Historia

Peripecias de un jubilado en Cuba.

Por Wilfredo Denie Valdés
ImageLa mayor aspiración de cada trabajador después de haber aportado lo mejor de su vida a la sociedad, es llegar a la jubilación y poder disfrutar los pocos años que le quedan en su tránsito efímero, muchas veces llenos de achaques y falta de animosidad.
Y surge la pregunta: ¿Cuáles son las peripecias de un jubilado en Cuba? ¿El derecho al descanso espiritual? ¡No! No ha pasado una sola semana de su retiro, cuando se cerciora que algo ha pasado y que él, como jefe de familia, no puede permanecer ajeno a la situación que presenta el país. Ha cambiado sus instrumentos de trabajo por la “jaba”, ya que nota que la despensa está vacía. El descanso espiritual al que aspiraba ha cambiado bruscamente de rumbo, de su inútil aspiración de vivir en paz rodeado de sus familiares y amigos más cercanos.

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Las migraciones en Cuba.

Por Leonel Antonio de la Cuesta
El desplazamiento de grupos humanos de un lugar a otro del globo constituye el fenómeno denominado migración. Es un fenómeno tan antiguo como la humanidad. De hecho precedió al establecimiento del hombre en un pedazo de tierra determinado. Buena parte de la historia universal es la historia de las migraciones. Sus causas son variables y disímiles. En muchas ocasiones la miseria, las epidemias, las guerras o los desastres naturales han determinado estos desplazamientos a través de las diversas regiones del planeta.
En algunos momentos históricos ha habido países donde estos cambios se han vuelto crónicos. Recordemos los faminas de Irlanda del siglo XIX. A veces dentro de cada país han existido zonas en las cuales se han producido migraciones en mayor proporción que en otras.

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Por el rescate del Hotel Comercio, una obra de gran valor arquitectónico.

Por Wilfredo Denies Valdés
El edificio de perfecto Art-Noveau, conocido por el Hotel Comercio, situado en el mismo corazón de la capital pinareña, es la única muestra representativa de este siglo de valor arquitectónico, aunque hay algunos de estos elementos aislados en otras edificaciones. Sus ruinas actuales son un grito a la conciencia de la ciudadanía y las autoridades de Pinar del Río. No solo porque brinda en silencio una catastrófica imagen de la Ciudad en su intersección central, sino que muestra la desidia y la falta de profesionalidad de sucesivas direcciones del Gobierno, el partido y los conservadores de la Ciudad.
Mientras, a su alrededor se han rescatado y convertido en “shoppings” otros edificios de escaso o ningún valor arquitectónico. Pero son vulgares centros de recaudación de divisas. Esas sí han movido la recuperación de la principal calle de Pinar.

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La UMAP: una página digna de no recordar

Por Belisario Carlos Pi Lago
Por muy atrás que se extienda la vista hacia los horizontes del pasado, ya existe la práctica de reclutar hombres, a las buenas o las malas, y obligarlos a pelear contra otros hombres de los que nunca recibieron daños, ni siquiera ofensas. Así lo hicieron los egipcios, los griegos, los persas, los romanos, y qué sé yo cuántos pueblos más. Bueno, por lo menos, sirva de consuelo que por aquellos tiempos los reyes iban delante de sus huestes y le metían el pecho al acero. Con el paso de los años -- ¿Quién sabe cuántos? --, comprendieron al fin que el culto a Marte se puede realizar con más efectividad y menos riesgo cuando se realizan los santos oficios a distancias prudenciales.
Se desconoce también la fecha exacta en que se implantó la práctica de buscar acuerdos con el enemigo en mesas de negociaciones desbordadas de champán y sonrisas, mientras los hombres se descuartizan en el campo de batalla. Y, por supuesto, tampoco sé con precisión en qué momento se comenzó a llamar Servicio Militar a ese arte de convertir los seres humanos en gallos de lidia o en perros de pelea. Y no es que ignore estas cosas por negligencia.

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Las imprentas en Pinar del Río: progreso hacia el pasado

Por Wilfredo Denie Valdés
La primera imprenta existente en este territorio se remonta al año 1850. Estos talleres que llevaron el nombre de “Ferrocarril” estaban situados en la “Calle Real del pueblo” donde se encuentran actualmente las oficinas del Banco Nacional. Allí se comenzó a editar el primer periódico de la capital pinareña: “El Veguero” el 26 de junio de 1852. En los propios talleres también se imprimieron los periódicos “El Ómnibus” en 1858 y “El Eco de Vueltabajo” en 1876.
A mediados de 1876 fue fundada la imprenta El Comercio en la calle Martí al lado del café La Perla, posteriormente Labiada y hoy La Casona. A partir de ese año se comenzó a editar en sus talleres el periódico La Fraternidad Española.

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La Guayabita del Pinar

Por Wilfredo Denie Valdés
La crema y el licor Guayabita del PinarHablaré sobre los orígenes del famoso licor, el que todos conocen como Guayabita del Pinar, que tantos premios internacionales ha adquirido por su exquisitez y buen gusto, fabricado en Pinar del Río para orgullo nuestro, producido con una diminuta guayaba, que se cosecha de forma silvestre exclusivamente a la orilla de los pinos de las montañas pinareñas y que anteriormente era vendida por los campesinos de esas zonas en pequeños catauros.
Este afamado licor se comenzó a fabricar, según el tomo número 4, Folio 165 del Registro Mercantil, por la firma Garay y Compañía, integrada por Lucio Garay Zavala, Salvador Baduel Carrera y Juan Bautista Aguirre, que a la vez fabricaban gaseosa en la calle Maceo número 68 entre las calles Vélez Caviedes y Recreo, con fecha 6 de abril de 1899.

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¿Pinareña o Jupiña? El éxito de la microempresa que nos refrescó con la recordada “Jupiña”

Por Wilfredo Denie Valdés
Muestras de las botellas de gaseosasEn el lugar donde se instaló la fábrica de gaseosa y aguas minerales conocida como La Pinareña, con anterioridad existía una casona de estilo colonial, propiedad de la familia Roberti, dueño de parte de los potreros de los Marañones, perteneciente a los Vivó la mayor extensión. La mencionada casona la adquiere por compraventa a Moisés González del Pino, vecino del caserío de Rincón, término municipal de Santiago de las Vegas.
La mencionada fábrica surgió el 6 de junio de 1905 bajo la razón social de Ramón González Guerra y Moisés González del Pino. El 25 de junio se disuelve esta sociedad, quedando como único dueño Moisés González del Pino. Esta estaba situada en esta ciudad, calle Recreo, según consta la inscripción segunda de la hoja 360, folio 144 del libro 10 de sociedades y la vende al señor Juan Montes Crespo, natural de España y de esta vecindad, soltero, por precio de $1300.00 en oro de cuño español.

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Las mambisas de Occidente

Por Teresa Fernández Soneira

Todos los países del mundo han contado con mujeres heroicas, y nuestra Patria puede vanagloriarse de haber tenido cientos de mujeres que han luchado al lado de los hombres para alcanzar la libertad. Por ello, cualquier historia que se escriba sobre las guerras de independencia de Cuba estaría incompleta si no se incluyera en ella la participación de la mujer cubana. Aquí veremos algunos ejemplos de las patriotas de la provincia de Pinar del Río que lo sacrificaron todo por un ideal.

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El Bando de Reconcentración de Weyler fue para Pinar del Río.

Por William Denie.
El hospital “Lazareto” y la “Cuartería de los Muertos”.
La marcha incontenible del Ejército Libertador, a las órdenes del general Antonio Maceo, que se batía victoriosamente en todo el territorio vueltabajero contra el ejército español, le infundieron pavor a Valeriano Weyler, capitán general de la Isla. Las proezas realizadas en la región occidental por el caudillo insurrecto precipitaron el descrédito de Weyler. Tanto había predicado este la eficacia de los batallones echados sobre el Lugar Teniente General del Ejército Libertador que el resultado adverso de sus planes fue, naturalmente, mucho más ruidoso de lo que, sin aquellas fanfarronadas, en cualquier otra circunstancia, hubiese parecido a los ojos de propios y extraños.
El desdichado gobernante español ideó entonces la manera de llegar al exterminio de los enemigos del régimen colonial. Con ese propósito Weyler dictó el 21 de octubre de 1896 un bando de reconcentración llamado a ser todo un monumento de ignominia para la agonizante dominación.

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