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Dossier: Restablecimiento de las relaciones diplomáticas Cuba-EE.UU.Relaciones con los Estados Unidos: un cambio esencial


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Después del año 2014, el 17 de diciembre pasará a la historia del pueblo cubano como un día en que se renovaron las esperanzas. Las próximas celebraciones del día de San Lázaro durante un tiempo serán aprovechadas también por algunos creyentes para dar gracias por su intercesión para que viviéramos la gran sorpresa de un cambio esencial en Cuba después de 56 años. Aunque muchos no se lo expliquen bien, algunos duden y no se atrevan a alegrarse y otros ni se lo pregunten, los rostros que se ven en las calles tienen una expresión diferente. Por fin un día en que el principal tema de conversación no es “lo mala que está la cosa”, sino “parece que va a mejorar la cosa”.
 
El restablecimiento de las relaciones con los Estados Unidos, es un hecho que ha removido el ánimo del pueblo. Este es ya, un cambio esencial en Cuba. Algunos analistas y políticos pueden considerar que esto ayudará a mantener al gobierno cubano, lo que prolongaría la agonía del pueblo. Otros hacen consideraciones acerca de si se rindió Cuba o fracasaron los Estados Unidos. Los más conservadores solo dicen que hay que esperar.

Pero una cosa sucede en este círculo y otra entre la gente de a pie que se sale de todo análisis profundo para expresar emociones e intuiciones. Y esto es algo que los analistas y políticos, miembros de la sociedad civil cubana o extranjera no deben ignorar.

Hace tiempo que la gente no escucha los discursos con atención, ni las noticias, pero lo ha hecho en esta ocasión. A pesar de la falta de educación cívica, del analfabetismo político en el que nos han sumergido durante 56 años y la consecuente falta de compromiso y esperanzas, la gente intuye que esta vez ha sucedido algo diferente. Conozco gente muy radical en contra del gobierno, gente moderadamente crítica y gente muy comprometida con el sistema. No he escuchado a nadie que lamente la noticia. Que dude sí, pero es normal. Todos dudamos en medio de un proceso de cambio. Lo que ahora nadie puede negar, es que hubo un cambio.

Ojalá que este cambio hubiera sido primero dentro del país. A su interior. Ojalá que se hubiera decretado la libertad de prensa y la de asociación. Ojalá que se hubiera abierto el país a las inversiones de los cubanos y se hubiera decretado el respeto a la propiedad privada. Ojalá que se hubiera dialogado con la sociedad civil cubana y se hubieran legalizado los partidos de oposición y que los hubiéramos visto discutiendo en la Asamblea Nacional. Ojalá que tuviéramos elecciones libres en el 2015. Pero que no haya sucedido todo esto, en el orden en que queríamos, ¿nos va a impedir reconocer que ha habido un cambio?

Lo esencial del cambio se nota. Es algo distinto a las políticas superficiales de los últimos tiempos (hoteles, celulares, viviendas, automóviles, viajes, trabajo por cuenta propia). A simple vista se puede hablar de varias diferencias entre este cambio y los anteriores:

1.Es un cambio que puede beneficiar a cualquier cubano y no solo a los cubanos con dinero.

2.Es un cambio que no depende solo de las decisiones del gobierno cubano. Por tanto, las probabilidades de echarlo atrás son significativamente menores.

3.Es un cambio que muestra una flexibilidad en el gobierno a la que no estamos acostumbrados. Si algo como las relaciones con la “eterna potencia enemiga” se mueve, todo se puede mover en Cuba.

4.Ha cambiado la dinámica de la confrontación por la dinámica del diálogo. ¿Cómo no dialogar entre los demás si ya resolvimos el conflicto con los Estados Unidos, dialogando?

5.Ha cambiado nuestra condición, de la noche a la mañana, de un país “víctima”, a un país con buenas relaciones con su supuesto victimario.

El reto ahora para los cubanos es animar a los que se quieran quedar inmóviles pensando que todo está hecho o que depende solamente de los gobiernos de Cuba y Estados Unidos. Una puerta se ha abierto pero ¡ojo! no estamos dentro todavía. Tenemos que caminar. Y eso corresponde a los cubanos de la Isla y de la Diáspora.

Estemos de acuerdo o no, trabajemos juntos para que al fin llegue la libertad y la prosperidad a nuestra patria.
 
Karina Gálvez Chiú (Pinar del Río, 1968).
Licenciada en Economía.
Fue responsable del Grupo de economistas del Centro Cívico.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia.
Vive y trabaja en Pinar del Río.

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