Guamá conocido por Mestanza cuyas aguas reúnen mejores condiciones. Para todo debe presentarse un proyecto.
En la Segunda Intervención americana, o sea el día siete de noviembre de 1906 se dio cuenta de un escrito al Ayuntamiento de Pinar del Río de Mr. J. R. Fuelles, maquinista encargado del Donrkey. Se ratifica en el Ayuntamiento que es necesario, para llevar el agua al Hospital Civil – se refería al Hospital de “San Isidro” en la Alameda- , tirar una tubería de tres pulgadas que parta del tanque, ya construido en la llamada calle “Acueducto” que se desplazara por la calle Retiro a la de Marañones (hoy Vélez Caviedes) y de esta a la calle José Martí, pues en este lugar era de dos pulgadas la cañería, y para lo cual debía nombrarse un ingeniero, un ayudante y un fogonero. El Ayuntamiento acuerda facilitar a Mr. Fuelles la leña que pidió para poder llenar el tanque.
Pronto se fue extendiendo este servicio a las calles principales de la ciudad por cañerías de 3 a 6 pulgadas. El tanque construido desde el 1906 a 1908 fue dividido en cuatro departamentos para la distribución del agua en los cuatro barrios colindantes divididos en el punto culminante de Martí y Vélez Caviedes: barrios primero y segundo norte y los barrios segundo primero y segundo sur. El agua era suministrada por Mestanza en el Km. 14 de la carretera a Luis Lazo.
Durante el gobierno de Mario García Menocal se mejoraron las condiciones del acueducto. La finca conocida por Las Náñaras y Mestanza, alias “Refugio Caprichoso de Rivera” once y media propiedad de Elisa Rivera García, pasa por herencia a Lucio Félix García Rivera en el año de 1917. La vende al Estado cubano a través de Mario Ruiz Mesa, abogado y notario y el doctor Carlos Miguel de Céspedes Ortiz, Secretario de Hacienda y Obras Públicas de la República de Cuba en 1929, para ser de utilidad y conveniencia pública y ser ocupada en las obras de modernización y terminación del Acueducto de esta ciudad, con cargo el fondo de 6000 pesos que por dichas obras se había autorizado por decreto No. 134 de 10 de marzo de 1928, bajo el gobierno de Gerardo Machado.
A pesar de los esfuerzos realizados la población continuaba creciendo paulatinamente. Ya a partir de la década del 40 del siglo pasado (1940) el acueducto de Mestanza se hacía pequeño para surtir a la ciudad del líquido deseado.
Las clases vivas de la ciudad pinareña comienzan a movilizarse ante las autoridades del gobierno para la construcción de un nuevo Acueducto. El comité “Todo por Pinar del Río”, conocido como La Hospitalaria de Cuba, encabezado por el Doctor Tebelio Rodríguez del Haya como su presidente desde su fundación el 26 de noviembre de 1941, a través de la Revista del Comité, al igual que la prensa libre de ocho periódicos locales se hacían escuchar por todos los ciudadanos del nuevo Acueducto, como derecho prioritario para la ciudad.
El gobierno de facto anclado en el poder por la fuerza de las armas que respondía al nombre de Fulgencio Batista, sitúa un presupuesto para la construcción de los pozos con su correspondiente conductora de 20 pulgadas. Detrás de esta decisión estuvo la politiquería al uso y el temor a las grandes exigencias de la población.
Wilfredo Denie Valdés (Pinar del Río, 1926) Periodista.
Lic. en Historia. Historiador de la ciudad durante mucho tiempo.
Fundador del Movimiento 26 de Julio en su provincia.
Fue director del Instituto de Amistad con los Pueblos en P. del Río.