Sociedad Civil

Norberto Mesa Carbonell y el problema racial en Cuba

 

 

Por Yoandy Izquierdo Toledo

 

Norberto Mesa Carbonell. Foto de Yoandy Izquierdo Toledo.

 

Norberto Mesa Carbonell es una de esas personas sencillas, a las que la vida regaló la ecuanimidad para defender las causas más justas. Al conversar con él se nota su sencillez y las claras ideas que posee en cuanto al tema de la racialidad. De familia humilde, nos cuenta sobre su historia personal y sobre la organización que fundó y dirige desde 1998.

 

 

  1. ¿Cuál es su origen/procedencia familiar?

 

 

Procedo de una familia pobre, nacido y criado en la ciudad de Pinar del Río. Mi madre, pinareña, la recuerdo primero como trabajadora doméstica en casas de familias pudientes y después como trabajadora auxiliar en Educación; mientras que mi padre, habanero, lo recuerdo desempeñando labores ocasionales como sereno, vendedor de tamales, desempleado.

 

De niño, estando en la Secundaria Básica y habiendo fallecido ya mi padre, fui limpiabotas para ayudar a la precaria economía familiar.

 

 

  1. ¿Ha sufrido usted algún tipo de tratamiento diferenciado en el área del trabajo por motivo racial?

 

 

Con profunda pena, puedo decir que sí he sido víctima de ese tratamiento discriminatorio durante mi vida laboral.

Primero, cuando era maletero en el Hotel Acuario de la Marina Hemingway, fui sacado de mi puesto de trabajo durante un proceso de reducción de plantilla, a pesar de que demostraba aptitud laboral. De los tres maleteros que quedamos fuera, uno negro era más relevante que los otros dos que eran blancos y quedaron en las plazas.

 

Y segundo, cuando era especialista de exportaciones en la Empresa Labiofam S.A. del Grupo empresarial Labiofam, los cuatro especialistas negros que laborábamos en el Departamento de África, de la dirección de exportaciones (no había negros en los departamentos de América, Europa y Asia) tuvimos que salir del grupo empresarial para otra dependencia en contra de nuestra voluntad, y las plazas que dejamos vacantes fueron ocupadas todas por personas blancas.

 

 

  1. ¿Cuál/cuáles han sido sus respuestas ante estas decisiones hacia su persona?

 

 

En la primera situación reclamé mi derecho utilizando las formas establecidas para ello en el sistema de justicia cubano: la vía laboral y la vía penal, las cuales resultaron infructuosas porque el Órgano de Justicia Laboral, el Tribunal Municipal de Playa y la Sala de lo Laboral del Tribunal Supremo fallaron a favor de la administración; a pesar de que hubo por parte de la administración, prestación de falsos testimonios, presentación de pruebas falsas, violación de los plazos establecidos y hasta sucedió que los jueces del Tribunal Supremo cambiaron mi nombre por el de otra persona en su fallo final.

 

En la vía penal la misma fiscalía del municipio Playa, -cuyos fiscales desconocían que la violación de lo establecido en el artículo 295 del Código Penal era de su competencia- decidieron sobreseer el caso por considerar que los hechos denunciados por mí no constituían un delito; aunque en medio de la investigación policial el gerente del Hotel Acuario fue relevado del cargo (cuando hice la denuncia ante la PNR de Santa Fe en Playa, se produjo una situación muy curiosa, pues allí, al igual que en la Fiscalía, desconocían que ellos tenían que actuar ante una denuncia de violación del derecho de igualdad) y hubo consultas del carpetero al Oficial de Guardia (una primer teniente), de esta al Jefe de la Unidad (un Mayor) y de este a su superior que estaba en la Unidad principal.

 

En mi opinión la razón de todo este proceder injusto de jueces y fiscales, radica en el acatamiento desde la base hasta la cima del sistema judicial cubano, secundando una política superior que dictaminó, desde el lejano septiembre de 1961, la eliminación del flagelo de la discriminación racial en la sociedad socialista cubana. Por lo tanto, no se puede condenar a alguien por cometer un delito que “no existe”.

 

En la segunda situación decidí no repetir el Vía Crucis y solicité mi temprana jubilación.

 

 

  1. ¿El problema ha sido solucionado?

 

 

El problema de la existencia de manifestaciones de discriminación racial en el ámbito laboral no ha sido solucionado. Esas manifestaciones tienden a aumentar ahora que el mundo laboral cubano incluye también a los propietarios privados; pues no existe un sistema judicial apropiado para luchar contra ese mal. Ya se conoce de anuncios para captar trabajadores que excluyen a las mujeres negras de entre las aspirantes (estos son los racistas que expresan su condición; pero son muchos más los que no ponen anuncios y sí llevan a la práctica su pensamiento prejuiciado). Aquí cabe recordar que en marzo de 1961 el Dr. Fidel Castro expresó su convicción de que para luchar contra la discriminación racial no hacía falta una ley, que con la educación bastaba.

 

 

 

  1. ¿Considera que Cuba vive una etapa de reproducción de una cultura racista, un tránsito a la eliminación de todo tipo de desigualdad o un período de respeto a todo tipo de igualdad social?

 

 

Considero que Cuba vive una etapa de reproducción, de afianzamiento de los componentes racistas de la cultura cubana. He escuchado decir al Dr. Fernando Martínez Heredia -uno de los más reconocidos intelectuales cubanos y director del Instituto para la Investigación y el Desarrollo de la Cultura Cubana- que “el racismo es parte constituyente de la cultura cubana”. Este reverdecimiento ha sido propiciado, en gran medida, por la errónea política seguida por las autoridades cubanas. No fue puesta en práctica una estrategia respecto a la cuestión racial.

 

 

  1. Con frecuencia escuchamos “en Cuba hay mucha discriminación racial”, ¿cree usted que en la actualidad estamos ante un fenómeno con nuevos matices o hablamos del mismo problema de épocas anteriores? ¿Podría comentar nuevas expresiones de racismo en Cuba?

 

 

Creo que esencialmente es el mismo fenómeno de antes, con algunos nuevos matices distintivos. Por ejemplo, la población negra no es considerada como un grupo social y está desmoralizada y no dispone de voces representativas de sus intereses. Las autoridades no reconocen la existencia de discriminación racial; la conciencia identitaria de la población negra está en crisis y la carrera por “adelantar la raza” ha sida estimulada por las propias condiciones de su existencia; la población negra se beneficia de políticas aplicadas desde años atrás enmarcadas en programas de justicia social.

 

Los negros están subrepresentados en los espacios que el imaginario social considera positivos y están sobrerrepresentados en los espacios tenidos como negativos.

 

 

  1. ¿Qué impresión le provoca el documental “Raza” dirigido por Eric M. Corvalán Pellé en 2008, al que muchos cubanos tuvieron acceso y hoy día continúa distribuyéndose?

 

 

Una buena impresión. En el año de su aparición su director recibió el Premio Anual de la Cofradía de la Negritud, por ser una contribución relevante a la lucha contra la discriminación racial en la sociedad cubana. Es una buena herramienta para propiciar el debate y la reflexión sobre este problema y nuestro proyecto lo ha empleado para ese propósito en diversos espacios tales como casas comunitarias y centros universitarios.

Es un producto bien realizado que ha obtenido merecidos reconocimientos nacionales e internacionales.

 

 

  1. Algunas frases de dicho documental nos motivan a hacerle otras preguntas, por ejemplo:

 

 

 

  • “No solo desde las posturas de élite se resuelven los problemas”. En este sentido, ¿podría referirse a la Cofradía de la Negritud?
  • Se describen 3 problemas por Esteban Morales, miembro de la Academia de Ciencias de Cuba “Educamos para ser blancos”, “nuestra enseñanza está comida por el occidentalismo” “la historia de Cuba que enseñamos da pena… está bastante insuficientemente explicado cuál fue el papel de los negros…” ¿Algunas líneas de acción de la Cofradía de la Negritud están orientadas hacia la solución de estos males?

 

 

La Cofradía de la Negritud fue fundada el 18 de julio de 1998 en La Lisa, La Habana, como un proyecto ciudadano para el activismo social, enfocado en la lucha contra el prejuicio, la desigualdad y la discriminación raciales. Es la primera entidad creada por personas negras con tal fin luego del triunfo de la revolución cubana.

 

Se fundó el día en que el adalid de la lucha antirracista Nelson Mandela cumplía 80 años de vida. Sus principales objetivos han sido:

 

1. Trabajar para lograr que el Estado y la Sociedad Civil cubanos adquieran plena conciencia del creciente proceso de agravamiento de la desigualdad racial que está teniendo lugar en nuestro país, para que, en consecuencia, le presten la pronta y efectiva atención que esta situación requiere.

 

2. Laborar para propiciar la promoción y el fomento de la iniciativa y el esfuerzo propios de la población negra en aras de impulsar su avance real y sostenido en todos los campos de la vida material y de la vida espiritual de la sociedad cubana.

 

3. Trabajar para asegurar la prestación de una efectiva atención a la defensa del respeto de los derechos de todo tipo de la población negra cubana.

 

Entre los resultados concretos de su activismo están la concientización de centenares de personas acerca de la real situación de la población negra cubana; la aparición de otros proyectos enfocados en la cuestión racial; el reconocimiento positivo de su labor como miembro distinguible de la sociedad civil dentro y fuera de Cuba.

 

Entre sus actividades están la promoción y realización de un espacio permanente para el debate y la reflexión sobre temas de las relaciones interraciales llamados “A la sombra de la ceiba”; el envío de cartas públicas a órganos de prensa, instituciones y organizaciones refiriendo hechos relacionados con acciones calificables de racistas; la participación en eventos enfocados en la población afrodescendiente (por ejemplo, recientemente participamos en el V Encuentro de Parlamentarios, parlamentarias y líderes políticos afrodescendientes de las Américas y el Caribe, celebrado en Costa Rica; dar entrevistas a medios de prensa para lograr visibilidad para la cuestión racial cubana; repartir materiales impresos sobre la temática; entregar el Premio Anual -desde 2006- a contribuyentes destacados de la lucha antirracista; participar en el rescate y defensa del legado histórico de los negros cubanos.

 

 

  1. Conocemos de las vicisitudes que vivió su hermano Pedro Juan Mesa Carbonell (nombre completo). ¿Pudiera hacernos un breve recuento de su vida, exilio y muerte?

 

 

Mi hermano, Pedro Juan Mesa Carbonell, nació en la ciudad de Pinar del Río el 24 de junio de 1953 y falleció en la ciudad de Orlando, Florida, en 2015.

En una ocasión vio que un preso esposado se dio a la fuga y fue herido de muerte por sus custodios. Él consideró que esta fue una acción abusiva y envió una carta al periódico Guerrillero de Pinar del Río emitiendo su opinión sobre este hecho. Del periódico enviaron su carta a los organismos de seguridad y a partir de ahí comenzó su vía crucis. Él nos contaba a la familia que estando sentado en el parque o cuando iba caminado, venía un carro de civil que paraba ante él, lo montaban y lo llevaban preso. A veces hasta permanecía la noche en el calabozo y la única pregunta era que quién le había mandado a escribir la carta. Cuando falleció nuestra abuela él no participó ni en el velorio ni en el entierro porque lo habían detenido durante ese día para que no estuviera presente. Toda esta situación lo fue radicalizando cada vez más, al punto de cometer algunos actos que lo llevaron a la cárcel durante dos años, acusado de propaganda enemiga. Estando allí fue llevado a juicio nuevamente, esta vez acusado de desacato por negarse a gritar consignas revolucionarias. Lo que le costó, además de una fractura de clavícula al ser empujado por una escalera, una condena de 6 meses más de prisión.

 

Cuando sale de la cárcel se va de Cuba como refugiado político para Houston, donde es asaltado y pierde toda la documentación. Sale de Houston para Miami en busca de conocidos cubanos y finalmente se radica en Orlando. Allí se vinculó con grupos opositores cubanos y con la Iglesia Católica que lo apoyaron. Nunca llegó a formar familia en EE.UU. Allí sufrió un derrame cerebral y falleció en un hospital de Orlando en 2015.

 

Yo recuerdo de mi hermano que en cada carta y cada foto que me enviaba tenía la esperanza de que algún día iba a regresar a Cuba cuando las cosas cambiaran. Lamentablemente falleció antes. Guardo siempre su recuerdo como un ejemplo. Sus cenizas aún están en Orlando. Tengo la fe y la esperanza de un día poder traerlas y ese día hablaré de cómo también en el exilio mueren personas defendiendo sus ideales y anhelando la libertad de Cuba.

 

Yoandy Izquierdo Toledo (Pinar del Río, 1987).
Licenciado en Microbiología.
Máster en Bioética por la Universidad Católica de Valencia y el
Centro de Bioética Juan Pablo II.
Miembro del Consejo de Redacción de la revista Convivencia.
Responsable de Ediciones Convivencia.
Reside en Pinar del Río.