Historia

Nuestros pensadores (IV). José de la Luz y Caballero

Por Héctor Maseda Gutiérrez          
 
José de la Luz y Caballero.

José Cipriano de la Luz y Caballero nació y falleció en La Habana (1800-1862), época en que las ideas filosóficas en Cuba (finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX) dan lugar a la realización de una gran síntesis de los conocimientos. Es precisamente en este período de tiempo cuando se produce el tránsito de la escolástica hacia la modernidad. Debe destacarse que en apenas cuatro décadas después, la Isla alcanzó las condiciones mínimas necesarias para desarrollar un libre pensamiento que, junto a otros formadores, Luz y Caballero pudo contribuir a la consolidación de las ideas que ayudaron a conformar nuestra nacionalidad. Con ellas se propuso preparar la emancipación espiritual, empírica e intelectual de los jóvenes cubanos descendientes de ibéricos e hispano-cubanos. De la Luz estudió en el Real Seminario de San Carlos y San Ambrosio, donde se graduó de Bachiller en Leyes. Recibió las órdenes sacerdotales menores pero al poco tiempo se retiró y abandonó los hábitos. Ocupó la Cátedra de Filosofía en ese centro de estudios. Posteriormente, viajó por Europa y los Estados Unidos donde tuvo la oportunidad de confraternizar con destacados intelectuales de ambos continentes. Está catalogado como uno de los más eminentes educadores cubanos. Luz y Caballero fue director del Colegio San Cristóbal y fundó el que lo inmortalizó: El Salvador. Adquirió fama por sus métodos avanzados en la enseñanza (empírico-racionalistas). Publicó artículos e investigaciones filosóficas y educativas en diversos medios periodísticos. Fue Vicedirector de la Sociedad Patriótica y Miembro Emérito de la Sociedad Económica de Amigos del País, de la que fue presidente de la sección de Educación. (1)  
 
      
Se destacó también como científico, filósofo escritor y polemista. Estas labores están recogidas en sus famosos “Elencos” y en su “Texto de lectura graduada para ejercitar el método explicativo”. Luz y Caballero le dedicó especial atención a dos de las propiedades que posee la conciencia humana: conocimiento y poder de comunicación, sin las cuales consideró era imposible yuxtaponer en el hombre la verdad científica con el sentimiento patriótico, factores ambos imprescindibles para la formación pedagógica de este. Sus estudios e investigaciones han quedado para la historia en las: “Obras de José de la Luz y Caballero”, publicadas por la Universidad de La Habana, Biblioteca de Autores Cubanos.
 
En el presente ensayo biográfico, me propongo hacer una investigación sobre cuatro aspectos que lo caracterizaron, entre los tantos en que se destacó de la Luz y Caballero. Me referiré a él como filósofo, científico y escritor, pero, sobre todo, como un excelente educador de nuevo tipo. Expondremos tópicos de los tres primeros, pero profundizaremos en el último. Será por este que comenzaremos.
 
José de la Luz fue partidario de la idea que: “Cuando se cultiva, moraliza e instruye a la vez (…) se cumple con los fines de la pedagogía, porque cultivar las facultades todas, moralizar al individuo y transmitirle conocimientos; tales son los fines de la enseñanza, de la verdadera enseñanza”.
 
Él sintió el llamado para establecer una ciencia pedagógica nueva. De ahí que fuese conocido como “El maestro de todas las ciencias”, “El sabio cubano”, “El Sócrates de Cuba”.
 
La titánica lucha que libró a lo largo de su vida la definió como el enfrentamiento entre la luz y las tinieblas, la ciencia contra la ignorancia, el pensamiento ético frente a las aberraciones amorales.
 
Consideraba que al aplicar el método educativo de imponer a la fuerza ideas más o menos exactas, se corría el riesgo de arruinar inteligencias de niños y adolescentes, además de resultar -por esa vía- imposible el aprendizaje.
 
Su compromiso con la Patria le obligó a crear un método comprometido con la verdad que rompiese las limitaciones gnoseológicas-filosóficas y se extendiera hasta las fronteras de la epistemología moral, necesaria a los verdaderos pedagogos.
Si deseáramos resumir la estrategia, el conjunto de ideas acerca de su propuesto método de la enseñanza, llegaríamos al siguiente decálogo:
 
1ro.- El hombre es alma, sentimiento y materia, todo unido en una sola pieza.
 
2do.- Una ciencia única exige un único método para adquirir conocimientos. Tomar la experiencia como punto de partida, estando en posesión del raciocinio que analiza y la inducción filosófica que desde hechos aislados tenidos en cuenta, conducen a la síntesis de conclusiones generales.
 
3ro.- El método empírico-racionalista nos lleva al conocimiento profundo del hombre y la sociedad.
 
4to.- La presencia de un solo método es importante para unir los puntos de vista del paradigma (modelo, nota del autor) científico que José de la Luz denominó: “La gran síntesis”.
 
5to.- La ciencia y el método unidos hacen surgir la verdad como una realidad única.
 
6to.- El concepto de verdad como conclusión se convierte en una célula de la unión entre ciencia y patriotismo.
 
7mo.- El espíritu del hombre es el punto de unión de fuerzas contrarias. Por ello es necesario que una de ellas arrastre y domine a las demás, al convertirse en la fuerza de la verdad.
 
8vo.- Consideraba de la Luz y Caballero que la educación debe poseer como mínimo, tres obreros: el padre, el alumno y el maestro.
 
9no.- “Esta educación triangular -afirmaba- y su mutua influencia (…) logran elevar la educación de la responsabilidad”.
 
10mo.- El binomio ciencia-patriotismo pasan por el método empírico-racionalista hasta llegar al resultado de una verdad única.
 
Elementos que influyeron en la proyección científico-docente de José de la Luz los podemos encontrar en las visitas que realizó a varios países de Europa y los Estados Unidos de Norteamérica (1837-1841), que le facilitaron conocer a personalidades del mundo científico e ilustrado, como fueron: el intelectual Henry W. Longfellow; el novelista Walter Scott; los científicos Alexander von Humbolt y Frederic Cuvier; al poeta-novelista Goethe; y al filósofo Karl Krause, entre otros portentos de la sabiduría humana.
 
Afirman los investigadores Héctor M. Pupo y Berta Alarcón en su ensayo titulado: “José de la Luz y Caballero: La síntesis conceptual de la ilustración cubana”; que “(…) Luz le presta especial atención a las dos propiedades que posee la conciencia: el conocimiento y la comunicación, sin las cuales es imposible fundir en el hombre la verdad científica con el sentimiento patriótico”.
 
Acerca del conocimiento y el dominio que demostró de la Luz y Caballero en las especialidades en que incursionó considero he presentado en esta investigación, cuantitativa y cualitativamente, suficientes ejemplos concretos.
 
En la esfera de la comunicación, de la Luz utilizó el método de la mayéutica socrática de argumentar y persuadir a sus educandos para influir en la formación ulterior de estos como intelectuales guiados por la tolerancia, la honestidad y el amor al suelo patrio.
 
En su perfil de filósofo, el 16 de diciembre de 1861, Luz y Caballero expuso, ante un auditorio de académicos, su ensayo en el que destacaba la relación que existe entre la teoría y la práctica, al señalar:
 
“La práctica en su más alta significación, no en el empirismo vulgar de algunos, sino en el profundo conocimiento científico del hombre y la sociedad, constituye uno de sus principales elementos. La práctica, lo mismo que la teoría, vale poco por sí sola, pero ambas activamente unidas y armonizadas, pueden producir brillantes resultados”.
 
Debo destacar tres ideas propuestas por José de la Luz acerca de las teorías que marcaron su proyección como educador, filósofo e investigador en sus estudios acerca del conocimiento científico; así como para criticar con argumentos sólidos gnoseológicos el eclecticismo del francés Cousin. En esencia, de la Luz señala:
 
1ro.- “Las teorías poseen un carácter sintético e integrador de los datos obtenidos sobre los hechos, donde siempre actúan como elementos mediadores de la práctica, para encontrar la esencia crítica, con solidez, de los hechos contradictorios y de ahí llegar a las soluciones más acertadas”.
 
2do.- “Las teorías poseen un carácter progresivo, en dependencia de la aproximación o del pensamiento hacia nuevas relaciones que son plasmadas en nuevas verdades”. Se refiere a las categorías filosóficas “Causa y Efecto” que conducen al conocimiento más acabado.
 
3ro.- “Las teorías deben partir del análisis de los hechos contradictorios y no de ideas preconcebidas; para que de ese modo signifiquen una aproximación a los hechos y, por lo tanto, a la práctica”.
 
Luz y Caballero fue considerado maestro por excelencia y formador de conciencias, ya que elevó el sentido de la nacionalidad cubana. José Martí, lo identificó como “el silencioso fundador”. Enrique José Varona dijo que: “(…) era el pensador de ideas más profundas y originales con que se honra el Nuevo Mundo”.
 
Como pensador, José de la Luz se decidió por las ideas filosóficas y sociales universales, razón por la cual es que al aparecer estas en Cuba (siglo XVIII), tuvieron en él a un defensor-divulgador profundo, incansable y combativo. Para que estas hipótesis suyas fuesen sólidas e irrebatibles, las vinculó a sus principios ético-morales y les incorporó el método del binomio integrado por la ciencia y el patriotismo que, al hacerlo, tuvo en cuenta: a) al investigar se preocupaba de a quiénes beneficiaban sus resultados; y b) si esos resultados serían aplicables en Cuba en un plazo razonable; entre otras consideraciones suyas, tenidas en cuenta antes de realizar las investigaciones que acometería a la mayor brevedad.
 
En su proyección de escritor y periodista podemos ver que sus obras vieron la luz en diarios y revistas. Alfredo Zayas recopiló algunos de sus documentos en dos tomos, que tituló: “Obras de José de la Luz y Caballero”. En 1944 sus manuscritos, cartas, papeles e impresos fueron entregados por los herederos de Zayas a la Universidad de La Habana. De la Luz y Caballero tradujo al español la obra de Volnay “Viaje por Egipto y Siria”. Colaboró en las publicaciones “Revista bimestre cubano”, “Mensajero semanal”, “Diario de La Habana”, “Memorias de la Sociedad Patriótica”, “Faro industrial de La Habana”, “Revista de La Habana”; entre otras.
 
Utilizó seudónimos diversos, como: “Un habanero”, “Él mismo”, “Fairplay”, “Un amante de la verdad”, “El justiciero”, “Filolezes”, “El amigo de la juventud”, “El centinela” y “El escolástico”.
 
Como conclusión podemos afirmar que José de la Luz y Caballero fue multifacético en su proyección profesional (escritor, científico, filósofo, moralista, polemista), pero sobre todo como educador. Fue envidiado y apenas comprendido por algunos círculos intelectuales cubanos e ibéricos en Cuba. No obstante, José de la Luz y Caballero tuvo un objetivo principal (y lo cumplió) que marcó el derrotero de su vida como elemento común a sus proyecciones profesionales y públicas: Convertir a los jóvenes cubanos descendientes de hacendados hispano-criollos, en sujetos activos capaces de formarse primero ellos, y crear en Cuba después, una vanguardia de personas con un nivel de desarrollo intelectual, económico, político y social elevado, para que luego de transcurridas algunas décadas, esta élite poseedora de conocimientos diversos fuera la que Cuba requeriría en un futuro y que, en su forma, contenido y profundidad, adquiriera los niveles exigidos por la época y las circunstancias y se aproximara a las existentes en la Europa de aquellos tiempos y las que necesitaba su pueblo.
 
(Continuará)
 
Estos trabajos sobre los Pensadores cubanos han sido escritos para la publicación “Misceláneas de Cuba” en Suecia. El autor y el director de dicha publicación, el Sr. Osvaldo Alfonso, han autorizado para ser publicados dentro de Cuba en la revista Convivencia.
 
Nota:
1 Resumen parcialmente tomado de: “Cuba, fundamentos de la Democracia. Antología del Pensamiento Liberal Cubano”. Varios autores. Fundación José Martí. Año 1994.
 
 
Bibliografía
-               Luz y Caballero, José. “Elencos y discursos académicos”. Universidad de La Habana. 1949.
-               “La polémica filosófica”. Tomos I al IV. Universidad de La Habana. 1949.
-               “Escritos sociales y científicos”. Universidad de La Habana. 1944.
-               “Escritos educativos”. Universidad de La Habana. 1945.
-               Martí y Pérez, José Julián. “José de la Luz y Caballero”. Temas que aparecen en Ideario Pedagógico.
-               Pupo. Héctor M. “El problema del sujeto de la Historia en la filosofía de José de la Luz y Caballero”. Academia de Ciencias de Cuba. 1992.
-               Rodríguez, Zaira. “El sensualismo empirio-racionalista de José de la Luz y Caballero”. Revista Cubana de Ciencias Sociales.
-               Vitier, Medardo. “Las ideas filosóficas en Cuba”.
-               Diversas consultas sobre el tema en Internet (actualizadas/2012) por medio de sus buscadores Google y Yahoo.
-               Consultas de diferentes fuentes actuales (2012) en la Enciclopedia Digital Wikipedia.
 
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Héctor Maseda Gutiérrez.
Uno de los 75 presos de conciencia del 2003.
Agencia DECORO.