Sociedad Civil

Las razones de un periodista independiente

 

 
Por Steve Maikel Pardo Valdés
 
Foto tomada de internet.
 
A mi juicio, una de las claves del éxito radica en hallar la motivación adecuada. Creo que cuando realizas una labor determinada y te sientes a gusto con lo que haces, todo lo demás se resuelve sobre la marcha, cualquier esfuerzo o sacrificio es afrontado de buen talante. Luego, con el tiempo, perfeccionarás tu metodología de trabajo, ya seas artista plástico, panadero, guardaespaldas, médico o chofer de ómnibus, si es tu vocación, bienvenida sea.
 
 
Por tales razones, como periodistas, no debemos carecer de este ingrediente indispensable, además de la tan necesaria preparación técnico-profesional que nos permita llegar al público con el producto de calidad y el respeto que este merece. Tal vez en este aspecto el periodista independiente cubano deba realizar un esfuerzo extra en aras de lograr la credibilidad, el reconocimiento y el respeto dentro de su comunidad.
 
Sucede que el Gobierno nos tilda de mercenarios y traidores, pero sobre todo con lo que más nos ataca es con el lamentable hecho de carecer de una formación profesional, de realizar nuestro trabajo de manera empírica y a veces totalmente ajena a los estándares internacionales, obviando claro está, que es precisamente la maquinaria estatal que todo lo censura la que no nos permite formar parte del “club”, ese selecto gremio de los periodistas oficialistas, graduados de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana. Recordemos que, en palabras del propio Ministro de Educación Superior, “la Universidad es solo para los revolucionarios”, entonces quienes decidimos disentir y no ceder ante la opresión y el chantaje, ante tanta hipocresía y echamos a andar por la senda contraria, se nos priva de la oportuna y necesaria superación profesional, por el simple hecho de no doblegarte, no silenciarte o negarte a aceptar las dádivas del sistema y querer para tus hijos y para tu Nación un futuro digno, de respeto y tolerancia.
 
Además, ¿por qué siempre debemos especificar lo de independientes? ¿No es acaso la noticia y la verdad a lo que nos debemos como periodistas?
 
Debemos ser conscientes de que estos son ya otros tiempos, donde quizá la línea divisoria entre lo éticamente correcto y lo que no lo es, se ha desdibujado un tanto. El hoy es un mundo de matices donde prima la versatilidad y la disponibilidad al cambio.
 
Tanto en Cuba como en Estados Unidos existen fuerzas que se oponen a la normalización de las relaciones entre ambos países. No obstante, debemos aceptar que esto es ya un hecho, que la etapa de la negación y el asombro debe pasar ya, o esto velará nuestro juicio objetivo de los acontecimientos que día a día se precipitan. El mundo no se detiene porque participemos de una opinión o de otra. La realidad es una sola también para todos.
 
Debemos considerar que, y esperemos que así sea, la política asumida por el Sr. Obama ha sido fruto de un profundo análisis por parte del equipo de trabajo que lo acompaña, que para algo haya tenido en cuenta la realidad cubana, las condiciones de este pueblo y las eventualidades en cuanto a política internacional se refiere con relación a la inserción de Cuba en toda una serie de mecanismos regionales e internacionales, y el innegable apoyo con que cuenta. Que no haya pasado por alto a su vez los intereses de los cubanos americanos, de la mayoría del pueblo norteamericano; así como, los intereses de los productores y exportadores de su país con relación a las nuevas posibilidades del mercado cubano.
 
Como miembros también de la sociedad civil debemos interpretar correctamente todo suceso actual desde una perspectiva abierta, y que tal como lo ha declarado expresamente el Presidente de los EE.UU., esa política ha lesionado más al pueblo cubano que a su gobierno y que generó en el mundo entero una política hostil hacia su país, que básicamente en América Latina fue usada como palanca para la promoción de toda una serie de gobiernos de corte populista que llevaron al surgimiento del ALBA primero y posteriormente a la CELAC, mecanismos integracionistas regionales que promueven acciones y propaganda en contra del gobierno norteamericano y otros de corte derechista.
 
Como periodistas no debemos perder de vista el acercamiento de Cuba a Rusia, en momentos de tanta tensión internacional, en lo que algunos analistas ya consideran como inicio de una nueva Guerra Fría, constituyendo un peligro potencial para los intereses de los EE.UU., dando lugar a que estas relaciones se reafirmen por una política obsoleta hacia Cuba, lo que sin dudas sería un error estratégico que podría acercar peligrosamente las armas soviéticas al territorio estadounidense utilizándonos como plataforma. No debemos olvidar el peligroso y vergonzoso suceso de la Crisis de Octubre.
 
Entendamos además que la política diseñada por el gobierno del Sr. Obama, y de otras naciones europeas que siguen muy de cerca este proceso de normalización, apoya su fundamento en los cambios, de tipo económico, que se realizan en Cuba, observando las condiciones objetivas de relevo generacional y otras que confluirán en el 2018. Que la presencia de las empresas norteamericanas y otras naciones democráticas en Cuba, así como el intercambio pueblo a pueblo que se producirá, constituirán armas más poderosas para influir en la sociedad cubana que cualquier arsenal atómico o treta ideológica.
 
Aspiramos y esperamos, que dichos gobiernos continuarán apoyando de forma decidida el avance de Cuba hacia la democracia. Aun existiendo quienes no vean o acepten que resulta necesario cambiar estilos y metodologías de trabajo, percibiendo lamentablemente en muchos de ellos la colocación de intereses personales, o de grupos de presión ajenos a la realidad cubana actual, por encima de lo que es una realidad objetiva, o peor aún, de los verdaderos intereses de su pueblo, de nuestra patria, que es también una sola, tanto para los de acá como para los de allá, pues todos somos cubanos, muy a pesar de los distintos episodios de violencia y represión de que son víctimas los activistas pro derechos humanos en la Isla.
 
Por todo ello creo necesario el compromiso para con la superación personal y profesional, el contar con la opción de enriquecer nuestro acervo cultural. Tenemos el derecho de exigirnos un esfuerzo en aras de que esta posibilidad se haga realidad, pues si no se nos permite estudiar en nuestra propia Patria, debemos considerar la opción de gestionar y acceder a cursos de superación en cuanta institución internacional dedique su razón de ser a la divulgación de la democracia y el activismo cívico comunitario como base perdurable para el cambio social que necesita nuestra Cuba de hoy, para entre otras cosas, integrarse verdaderamente a la región y al complejo panorama mundial.
 
Todo ello con el valor agregado de disfrutar la oportunidad de apreciar cómo se vive en una democracia, en una sociedad abierta al mercado, con sus destellos y oscuridades, qué se siente al andar por las calles libremente y sin resquemores al manifestar tu opinión. Experimentar eso en primera persona, constituye un placer excepcional, pero también un compromiso para con quienes al brindarnos esta oportunidad, también nos dan un voto de confianza, gesto que debemos esforzarnos por merecer, y al que debemos responder con resultados de trabajo tangibles y de calidad.
 
Entonces poseeremos la satisfacción de que nuestro trabajo sea realmente útil, que fomente el debate y suscite el interés hacia una información fiable y libre de censuras, una prensa comprometida con la veracidad de los hechos, contribuyendo con ello a la consecución de la democracia y la libertad, principios que te permiten cuestionar de una manera más objetiva la realidad en que vives, la cruda realidad que padece el cubano de a pie de la Isla en contrapartida con la imagen de sociedad idílica que vende el gobierno en su discurso de izquierdas, y que hoy lastimosamente parece seducir a muchos, más en estos tiempos convulsos, donde un equipo de reporteros bien preparados podría fungir como garante del tan necesario proceso de cambio.
 
Realizaremos así un trabajo mancomunado, que permita de esta manera contar con una imagen global y adecuada al contexto actual, una perspectiva más amplia de la situación, siempre actuando con la seriedad necesaria para sortear los retos que se avecinan, llevando al pueblo el producto de calidad y el respeto que este merece.
 
 
Steve Maikel Pardo Valdés (La Habana, 1989).
Graduado de Construcción Civil y Proyectos.
Miembro de la Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana.
Coordinador de Relaciones Internacionales del CAT.