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A 30 AÑOS DEL ENEC: UNA IGLESIA AL SERVICIO DE SU PUEBLO

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Por Dagoberto Valdés Hernández

Antecedentes y contextos: responder a la realidad

Corría la década de los 80s. Atrás habían quedado tres etapas de la vida reciente de la Iglesia Católica en Cuba, también de las demás confesiones cristianas: Una primera etapa llamada de “luna de miel” con la revolución que se identificaba como democrática, popular y humanista, en 1959. Luego, muy pronto, como pasan todas las lunas de miel, llegó durante la década de los 60s el encontronazo motivado por el brusco giro, o lo que también se llamó “el destape”, hacia un sistema marxista-leninista ateo y represor de toda expresión religiosa. La tercera etapa cubrió casi 15 años desde 1970 hasta mediados de los 80, la Iglesia le llamó el tiempo del “testimonio callado”, o de la “supervivencia en las catacumbas”, equivalente al calco de lo que Europa del Este llamó “la Iglesia del silencio”.

Nunca faltaron ni persecución religiosa ni martirio, cruento o civil, de un resto fiel y cristiano. Para los que lo vivimos parecía que se repetía, al estilo caribeño y tropical, aquella era de la comunidad cristiana de los Hechos apostólicos de los primeros tres siglos de nuestra era. Y, como entonces, quedó demostrado que ningún imperio totalitario puede borrar totalmente la virtud, ni puede encerrar al indoblegable espíritu humano, ni arrasar sin resucitar el alma de las naciones. Yo viví, con la gracia de Dios y la ayuda de la pequeña comunidad cristiana, las dos últimas etapas y doy fe de que fueron lo más parecido a lo que cuenta el Evangelio.

En el mundo había ocurrido el Concilio Ecuménico Vaticano II (1963-1965) y el “mayo del 68″. En América Latina, mientras se multiplicaban golpes militares y guerrillas, las iglesias locales sufrían otro tipo de proceso pero igual de dramático. Los obispos latinoamericanos se reunieron en Medellín (1968) y en Puebla (1978) para aplicar al continente los acuerdos del Concilio. Cuba y su peculiar sistema no fueron abordados.

A comienzos del mes de julio de 1979, en una convivencia de sacerdotes realizada en El Cobre, Mons. Fernando Azcárate, jesuita, y obispo auxiliar de La Habana, lanzó lo que al principio se tildó de “una gran quijotada”: hacer un “Pueblita” para Cuba. Es decir, organizar una reunión extraordinaria de toda la Iglesia en Cuba para aplicar los acuerdos del Concilio, de Medellín y de Puebla, teniendo muy en cuenta la realidad concreta de Cuba. La audaz quijotada no se concretó hasta el 19 de abril de 1981 en Camagüey en que se creó un Comisión organizadora nacional. Se crearon también tres subcomisiones de estudio: teológica, histórica y sociológica o de encuestas.

La REC: movimiento participativo del ENEC

Durante tres años(1982 a 1985) la Iglesia Católica en Cuba realizó el movimiento reflexivo, horizontal y creativo, más importante de toda su historia de cinco siglos. Se llamó Reflexión Eclesial Cubana (REC), que consistió en una revisión de la vida y obras de la Iglesia en Cuba desde la base y con la participación literalmente de todos los miembros practicantes, laicos, religiosas, religiosos, seminaristas, sacerdotes y obispos, de todas las comunidades. En mi opinión, la REC fue el ENEC, aún más, fue lo más importante del ENEC y de toda la vida eclesial cubana. Investigación histórica para aprender las lecciones del pasado. Encuestas que reflejaban la vida del presente, reflexión teológica aplicada a nuestra identidad nacional y propuestas desde la base para resucitar y servir mejor a nuestro pueblo como iglesia. Los aportes de bateyes, barrios y comunidades de base se recopilaron y estudiaron en las parroquias, más reflexión y más aportes, que se recopilaron en asambleas diocesanas de toda Cuba. De este rico y enjundioso tanque de ideas y propuestas, de mística y modos de vivir la espiritualidad, se redactó, primero, un “Documento de Consulta” y luego el “Documento de Trabajo”, que volvieron a ser estudiados en cada diócesis y parroquia.

Durante esos tres años aprendimos todos a trabajar en equipo, a escoger el método participativo y corresponsable en comunidad, a escuchar las voces plurales del pueblo y a recoger su creatividad, su espíritu de cambio y renovación. Aprendimos a respetar la unidad en la diversidad, a construir consensos, a elegir prioridades, a dejar a un lado protagonismos personales y a poner las necesidades de Cuba, es decir, de los cubanos, en las rutas de servicio y animación de la Iglesia. Fue una gran escuela ética, cívica y de espiritualidad.

El ENEC: una iglesia encarnada en el servicio y el compromiso a su pueblo

Por fin, se realizó el Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC) del 17 al 23 de febrero de 1986 en la Casa Sacerdotal sita en 25 entre Paseo y A, en El Vedado habanero. Su lema fue: “Iglesia sin fronteras, solidaria en el amor”. El Encuentro sesionó bajo una presidencia colegiada formada por: el Cardenal Eduardo Pironio, enviado especial del Papa Juan Pablo II; el Nuncio Apostólico de Su Santidad en Cuba, Mons. Giulio Einaudi; Mons. Adolfo Rodríguez, obispo de Camagüey y presidente de la Conferencia de Obispos de Cuba; Mons. Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana; un representante de los sacerdotes, el Padre Bruno Roccaro; una representante de las religiosas, Sor Dolores Pérez, Hija de la Caridad y un representante de los laicos, Dagoberto Valdés.

Asistieron, todos los obispos cubanos, 173 delegados de las siete diócesis que tenía Cuba y numerosos invitados extranjeros y cubanos. Entre estos últimos participó en la sesión pública inaugural el Dr. Ricardo Alarcón de Quesada, entonces Viceministro de Relaciones Exteriores.

La Iglesia Católica salió por primera vez de sus recintos durante el ENEC y escogió para este gesto de apertura, peregrinar el 19 de febrero hasta los restos del Padre Félix Varela que descansan en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. Allí, rendimos un sentido homenaje, “al primero que nos enseñó en pensar” con cabeza propia, al padre de nuestra nacionalidad y de nuestra cultura, “para aprender de él, para seguir sus pasos” como dijera en sus palabras el laico Dagoberto Valdés, en nombre de los delegados del ENEC, luego que el historiador de la Universidad, el Dr. Delio Carreras, nos diera la bienvenida y honrara también en nombre del Alma Mater “al santo cubano” como lo llamara José Martí. Durante el ENEC se iniciaron oficialmente los pasos para la causa de beatificación del Padre Varela que muchos cubanos aún esperamos.

Durante una semana se estudiaron, debatieron y votaron todas las propuestas venidas de la base, de las diócesis y las que surgieron durante el Encuentro mismo. Así quedó aprobado capítulo por capítulo lo que constituye el “Documento Final del ENEC”. Este documento se divide en cuatro partes:

1. Historia de la Iglesia en Cuba, lecciones de la historia y situación actual de la Iglesia.

2. Fundamentación bíblica y teológica para un discernimiento de la misión en el futuro.

3. Acción pastoral de la Iglesia en Cuba en el futuro. Que consta de ocho capítulos:

- Fe y sociedad, fe y cultura, los ministerios ordenados, la vida consagrada, el laicado, las comunidades

eclesiales, ¿cómo la Iglesia realiza su acción pastoral? y otros campos específicos en la acción pastoral de la Iglesia.

4. Líneas fundamentales para una pastoral de conjunto de la Iglesia en Cuba. Prioridades y líneas de acción.

Prioridades: actitudes, estilos de trabajo y líneas de acción

Las nueve prioridades escogidas y votadas por la Asamblea, para destacar las actitudes, estilos de trabajo y formas de servicio que debían marcar la vida de la Iglesia Católica en Cuba y también como testimonio e inspiración para cuantos se interesaran por su ser y quehacer, fueron las siguientes, por orden:

Trabajar por: una iglesia más evangelizadora, orante y encarnada. Por una iglesia en diálogo en sí misma y con la sociedad. Por una iglesia unida en la diversidad, participativa y corresponsable. Por una iglesia queplanifica una pastoral de conjunto y por una iglesia que asume la pobreza en espíritu, en sus medios y en sus acciones y que acompaña a los pobres.

Las nueve líneas de acción pastoral que debían llevar a la práctica esas actitudes y estilos de vida prioritarios, sin excluir otros, votadas y aprobadas, por orden fueron:

Trabajar por:

- renovar la mentalidad de la Iglesia para pasar de una actitud replegada en sí misma al discernimiento, el diálogo, y los riesgos del cambio.

- fomentar una espiritualidad de la encarnación en la sociedad y en la cultura: como Jesús, en contacto con las gentes, por las calles, compartiendo necesidades y esperanzas.

- asumir e integrar las diferencias normales e inevitables, de modo que cada visión y método de trabajo pueda articularse con los demás.

- renovar las estructuras de la Iglesia para alcanzar las prioridades señaladas y crear las que respondan a los nuevos desafíos.

- asumir el diálogo como estilo de vida, como método de trabajo y como camino de la acción.

- incrementar la conciencia evangelizadora con responsabilidad, audacia, creatividad, superando la rutina, la queja y el pesimismo con serenidad y esperanza proactiva.

- impulsar la evangelización de la cultura y la inculturación del Evangelio para en diálogo con toda la sociedad, lograr la transformación de las mentalidades y las estructuras de cualquier forma de deshumanización evasiva o tecnocrática, de modo que la dignidad de la persona humana sea el centro y el fin de toda la vida social.

- participar en la construcción de la civilización del amor que consiste en “aquel conjunto de condiciones morales, civiles, económicas, que permitan a la vida humana una posibilidad mejor de existencia, una racional plenitud y un feliz eterno destino” (Papa Pablo VI).

Considero que, con solo mencionar los métodos de trabajo y los temas estudiados durante tres años en la REC y el ENEC, se puede apreciar que, desde hace tres décadas, hay cubanos y cubanas que optaron por permanecer aquí, por pensar en Cuba, por proponer salidas y proyectos, no solo para la Iglesia, sino para toda la Nación cubana, a cuyo servicio debe estar tanto la comunidad religiosa como el resto de la sociedad civil y el Estado.

Ojalá, que ni la Iglesia, ni la sociedad cubana de la que forma parte, nos quedemos en la memoria y la nostalgia, sino que aquellas inquietudes, actitudes, pensamientos y propuestas, trabajadas desde la base de forma corresponsable y participativa, sean inspiración y experiencia que nos ayuden a realizar hoy lo que los nuevos escenarios nos demandan y lo que el alma de la Nación cubana necesita.

Nota: el autor fue delegado y el laico miembro de la presidencia del ENEC.

Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Ingeniero agrónomo. Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007 y A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011.

Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007. Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director. Reside en Pinar del Río.

PRESENTA EL CENTRO DE ESTUDIOS CONVIVENCIA

PROPUESTAS PARA LA ECONOMÍA CUBANA

Una economía eficiente, abierta y participativa para Cuba

Disponible en versión PDF en www.convivenciacuba.es(ventana Foro-Centro de Estudios Convivencia)

“Sentar las bases para una economía de mercado, liberando las fuerzas productivas y legalizando la existencia y el respeto de los derechos de los diferentes tipos de propiedad, y buscar la estabilización de la economía y una seguridad social sostenible.

Resolver el viejo conflicto de las propiedades intervenidas, confiscadas o nacionalizadas durante los años de revolución.

Lograr la estabilidad monetaria con tendencia al fortalecimiento de la moneda nacional”.

Los planteamientos anteriores son propuestas emanadas de tres meses de estudios y dos encuentros realizados por el Centro de Estudios Convivencia. Uno en Pinar del Río, durante los días 12 y 13 de septiembre con 25 participantes, y el otro en Miami durante los días 10 y 11 de octubre del pasado año, con 40 participantes. Este Centro funciona con dos pulmones, uno en la Isla y otro en la Diáspora, conocido como “Abriendo Espacios”, que se unen con el objetivo común de producir pensamiento y propuestas para el futuro de Cuba.

Los participantes en estos estudios y en ambos encuentros se esforzaron en proponer alternativas a la situación actual de Cuba. La riqueza de estos encuentros es, sobre todo, la participación de cubanos de dentro y de fuera de la Isla y también el carácter propositivo de los debates. Se trataron temas como: Modelo de economía, Propiedad, Trabajo y Seguridad Social, aspectos todos dentro del tema general de la economía cubana.

Estas son solo algunas propuestas de los participantes para democratizar la economía cubana:

- La eliminación de restricciones para ejercer cualquier tipo de ocupación que no afecte a otros ni al bien común.

- Lograr niveles de apertura económica y estabilidad que le permitan a Cuba integrarse en los organismos internacionales.

- Promover la aprobación de una Ley de Propiedad que proteja la convivencia de los diferentes tipos de propiedad.

- Promover una nueva Ley de Empresas y de Inversión que garantice que todos los cubanos, de la Isla y de la Diáspora, puedan abrir libremente sus empresas e invertir en su propio país.

- Promover un nuevo Código del Trabajo para garantizar todos los derechos de los trabajadores cubanos y su relación justa con los empresarios.

- Promover una nueva Ley de Seguridad Social con financiamiento mixto, público y privado, para garantizar la protección a los sectores más vulnerables de la sociedad cubana: ancianos, enfermos, desempleados, etc.

- Eliminar la Lista de Trabajos por cuenta propia y abrir la posibilidad a todas las profesiones y oficios.

- Establecer la libre contratación de trabajo, el pluriempleo, la sindicalización y el derecho a huelga y eliminar la actual Bolsa de Empleo Estatal.

Todas las propuestas y ponencias presentadas, puede encontrarlas en la dirección web mencionada. Todo el que lo desee puede hacer sus propios aportes enviando sus propuestas que seguramente enriquecerán este documento. Aunque este tema económico queda abierto, el Centro ha decidido pasar a una nueva etapa del Itinerario de Pensamiento que tendrá como tema de estudio:”Marco jurídico y tránsito constitucional en Cuba, de la ley a la ley”.Los interesados en los diferentes componentes que abarca este tema, pueden comenzar a estudiarlo y enviar sus aportes a: dagoberto@convivenciacuba.es.

DECLARACION DE LA REVISTA CONVIVENCIA SOBRE EL RESTABLECIMIENTO DE LAS RELACIONES DIPLOMÄTICAS ENTRE CUBA Y EE.UU.


  1. La revista Convivencia saluda el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la República de Cuba y los Estados Unidos de América.

Deseamos que este clima de diálogo y negociación también se establezca entre el gobierno de la República de Cuba y la sociedad civil cubana independiente, dentro del respeto a la unidad en la diversidad, el derecho a la autodeterminación y el ejercicio de la soberanía ciudadana.

  1. La revista Convivencia se alegra por la excarcelación de presos políticos y considera que deben ser liberados todos los presos políticos, incluidos los que están bajo licencia extrapenal en Cuba.

De igual forma debe cesar toda represión por motivos políticos. El gobierno cubano debe ratificar los Pactos de Derechos Humanos de la ONU y las Convenciones de la OIT, tal como demandan los cuatro puntos de consenso identificados por un grupo creciente y significativo de la sociedad civil cubana.

  1. La revista Convivencia agradece la mediación de su Santidad el Papa Francisco en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la República de Cuba y los Estados Unidos de América.

Así mismo, deseamos que la Iglesia pueda seguir ofreciendo su servicio de mediación en un posible y necesario diálogo entre el gobierno cubano y la sociedad civil independiente en Cuba, con el consecuente reconocimiento de esta última como interlocutora válida.

  1. La revista Convivencia considera que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la República de Cuba y los Estados Unidos de América levanta un serio obstáculo para que se vea más claro que el diferendo fundamental es entre el gobierno cubano y sus ciudadanos, no entre Cuba y Estados Unidos. Así se podrá comprender que lo más importante para nuestro pueblo es la inclusión, las libertades civiles y políticas, económicas, sociales y culturales y el ejercicio de una democracia cada vez más participativa en Cuba.

  2. La revista Convivencia abriga la esperanza de que este acontecimiento histórico y el levantamiento de todos los bloqueos, especialmente aquel que sostiene el gobierno cubano sobre la iniciativa y el carácter emprendedor de sus ciudadanos, permitan crear las condiciones necesarias para que el pueblo cubano sea protagonista de su propia historia y pueda conducir a toda la nación, incluyendo a todos nuestros compatriotas de la Isla y de la Diáspora, hacia un futuro de paz, libertad, progreso y justicia social.

Consejo de Redacción

CUBA Y LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA SEGÚN MARGALLO: DIFERENCIAS Y COINCIDENCIAS

Por Dagoberto Valdés Hernández

El canciller de España ha venido a Cuba y nos ha dejado una estupenda conferencia magistral sobre la Transición española, sus experiencias junto al espíritu y las claves para el cambio.

Ya sabemos lo que todo el mundo nos recuerda: Cuba no es España, ni Polonia, ni Sudáfrica. Ninguna Transición se parece a otras, no se pueden copiar las claves ni las fórmulas… Todos estos argumentos tienen doble filo: sirven para bajar a la realidad o para obstruir el intercambio de experiencias y el valioso testimonio.

Si ser pueblos diferentes, si tener historias diferentes, si tener circunstancias diferentes, impidiera que lo que viven unos pueda servir de experiencia y lección a otros, ¿para qué se escribe la historia universal? ¿Para qué la estudiamos en la escuela? ¿De qué sirve el intercambio cultural y las cumbres mundiales y regionales? ¿Para qué son las relaciones internacionales y para qué la cooperación entre los países?

Creo que la respuesta a todas estas preguntas pudiera centrarse en lo que tenemos en común todos los pueblos y culturas de la Tierra: todos somos seres humanos y todos los seres humanos somos iguales en dignidad, derechos y aspiraciones, aunque seamos todos diversos en lo demás. Gracias a Dios, como el propio Margallo dice en su conferencia citando a Marías:

“Es muy difícil convencerse de que el pluralismo es una riqueza, es muy difícil darse cuenta de que otros puedan tener un punto de vista distinto, del que se puede aprender y con el que hay que convivir… Como dice Julián Marías con acierto:

Los españoles no estamos de acuerdo -gracias a Dios-. Ningún pueblo lo está. El desacuerdo es inevitable y maravilloso, siempre que no roce la concordia, la decisión inquebrantable de no romper la convivencia.”

La enjundiosa disertación termina con una palabra clave que es el centro y el fin de la vida social y política: La convivencia. “No romper la convivencia”. Si el final se hace para resumir en una palabra la intención y el propósito, creo que el canciller español lo bordó.

Claro que la experiencia de unos seres humanos puede y debe servir para otros. No para copiar al calco sino para aprender y enmendar, para encauzar y no repetir errores. La historia es maestra es inspiración y todos debemos escucharla. Aún más cuando España y Cuba comparten cultura, historia, religión, lengua, luces y sombras. Todavía más cuando ahora nos tratamos como iguales en soberanía, derecho y cooperación.

Como cubano, he aprendido mucho de la Transición española. Desde que el proyecto y revista Convivencia (www.convivenciacuba.es)nacieron hace 8 años estudiamos el extraordinario serial de Victoria Prego sobre el cambio en la Península. Tuve el honor y la dicha de conocer y compartir con protagonistas de la Transición como mi amigo y maestro Don Joaquín Ruiz-Giménez .

Ahora al leer y estudiar atentamente la conferencia magistral del canciller Margallo aprecio su experiencia, admiro su poder de síntesis y la vigencia del espíritu y las claves de la Transición española y no me cabe duda en decir que este testimonio es una excelente lección de humanismo, educación cívica y visión política.

Al desgranar cada párrafo referido a España, no he podido como cubano impedir que mi mente y mi corazón fueran haciendo los paralelismos, las diferencias y las coincidencias. Respeto a cuantos puedan sacar diferentes conclusiones a las mías y coincido con aquellos que deseamos que el canciller español y demás visitantes de nuestro País, se encuentren aquí en nuestra querida tierra con los cubanos que son parte del Estado y también los cubanos que forman parte de la sociedad civil. Eso es encontrar a Cuba entera, plural y diversa. Y, lamentablemente, eso no ha ocurrido tampoco en esta visita, como sí ha ocurrido cuando los cubanos visitamos España u otros países. Esto también deja claro dónde está el escollo.

Dicha esta medular diferencia, deseo destacar numerosas coincidencias entre el espíritu y las claves de la Transición española según la conferencia del Sr. García-Margallo y las más legítimas aspiraciones de los cubanos.

De los cuatro temas consensuados por una mayoría significativa, moderada y creciente de la sociedad civil cubana pude encontrar tres diáfanamente no solo mencionados sino declarados como presupuestos o claves para el cambio pacífico:

1. La libertad de todos los presos por razones políticas, incluyendo aquellos que están bajo licencia extrapenal, dice el primer punto de la sociedad civil cubana. Margallo dice:

“La elaboración de la Constitución tampoco hubiese sido posible sin hacer tabla rasa de los delitos políticos cometidos durante el franquismo. Por eso se aprueba una amnistía tan generosa que permite que, por primera vez en nuestra historia democrática, no haya un solo preso por razones políticas.”

2. Otro tema en el que existe consenso creciente en Cuba es la necesidad de ratificar e implementar los Pactos de Derechos Humanos de la ONU y los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Margallo dice:

“El espíritu de la Transición va tomando cuerpo a través de las siguientes medidas: La primera que resulta clave fue la firma en septiembre de 1976, de los dos Pactos de Derechos Humanos de Naciones Unidas: por un lado, el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, y, por el otro, el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. La firma -y posterior ratificación de estos Pactos unos meses después- es fundamental para el reingreso pleno de España en la comunidad de naciones. Estos instrumentos -junto a la adhesión a la normativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)- son elementos imprescindibles, no solo para la defensa de los derechos del ciudadano, sino también para marcar la pauta de la actuación de las instituciones.”

3. Quizá uno de los más importantes temas de consenso en el tejido independiente de la sociedad cubana es precisamente el reconocimiento de la sociedad civil como interlocutor válido. Margallo lo señala como una de las claves de la Transición:

“Un mandato social: establecer la concordia. Cuando hablo de un mandato social, quiero expresar una realidad que era muy poderosa en aquellos años: la sociedad civil toma la palabra prometida por el Rey y Suárez, y se convierte en actor principal de la Transición, trasladando en todo momento su deseo de concordia.

Es decir, la actitud aperturista y el reconocimiento por el gobierno del papel de la sociedad civil como interlocutor se ven premiados por una respuesta generalizada a favor del acuerdo, la reconciliación y la concordia.

Lo sintetizó muy elocuentemente Adolfo Suárez, en 1976, al decir:

Pertenezco por convicción y talante a una mayoría de ciudadanos que desea hablar un lenguaje moderado, de concordia y conciliación”.

Pudiéramos mencionar otros temas en los que pude encontrar coincidencias y experiencias para el aprendizaje del grado de humanismo de inspiración cristiana que resumen sus reflexiones. No quisiera dejar de mencionar otros tres:

4. La clave primera y principal que debe ser acogida y acatada por todos, Estado y ciudadanos: El principio del respeto a la legalidad, el consenso y los métodos pacíficos: “La Transición española fue posible en virtud de un principio (el respeto a la legalidad), gracias a un método (el consenso) y, sobre todo, porque todos decidimos evitar la confrontación y establecer la concordia civil.”

5. La importancia de la libertad de asociación y expresión como presupuestos para que los ciudadanos puedan decidir por sí mismos con formación ética y cívica e información plural: “Uno de los aciertos del cambio en España fue que lo que primero se recuperó fueron las libertades de asociación y de expresión. Esas libertades, ejercidas por todo aquel que quisiera, durante el año y medio anterior a las primeras elecciones democráticas, facilita un intercambio nacional de pareceres y crea una opinión pública madura, que fue a votar luego con conocimiento de causa. Es decir, primero llega la libertad y, luego, el ejercicio democrático del voto.”

6. Y por último, pero no menos importante, el proceso para elegir un parlamento plural, que buscara sanar las heridas, cerrar la etapa y comenzar una nueva. Celebrar una Asamblea Constituyente y redactar una nueva Constitución donde, como dijera José Martí, “quepamos todos”. Para ello el Ministro de Exteriores de España cita largamente a una reconocida filósofa y profesora cristiana, Adela Cortina, autora del libro “La ética de la sociedad civil” (Editorial Anaya,1994) un texto que invito a leer y que nos dice que ninguna de estas seis claves para una transición pacífica sería posible sin una ética de mínimos y sin educar en valores morales y cívicos. Así la presenta el Sr. Margallo:

“Se eligió un parlamento que elaboró una nueva Constitución… Los líderes políticos buscaron el bien común. Renunciaron los que tenían la mayoría a imponer a la minoría una Constitución partidista. Quisimos hacer una Constitución para todos. Escogimos de la memoria y de la historia aquello que favorecía la integración, no lo que dividía a la sociedad. No quisimos convertir el parlamento en el lugar donde se debatía la historia.

El siguiente texto de la filósofa Adela Cortina expone muy acertadamente cómo es posible replicar esa tarea en cualquier punto de nuestro mundo global:

Todos los códigos morales realmente vivos consideran que es injusto que las gentes mueran de hambre o de sed, cuando hay medios más que suficientes para que todos vivan con dignidad. Que es injusto que algunos carezcan de vivienda, que no tengan atención sanitaria, que no reciban una educación de calidad, que queden abandonados cuando ya son ancianos o están enfermos. Que es injusto que una persona no pueda expresarse libremente, asociarse con quien lo desee, desplazarse por un territorio, que nadie le defienda si es acusado. Que es injusto que unos hombres hagan esclavos a otros, que unas personas sean consideradas inferiores a otras por su religión, por su sexo o por su raza. Que son injustos la violencia del maltrato, los castigos físicos, la tortura y el terrorismo.”

Naturalmente, la construcción de una ética cívica tiene grandes dificultades. La tentación de monopolizarla o de imponer un proyecto único a todos los ciudadanos es grande. Y lo es tanto por parte del Estado como por parte de todos los grupos que creen tener algo que ofertar.”

Considero que en Cuba existen grupos y personas serias, competentes y responsables, tanto en sus instituciones como en su sociedad civil, que tienen mucho que ofertar a la reconstrucción del País según el Alma propia de la Nación cubana. Debemos crear los espacios de libertad y participación que recojan e institucionalicen todos esos proyectos y sueños de paz, justicia, libertad y prosperidad para Cuba.

Todos estos temas en los que hemos encontrado coincidencias con la experiencia española de la Transición han sido largamente estudiados, consensuados y demandados por nosotros los cubanos y cubanas desde hace muchos años. Salen de nuestras propias necesidades y aspiraciones. Nadie ha venido a dictárnoslo, ni siquiera a sugerírnoslo. No sería ético ni aceptable. Pero encontrar diferencias y puntos coincidentes con pueblos hermanos es conveniente y sabio.

El respeto a nuestra identidad cultural y a la soberanía ciudadana y nacional del pueblo cubano que ha demostrado el Canciller español García-Margallo y Marfil, ha sido paradigmático. Nadie puede ni debe hacer por nosotros lo que nos toca hacer por derecho y por deber. Una vez más resuenan en nuestras mentes y corazones aquellas repetidas palabras del Papa san Juan Pablo II en su visita a Cuba en 1998: “Ustedes son y deben ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional”.


Hagámoslo.


Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Ingeniero agrónomo. Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007 y A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011. Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007. Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.

Reside en Pinar del Río.

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CUBA Y LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA SEGÚN MARGALLO: DIFERENCIAS Y COINCIDENCIAS

Por Dagoberto Valdés Hernández

El canciller de España ha venido a Cuba y nos ha dejado una estupenda conferencia magistral sobre la Transición española, sus experiencias junto al espíritu y las claves para el cambio.

Ya sabemos lo que todo el mundo nos recuerda: Cuba no es España, ni Polonia, ni Sudáfrica. Ninguna Transición se parece a otras, no se pueden copiar las claves ni las fórmulas… Todos estos argumentos tienen doble filo: sirven para bajar a la realidad o para obstruir el intercambio de experiencias y el valioso testimonio.

Si ser pueblos diferentes, si tener historias diferentes, si tener circunstancias diferentes, impidiera que lo que viven unos pueda servir de experiencia y lección a otros, ¿para qué se escribe la historia universal? ¿Para qué la estudiamos en la escuela? ¿De qué sirve el intercambio cultural y las cumbres mundiales y regionales? ¿Para qué son las relaciones internacionales y para qué la cooperación entre los países?

Creo que la respuesta a todas estas preguntas pudiera centrarse en lo que tenemos en común todos los pueblos y culturas de la Tierra: todos somos seres humanos y todos los seres humanos somos iguales en dignidad, derechos y aspiraciones, aunque seamos todos diversos en lo demás. Gracias a Dios, como el propio Margallo dice en su conferencia citando a Marías:

“Es muy difícil convencerse de que el pluralismo es una riqueza, es muy difícil darse cuenta de que otros puedan tener un punto de vista distinto, del que se puede aprender y con el que hay que convivir… Como dice Julián Marías con acierto:

“Los españoles no estamos de acuerdo -gracias a Dios-. Ningún pueblo lo está. El desacuerdo es inevitable y maravilloso, siempre que no roce la concordia, la decisión inquebrantable de no romper la convivencia.”

La enjundiosa disertación termina con una palabra clave que es el centro y el fin de la vida social y política: La convivencia. “No romper la convivencia”. Si el final se hace para resumir en una palabra la intención y el propósito, creo que el canciller español lo bordó.

Claro que la experiencia de unos seres humanos puede y debe servir para otros. No para copiar al calco sino para aprender y enmendar, para encauzar y no repetir errores. La historia es maestra es inspiración y todos debemos escucharla. Aún más cuando España y Cuba comparten cultura, historia, religión, lengua, luces y sombras. Todavía más cuando ahora nos tratamos como iguales en soberanía, derecho y cooperación.

Como cubano, he aprendido mucho de la Transición española. Desde que el proyecto y revista Convivencia (www.convivenciacuba.es)nacieron hace 8 años estudiamos el extraordinario serial de Victoria Prego sobre el cambio en la Península. Tuve el honor y la dicha de conocer y compartir con protagonistas de la Transición como mi amigo y maestro Don Joaquín Ruiz-Giménez .

Ahora al leer y estudiar atentamente la conferencia magistral del canciller Margallo aprecio su experiencia, admiro su poder de síntesis y la vigencia del espíritu y las claves de la Transición española y no me cabe duda en decir que este testimonio es una excelente lección de humanismo, educación cívica y visión política.

Al desgranar cada párrafo referido a España, no he podido como cubano impedir que mi mente y mi corazón fueran haciendo los paralelismos, las diferencias y las coincidencias. Respeto a cuantos puedan sacar diferentes conclusiones a las mías y coincido con aquellos que deseamos que el canciller español y demás visitantes de nuestro País, se encuentren aquí en nuestra querida tierra con los cubanos que son parte del Estado y también los cubanos que forman parte de la sociedad civil. Eso es encontrar a Cuba entera, plural y diversa. Y, lamentablemente, eso no ha ocurrido tampoco en esta visita, como sí ha ocurrido cuando los cubanos visitamos España u otros países. Esto también deja claro dónde está el escollo.

Dicha esta medular diferencia, deseo destacar numerosas coincidencias entre el espíritu y las claves de la Transición española según la conferencia del Sr. García-Margallo y las más legítimas aspiraciones de los cubanos.

De los cuatro temas consensuados por una mayoría significativa, moderada y creciente de la sociedad civil cubana pude encontrar tres diáfanamente no solo mencionados sino declarados como presupuestos o claves para el cambio pacífico:

1. La libertad de todos los presos por razones políticas, incluyendo aquellos que están bajo licencia extrapenal, dice el primer punto de la sociedad civil cubana. Margallo dice:

“La elaboración de la Constitución tampoco hubiese sido posible sin hacer tabla rasa de los delitos políticos cometidos durante el franquismo. Por eso se aprueba una amnistía tan generosa que permite que, por primera vez en nuestra historia democrática, no haya un solo preso por razones políticas.”

2. Otro tema en el que existe consenso creciente en Cuba es la necesidad de ratificar e implementar los Pactos de Derechos Humanos de la ONU y los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Margallo dice:

“El espíritu de la Transición va tomando cuerpo a través de las siguientes medidas: La primera que resulta clave fue la firma en septiembre de 1976, de los dos Pactos de Derechos Humanos de Naciones Unidas: por un lado, el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, y, por el otro, el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. La firma -y posterior ratificación de estos Pactos unos meses después- es fundamental para el reingreso pleno de España en la comunidad de naciones. Estos instrumentos -junto a la adhesión a la normativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)- son elementos imprescindibles, no solo para la defensa de los derechos del ciudadano, sino también para marcar la pauta de la actuación de las instituciones.”

3. Quizá uno de los más importantes temas de consenso en el tejido independiente de la sociedad cubana es precisamente el reconocimiento de la sociedad civil como interlocutor válido. Margallo lo señala como una de las claves de la Transición:

“Un mandato social: establecer la concordia. Cuando hablo de un mandato social, quiero expresar una realidad que era muy poderosa en aquellos años: la sociedad civil toma la palabra prometida por el Rey y Suárez, y se convierte en actor principal de la Transición, trasladando en todo momento su deseo de concordia.

Es decir, la actitud aperturista y el reconocimiento por el gobierno del papel de la sociedad civil como interlocutor se ven premiados por una respuesta generalizada a favor del acuerdo, la reconciliación y la concordia.

Lo sintetizó muy elocuentemente Adolfo Suárez, en 1976, al decir:

“Pertenezco por convicción y talante a una mayoría de ciudadanos que desea hablar un lenguaje moderado, de concordia y conciliación”.

Pudiéramos mencionar otros temas en los que pude encontrar coincidencias y experiencias para el aprendizaje del grado de humanismo de inspiración cristiana que resumen sus reflexiones. No quisiera dejar de mencionar otros tres:

4. La clave primera y principal que debe ser acogida y acatada por todos, Estado y ciudadanos: El principio del respeto a la legalidad, el consenso y los métodos pacíficos: “La Transición española fue posible en virtud de un principio (el respeto a la legalidad), gracias a un método (el consenso) y, sobre todo, porque todos decidimos evitar la confrontación y establecer la concordia civil.”

5. La importancia de la libertad de asociación y expresión como presupuestos para que los ciudadanos puedan decidir por sí mismos con formación ética y cívica e información plural: “Uno de los aciertos del cambio en España fue que lo que primero se recuperó fueron las libertades de asociación y de expresión. Esas libertades, ejercidas por todo aquel que quisiera, durante el año y medio anterior a las primeras elecciones democráticas, facilita un intercambio nacional de pareceres y crea una opinión pública madura, que fue a votar luego con conocimiento de causa. Es decir, primero llega la libertad y, luego, el ejercicio democrático del voto.”

6. Y por último, pero no menos importante, el proceso para elegir un parlamento plural, que buscara sanar las heridas, cerrar la etapa y comenzar una nueva. Celebrar una Asamblea Constituyente y redactar una nueva Constitución donde, como dijera José Martí, “quepamos todos”. Para ello el Ministro de Exteriores de España cita largamente a una reconocida filósofa y profesora cristiana, Adela Cortina, autora del libro “La ética de la sociedad civil” (Editorial Anaya,1994) un texto que invito a leer y que nos dice que ninguna de estas seis claves para una transición pacífica sería posible sin una ética de mínimos y sin educar en valores morales y cívicos. Así la presenta el Sr. Margallo:

“Se eligió un parlamento que elaboró una nueva Constitución… Los líderes políticos buscaron el bien común. Renunciaron los que tenían la mayoría a imponer a la minoría una Constitución partidista. Quisimos hacer una Constitución para todos. Escogimos de la memoria y de la historia aquello que favorecía la integración, no lo que dividía a la sociedad. No quisimos convertir el parlamento en el lugar donde se debatía la historia.

El siguiente texto de la filósofa Adela Cortina expone muy acertadamente cómo es posible replicar esa tarea en cualquier punto de nuestro mundo global:

“Todos los códigos morales realmente vivos consideran que es injusto que las gentes mueran de hambre o de sed, cuando hay medios más que suficientes para que todos vivan con dignidad. Que es injusto que algunos carezcan de vivienda, que no tengan atención sanitaria, que no reciban una educación de calidad, que queden abandonados cuando ya son ancianos o están enfermos. Que es injusto que una persona no pueda expresarse libremente, asociarse con quien lo desee, desplazarse por un territorio, que nadie le defienda si es acusado. Que es injusto que unos hombres hagan esclavos a otros, que unas personas sean consideradas inferiores a otras por su religión, por su sexo o por su raza. Que son injustos la violencia del maltrato, los castigos físicos, la tortura y el terrorismo.”

Naturalmente, la construcción de una ética cívica tiene grandes dificultades. La tentación de monopolizarla o de imponer un proyecto único a todos los ciudadanos es grande. Y lo es tanto por parte del Estado como por parte de todos los grupos que creen tener algo que ofertar.”

Considero que en Cuba existen grupos y personas serias, competentes y responsables, tanto en sus instituciones como en su sociedad civil, que tienen mucho que ofertar a la reconstrucción del País según el Alma propia de la Nación cubana. Debemos crear los espacios de libertad y participación que recojan e institucionalicen todos esos proyectos y sueños de paz, justicia, libertad y prosperidad para Cuba.

Todos estos temas en los que hemos encontrado coincidencias con la experiencia española de la Transición han sido largamente estudiados, consensuados y demandados por nosotros los cubanos y cubanas desde hace muchos años. Salen de nuestras propias necesidades y aspiraciones. Nadie ha venido a dictárnoslo, ni siquiera a sugerírnoslo. No sería ético ni aceptable. Pero encontrar diferencias y puntos coincidentes con pueblos hermanos es conveniente y sabio.

El respeto a nuestra identidad cultural y a la soberanía ciudadana y nacional del pueblo cubano que ha demostrado el Canciller español García-Margallo y Marfil, ha sido paradigmático. Nadie puede ni debe hacer por nosotros lo que nos toca hacer por derecho y por deber. Una vez más resuenan en nuestras mentes y corazones aquellas repetidas palabras del Papa san Juan Pablo II en su visita a Cuba en 1998: “Ustedes son y deben ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional”.

Hagámoslo.

Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Ingeniero agrónomo. Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007 y A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011.

Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007. Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.

Reside en Pinar del Río.

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La Solidaridad de Polonia con la sociedad civil cubana

Por Dagoberto Valdés Hernández

Hace un año que pude cumplir uno de los sueños de mi vida: visitar a Polonia, la siempre fiel a su fe y a su libertad. El pasado 20 de octubre tuve el honor y la alegría de mi segundo encuentro con el presidente Lech Walesa. Al filo del mediodía, llegábamos al hotel de Varsovia de regreso de tener un fructífero y cordial encuentro con el Viceministro de Relaciones Exteriores de Polonia, Sr. Leszek Soczewica. Allí aprendimos que la solidaridad no tiene que estar necesariamente reñida con un pragmatismo ético.

El presidente Walesa, enérgico y cariñoso, entró saludando rápidamente y tomo asiento para dirigirnos una palabras urgidas de atención a Cuba y portadora de un trascendente mensaje de afecto y exhortación a una actitud valiente y responsable.

Al concluir sus sabias palabras, expresó su deseo de escucharnos para conocer de primera mano la actual realidad del pueblo cubano. Varios de los presentes pudimos expresar nuestras preocupaciones por Cuba y le pedimos que apoye los cuatro puntos de consenso identificados y reclamados por un grupo creciente y significativo de la sociedad civil cubana. El presidente Walesa apoyo los cuatro puntos e invitó a estructurar mejor a la sociedad civil.

Otros presentaron también sus proyectos y agendas. La esposa del Sr. Manuel Cuesta Morúa, solicitó que Walesa apadrinara y solicitara la total liberación y exoneración de cargos sobre su esposo y recibió tanto el apoyo del líder de “Solidaridad”, como de sus compatriotas presentes. El Sr. Walesa expresó, con ferviente devoción por Cuba, que apoyaba los cuatro puntos y además deseaba venir a Cuba cuando estuvieran creadas las condiciones.

Cada participante pudo hacerse unas fotos con el presidente Lech Walesa, agradeciendo su tiempo y compromiso con Cuba.

Director del Proyecto y Revista Convivencia

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Imágenes de nuestras calles: hablan por sí solas

Por Yoandy Izquierdo Toledo

Por estos días cobran auge en Cuba las “medidas” de prevención contra determinados agentes como el virus chikungunya, el mosquito Aedes aegypti, el virus dengue y hasta se han implantado comisiones en los servicios aeroportuarios con el fin de evitar la entrada del virus Ébola. Sin embargo, con los altos niveles de mala higiene que hay en nuestras cuadras, muchos consideramos que no se logrará una salud integral, si no se aplican serias políticas de sanidad que vayan más allá de las anteriormente mencionadas.

Cada mañana al salir de mi casa para el trabajo veo cómo se incrementa la basura en la esquina de mi domicilio. Por supuesto, fuera del contenedor que hay dispuesto para ella ya que, obviamente, es insuficiente. Quizá esto suceda en no pocos lugares a lo largo de todo el país y se trata de una responsabilidad compartida entre la población y el Estado, específicamente la red de Servicios Comunales.

Los desechos son de cualquier tipo porque no existe ni la más mínima clasificación en el sitio de depósito, el cual lo mismo puede estar ubicado, como el mío, frente a una tienda de víveres o bodega, como más comúnmente se le llama en Cuba, o colindante con una escuela primaria. Tengo conocimiento de que en ocasiones los propios vecinos y empleados de los establecimientos se han quejado; pero como pasa muchas veces en Cuba, nadie se hace eco de las peticiones de los de a pie, y mucho menos trascienden el nivel local o llegan al receptor adecuado.

Tampoco es menos cierto que, si usted acumula los residuos domésticos y se dispone a llevarlos en la noche al sitio destinado para ello, no regresará para casa si no hay espacio. Y así, sucesivamente, y con cada hogar sucederá lo mismo. El resultado es esa montaña de ya no se sabe qué, porque con el pasar de los días proliferan todo tipo de olores y vectores.

Este problema es más serio que la introducción de determinados virus por la vía de la inmigración. No digo que este último no sea importante. Claro que lo es; pero debemos darle la primacía a los asuntos en la justa medida. Máxime si la solución puede estar en nuestras manos. Me refiero a las manos comunes de individuos e instituciones, por supuesto. Porque por mucho que ciertas personas tengamos la intención de contribuir al máximo, nada podemos hacer cuando “no pasa el carro de la basura a tiempo”, solo existe un contenedor para todo o el sitio donde ubicarlos no es el más apropiado.

Esta situación es una verdadera causa de vectores de todo tipo, no solo moscas, sino ratas, ratones y los tan mencionados mosquitos. Sin hablar de lo que estéticamente significan para nuestros barrios estas terribles imágenes. Sin más comentarios veamos las fotografías. Hablan por sí solas.

Yoandy Izquierdo Toledo (Pinar del Río, 1987).

Licenciado en Microbiología.

Miembro del Consejo de Redacción de la revista Convivencia.

Responsable de Ediciones Convivencia.

Reside y trabaja en La Habana.

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EL PROYECTO CONVIVENCIA OFRECE FORMACIÓN ÉTICA Y CÍVICA A JÓVENES CATÓLICOS DE PLACETAS

EL PROYECTO CONVIVENCIA OFRECE FORMACIÓN ÉTICA Y CÍVICA A JÓVENES CATÓLICOS DE PLACETAS

Por Dagoberto Valdés Hernández

El pasado miércoles 20 de agosto de 2014 continuó la colaboración del Proyecto Convivencia con la formación de los jóvenes de la Parroquia de Placetas.

El tema desarrollado en un taller participativo, animado por Dagoberto Valdés Hernández, fue el de ¿Cómo hacer nuestro propio Proyecto de Vida? Los jóvenes conocieron de la importancia de asumir libre y responsablemente su escala de valores, formar su conciencia moral para que sea recta, verdadera y cierta y así tener las herramientas necesarias para hacer un discernimiento ético y escoger su personal opción fundamental de vida.

Crecer en la virtud, ser fuertes por dentro, poner el alma de raíz para no secarse y servir a Cuba en su desarrollo integral, fueron propósitos ofrecidos por los participantes en la Misa celebrada al final del encuentro por el Padre Teobaldo de los misioneros de San Martin de Tours en la capilla dedicada a la Virgen de la Caridad en la Finca La Isleña del Municipio de San Juan y Martínez.

La convivencia concluyó con un ágape fraterno generosamente preparado por la familia Pérez, excelentes anfitriones y laicos comprometidos con Cristo y con Cuba desde la espiritualidad de un proyecto campesino.

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Un regalo de Pinar en el 225 aniversario del natalicio de Varela

Recuerdo cada 20 de noviembre por un motivo especial: además del nacimiento de una tía querida y de un amigo, este día la Nación cubana vio nacer a uno de los más altos pilares de nuestra historia fundacional: el Padre Félix Varela.

Patriota entero, como lo llamara Martí, supo fundir ciencia y conciencia en aras de llevar el difícil arte de enseñar en pro de la libertad y la justicia social.

Pinar del Río cuenta con la única estatua de cuerpo entero realizada en la Isla y ubicada en los jardines de la Iglesia Catedral. La obra, realizada en mármol de San Juan y Martínez, por el escultor José M. Pérez Véliz, nos presenta a un Varela en posición de caminante, mirando alto y lejos, como quien vela el destino de la ciudad y de la Patria. Sostiene en su mano izquierda su obra cumbre, “Cartas a Elpidio. Sobre la impiedad, la superstición y el fanatismo”. Pareciera estar diciéndonos desde sus páginas: queridos todos “no sean nunca soberbios con los débiles ni débiles con los poderosos”.

A 20 años de la fundación del ya extinto Centro de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) en Pinar del Río y a siete años de la develación de esta escultura, miembros del equipo de Convivencia, continuador de la labor del Centro y de su revistaVitral, peregrinamos hasta los pies de tan maravillosa obra para ofrecerle nuestro proyecto de formación ética y cívica. Se trata de un libro de Ediciones Convivencia, en proceso editorial, que recoge los cursos impartidos por el CFCR desde 1993 hasta 2007.

Inspirados en la máxima vareliana de que “No hay Patria sin virtud” ofrecemos este libro como continuidad y aplicación del legado del primero que nos enseñó en pensar. Es un regalo de Pinar del Río al Padre de nuestra cultura.

Yoandy Izquierdo Toledo (Pinar del Río, 1987).

Licenciado en Microbiología.

Responsable de Ediciones Convivencia.

Reside y trabaja en La Habana.

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Convivencia celebra el PRIMER ANIVERSARIO de la publicación del libro “Apuntes para una Historia de Pinar del Río”

Por Yoandy Izquierdo Toledo

El 1ero de noviembre de 2012 vio la luz el libro ¨Apuntes para una Historia de Pinar del Río¨ de Wilfredo Denie Valdés, bajo el sello de Ediciones Convivencia y presentado, al mismo tiempo, en la Casa Bacardí de la Universidad de Miami y junto al Muro de Convivencia.

Al celebrarse el primer aniversario de su publicación Convivencia se regocija de este fruto que se encuentra en muchos sitios de toda Cuba, Estados Unidos de Norteamérica, Canadá y España. Al mismo tiempo agradecemos a todos los que hicieron posible que tan bello proyecto fructificara. En especial a su autor Wilfredo Denie Valdés y al equipo de trabajo conformado por el Dr. Omar Vento, Dagoberto Valdés, Karina Gálvez, Livia Gálvez, Juan Carlos Fernández, Irene Jerez, Jesuhadín Pérez, Rosalia Viñas, el servidor que escribe estas líneas y muchos otros que sería imposible mencionar.

FELICIDADES a todos!!! Y a seguir trabajando por rescatar la Historia de Pinar del Río y de nuestra amada Isla!!!

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Yoandy Izquierdo Toledo. (Pinar del Río, 1987).

Editor del libro.

Licenciado en Microbiología.

Responsable de Ediciones Convivencia.

Reside y trabaja en La Habana.