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Palabras de Dagoberto Valdés en el 4to. aniversario de la revista Convivencia.
Queridos amigos de Convivencia:
Rápido pasa el tiempo que Dios nos concede para obrar el bien y crecer en humanidad. Ya estamos en el cuarto aniversario de la revista digital Convivencia.
La presencia de todos ustedes aquí y los múltiples y diversos colaboradores que han escrito en la revista durante estos doce meses, demuestran que una revista no se sostiene sola, ni por los miembros de su consejo de redacción. La revista la hacen y mantienen sus colaboradores que ponen su nombre y su pensamiento al servicio del presente y el futuro de Cuba y a la consideración de todo el que desee leer, aprender a pensar, discrepar, sugerir, proponer y trabajar.
Este 2011 ha sido un año de pruebas, maduración y crecimiento. Las tres cosas han contribuido a que la revista sea más conocida, más leída y deseada.
Las pruebas como el hostigamiento, la delación y las presiones de todo tipo, directas o indirectas, sirven para fortalecer nuestro espíritu, purificar nuestras intenciones y afinar nuestra buena voluntad y nuestros métodos de trabajo. Los antiguos cristianos, perseguidos por el decadente imperio romano solían decir con la simplicidad que da el sufrimiento: Per crucem ad lucem: Por la cruz a la luz.
Todo esto produce maduración de las personas y las obras. Maduración que significa: la capacidad para no dejarnos manipular de un lado, ni de otros; para ser fieles a los fines y a nuestra identidad como proyecto de pensamiento cubano; para ejercitar la soberanía ciudadana y la libertad de expresión, de forma ética, respetuosa y propositiva, poniendo nuestro amor a Cuba, el bien de los cubanos y cubanas, primero que todo.
No hay mejores abonos de crecimiento que estos dos movimientos del espíritu humano: por la cruz a la luz; y de esta a la maduración personal y comunitaria. Este es el secreto del crecimiento de Convivencia. No hay duda de que los ataques de los Medios de Comunicación oficiales han contribuido a darnos a conocer y a madurar.
Damos gracias a Dios por la solidaridad, la comprensión, el respeto y el afecto que miles de personas y muchas instituciones, dentro y fuera de Cuba, nos han hecho saber. Esto hace que nuestro nombre: Convivencia,sea cada vez más una experiencia vivida y compartida por una mayor cantidad de cubanos y cubanas que miran con esperanza el futuro de Cuba.
La revista Convivenciavive por ellos y para ellos.
Muchas gracias.
Revista sociocultural Convivencia
(no. 24. Noviembre-diciembre de 2011)
www.convivenciacuba.es
Editorial 24
LA VISITA DEL PAPA A CUBA: EXPECTATIVAS Y POSIBILIDADES.
La Iglesia católica y la prensa oficial han anunciado que Su Santidad el Papa Benedicto XVI “está estudiando una visita a México y a Cuba en la primavera del año 2012″. Al mismo tiempo, el vocero de la Santa Sede ha declarado que la Secretaría de Estado del Soberano Pontífice ha indicado a los Nuncios Apostólicos en cada uno de estos países que informen a las respectivas autoridades eclesiásticas y civiles sobre esa esperada visita.
Esta noticia, publicada a principios de noviembre, ha suscitado numerosas expectativas y posibilidades. La visita del Supremo Pastor de la Iglesia católica, que tiene a más de la mitad de sus mil millones de miembros viviendo en América Latina, es siempre un acontecimiento trascendental y no deja indiferentes, ni a la Iglesia visitada, ni a las autoridades civiles, ni a gran parte del pueblo que se declara creyente de matriz cristiana.
Se trata al mismo tiempo, e inseparablemente mezcladas en una misma persona, de la visita del jefe de una Iglesia y el Jefe de un pequeño Estado que simboliza la soberanía de esa confesión religiosa para poder ejercer, sin intromisiones ni manipulaciones, su misión evangelizadora. Es por ello que, se quiera o no, toda visita de un Papa tiene una dimensión religiosa, y otra política y social. Y por lo mismo crea expectativas espirituales y políticas en sentido amplio, aunque su visita sea esencialmente religiosa.
Sin embargo, no debe compararse, ni equipararse, la visita de un Jefe de Estado con la visita del Papa. Sería un error de perspectiva, de apreciación y de expectativas.
Cuba ya tuvo una visita papal hace 14 años. Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, ya hoy declarado beato y venerado como santo por millones de personas alrededor del mundo, realizó una inolvidable visita pastoral de cinco días a nuestra Isla, del 21 al 25 de enero de 1998. Es imposible no tenerlo en cuenta y es muy probable que algunos intenten establecer comparaciones con la anunciada peregrinación de Benedicto XVI. Aunque es natural que recordemos y evoquemos aquel acontecimiento histórico, lo mejor es que hagamos consciente que ninguna visita de este tipo es equiparable a otra. Porque son pontífices diferentes, porque son tiempos diferentes y porque la Cuba de 1998 difiere en muchos aspectos de la Cuba de 2012.
Los frutos de una visita pontificia dependen de los protagonistas.
No obstante, deseamos participar esta etapa de preparación para la posible visita del Papa recogiendo algunas expectativas y posibilidades que compartimos algunos cubanos y cubanas, no necesariamente católicos. Un viejo refrán latino, aunque no siempre exacto, dice que “de Roma viene, lo que a Roma va”. Esto, generalmente se refiere a lo importante que son las expectativas de la Iglesia, y del resto de la Nación que el Papa visitará; la visión de la realidad local que se le informa al Papa; y las características que, ambas partes desean, tenga su peregrinación pastoral.
Por eso es lógico y bueno que el Santo Padre escuche lo que la Iglesia y el pueblo desean con su visita. Pero también es lógico y bueno que el Papa desee transmitir su mensaje sin desfigurar su misión y sirviendo al Evangelio de Jesucristo, su único paradigma y fuente de inspiración. Los frutos de una visita pontificia dependen esencialmente de la comunicación fluida y la coherencia con la identidad y la misión de todos los protagonistas de tal evento: Iglesia, pueblo y autoridades.
El presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, Mons. Dionisio García, arzobispo de Santiago de Cuba, ha expresado que el Papa viene, principalmente, para participar como peregrino en las celebraciones por los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, madre, reina y patrona de la República de Cuba. Por tanto, el centro de su presencia en Cuba será la visita y la Eucaristía que celebrará en el Santuario Nacional-Basílica de El Cobre. Y aunque el programa no ha sido aún anunciado y parece ser de poco tiempo, podemos esperar que también visite la Capital para tener otra celebración religiosa y presentar sus saludos a las autoridades del país. No se puede descartar tampoco que el Pontífice tenga encuentros con sectores más específicos de la Iglesia, por ejemplo, jóvenes, laicos, obispos, sacerdotes y religiosas.
Algunas expectativas y posibilidades.
Es una responsabilidad y un deber para cada ciudadano no permanecer indiferente ante el acontecer nacional. La preparación de una visita papal no es exclusiva de la Iglesia, es una tarea cívica y religiosa. Todos deberíamos opinar, sugerir, sacar la procesión que llevamos dentro, mostrar el alma, ya que se trata, sobre todo, de la visita de un líder espiritual. Y alma tenemos todos y todos compartimos el alma de la Nación. He aquí algunas de nuestras expectativas y opiniones:
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La caridad nos une. La unidad es inclusión.
“La caridad nos une”,este es el lema que sintetiza el espíritu de las celebraciones por los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad, que es al mismo tiempo, el fin y el centro de la visita papal. Entonces, si la caridad, que es el nombre cristiano del amor de entrega por los demás, nos debe unir a todos los cubanos, nuestra expectativa en este sentido es que esa unidad no sea uniformidad en el pensar, el sentir, en el creer ni en el optar y actuar. Creemos que esa unidad no debe ser excluyendo a los diferentes o a los que sean molestos al gobierno, a la oposición o a la Iglesia. Creemos que esa unidad no es unanimidad o unidad alrededor de una sola opción. En fin, en una sola frase, que es al mismo tiempo nuestra expectativa central con relación a este tema: Unidad es inclusión. Por tanto la visita del Papa debe ser inclusiva de todos los representantes de la nación cubana, hijos todos de la Caridad: creyentes, no-creyentes, gobierno, oposición y sociedad civil, los que vivimos en la Isla y los que viven en la Diáspora. Si alguno de estos grupos quedara fuera de la visita papal, y de la vida de Cuba, la unidad en la caridad no sería posible. El grado de inclusión que esté presente antes, durante y después de la visita, puede ser una de las expectativas y oportunidades para prepararla, vivirla y evaluarla.
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El espíritu que promueva los cambios estructurales, pacíficos y graduales.
Los cambios estructurales, pacíficos y graduales, en los ámbitos políticos, económicos, sociales, culturales y antropológicos no son el objetivo de la visita del Papa pero sí son una necesidad urgente del pueblo que el Papa visita y de la Iglesia que lo recibe. Estos cambios no son tarea del Papa, o de la Iglesia en Cuba exclusivamente, pero cada reforma sustancial tiene su base en el alma de los pueblos y en el espíritu de los ciudadanos. Por tanto, todo lo que fortalezca el espíritu de los cubanos y cubanas, todo lo que alimente el alma de la Nación, todo lo que la abra a las mejores mociones del Espíritu de la Verdad, del Bien y de la Belleza, será como un dinamizador de los cambios larga y pacientemente esperados. El cultivo de la espiritualidad del pueblo cubano contribuirá significativamente a que nadie quede excluido, no se fomente la violencia, no se busque la venganza y que la vida de todos esté segura y plena, en el presente y en el futuro. El grado de profundidad espiritual como base y fuente para los cambios graduales y pacíficos, que esté presente antes, durante y después de esta visita, puede ser una de las expectativas y oportunidades para prepararla, vivirla y evaluarla.
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La promoción de la soberanía ciudadana y de un diálogo nacional incluyente y acerca de temas esenciales.
El pueblo que el Papa va a visitar e incluso la Iglesia católica que prepara su visita, que forma parte de ese pueblo, han tenido un déficit de educación ciudadana y formación ética para vivir en libertad, responsabilidad, democracia participativa y fraternidad, durante más de medio siglo. Este analfabetismo cívico y moral es una de las más grandes necesidades del pueblo y de la Iglesia a los que el Papa vendrá en peregrinación. Es un deber pastoral y evangelizador de la Iglesia, contribuir con su misión educadora a la formación de la soberanía ciudadana, la participación cívica responsable y la inseparable coherencia entre la ética y la política, sin optar por ninguna ideología ni opción política partidista. El esfuerzo de una educación ética y cívica, que conduzcan a un auténtico diálogo nacional, sin exclusiones, y para tratar todos los temas esenciales, que esté presente antes, durante y después de esta visita puede ser una de las expectativas y oportunidades para prepararla, vivirla y evaluarla.
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La reconstrucción del tejido soberano de la sociedad civil.
La reconstrucción del tejido soberano de la sociedad civil es una tarea a largo plazo y una consecuencia de la formación de cada persona como ciudadano, de la responsabilidad ética y de una mística espiritual para que el desánimo, las miserias humanas y los intereses materialistas y hedonistas, no derrumben esta tarea para el presente y el futuro de Cuba. La visita del Papa, el estilo de vida y trabajo de la propia Iglesia, como paradigma de una de las comunidades de la sociedad civil, podría ser una visión, una moción y una posibilidad de trabajo con ocasión de la visita del Pontífice. La preparación, la realización y el estilo eclesial que deje la visita del Papa a Cuba, pueden ser una escuela testimonial y profética para la reconstrucción de una sociedad civil sana. Al mismo tiempo, esa escuela de vida para la sociedad civil, antes, durante y después de la visita, puede ser una expectativa y una oportunidad para prepararla, vivirla y evaluarla.
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La despenalización de la discrepancia.
Cuba necesita, sobre todo, aprender a vivir en el respeto y la concertación de la diversidad que es natural y deseable en una sociedad sana. Cuba necesita despenalizar la discrepancia, como ha expresado un destacado periodista camagüeyano. La misión del cristianismo es, según el Evangelio de San Lucas en su capítulo 4, 18-21: “Traer buenas noticias para los pobres, anunciar a los cautivos su libertad, y a los ciegos que pronto van a ver. A despedir libres a los oprimidos y a proclamar un año de Gracia del Señor.” Por eso, podemos esperar con motivo de la visita del Pastor de la Iglesia: unaamnistía para todos los presos políticos o de conciencia, más que indulto; el cese de toda represión; y el cambio hacia una atmósfera de confianza y fraternidad de ese clima mediático y callejero de crispación, guerra, conspiración y espionaje que va contra el alma de la Nacióny el espíritu de la cubanía. Estas buenas noticias, avaladas y consolidadas por la completa despenalización de la discrepancia, antes, durante y después de la Visita pontificia, puede ser una de las expectativas y oportunidades para prepararla, vivirla y evaluarla.
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Hacia una verdadera libertad religiosa.
La verdadera libertad religiosa en un Estado laico moderno no es “el permiso” para cada acción u obra de las Iglesias, ni es tener una oficina especial para controlar sus actividades, ni excluir de la Iglesia obras, personas y grupos, para conseguir “la normalización” de las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Estas relaciones solo serán normales cuando las Iglesias gocen de una verdadera libertad religiosa, garantizada por ley o Concordato, por la renovación de la mentalidad y por un ambiente social de libertad y respeto para todos los creyentes. La libertad religiosa no es un privilegio para las instituciones eclesiásticas sino un derecho de cada ciudadano y de cada comunidad de creyentes. Cuidar ese derecho es una responsabilidad tanto de la Jerarquía de la Iglesia como de la Autoridad civil. No puede haber libertad religiosa si uno solo de los creyentes está perseguido, discriminado, excluido o reprimido por su fe y por las consecuencias que su fe tiene en sus opciones políticas, económicas y sociales. Los fines que busca el Evangelio no son exclusivamente las buenas relaciones entre la Iglesia y el Estado, sino, y sobre todo, las buenas relaciones entre todos los ciudadanos y el Estado. Promover este concepto más integral de la libertad religiosa puede ser apoyo y fuente, inspiración y complemento de todas las demás libertades, derechos humanos y expectativas con relación a la vida de las Iglesias y a la visita del Papa. El grado de verdadera libertad religiosa que se alcance antes, durante y después de esta visita, y para cada cubano, puede ser una de las expectativas y oportunidades para prepararla, vivirla y evaluarla.
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La reconciliación nacional: verdad, justicia, amnistía y magnanimidad.
Otra de las expectativas acerca de la visita papal es que debe contribuir al largo y necesario proceso de reconciliación nacional. Durante más de cinco décadas se ha sembrado la confrontación entre cubanos que piensan y actúan diferente. Se les ha llamado injustamente gusanos, mercenarios, vendepatrias, traidores y toda clase de descalificaciones denigrantes a personas que aman y trabajan pacíficamente por Cuba. Delatores y represores han hecho mucho daño físico y psicológico. La visita pontificia debería poner una fuerte motivación espiritual y ética para que cese esta manía de descalificar a la persona en lugar de discrepar serenamente acerca de sus ideas. Débiles deben ser los argumentos contra las ideas, cuando se recurre a la descalificación de las personas que las ostentan. El pueblo que el Papa va a visitar necesita un profundo proceso de reconciliación nacional que destierre para siempre la violencia, que descarte el odio y la revancha. Este proceso de reconciliación debe incluir estos cuatro pasos: una comisión de la verdad; unos procesos judiciales con todas las garantías, sin venganzas ni penas de muerte; una amnistía sin amnesia para nunca más caer en el mismo hueco; y un espíritu de magnanimidad que es la mezcla del perdón y la fraternidad.El grado en que la preparación, la visita papal y lo que venga después de ella, contribuyan a este proceso de reconciliación nacional, puede ser una de las expectativas y oportunidades para prepararla, vivirla y evaluarla.
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La apertura al mundo fortalece la identidad cultural y la soberanía nacional.
“Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”, fue uno de los mensajes más impactantes de la visita de Juan Pablo II a Cuba hace 14 años. Rápidamente muchos cubanos agregamos que, junto y como consecuencia de estas dos aperturas, el gobierno debería abrirse, principalmente, a los propios cubanos, para que podamos gozar de todos los derechos para todos. Desgraciadamente, las tres aperturas están aún pendientes, algunas de iniciar y otras de completar. El mundo ha cambiado desde hace 14 años: es más interdependiente, más solidario, más consciente y sensible a las violaciones de los Derechos Humanos y al uso de la violencia en cualquier forma y lugar. La apertura y la interdependencia no rebajan, ni dañan, sino que fortalecen la identidad cultural y la soberanía nacional si los ciudadanos están formados ética y cívicamente para entrar en diálogo con otras culturas y con otras naciones. El paternalismo cree que encerrando a sus hijos en su casa como niños y dándoles una versión simplificada del mundo, logrará su fidelidad y pureza. La vida misma desmiente la eficacia de esta cerrazón informativa, mediática, interpersonal, de viajes e intercambios entre países. El grado de apertura al mundo, a los cubanos y a todos los derechos humanos para todos, que se alcance antes, durante y después esta visita, puede ser una de las expectativas y oportunidades para prepararla, vivirla y evaluarla.
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La transición del miedo a la esperanza y de la esperanza a la reconstrucción del País.
Cuba necesita una profunda transición. Pero no solo una transición política y económica. Necesita pasar del odio hacia la tolerancia y la inclusión. Pero sobre todo y primero que todo, Cuba necesita transitar del miedo a la esperanza. En efecto, todos podemos medir este indicador de la situación de nuestro país y de la calidad con que vivimos en esta Isla: Cuba no habrá cambiado de verdad si usted encuentra miedo a su alrededor. Si la televisión amenaza y ataca. Si los periódicos son libelos denigrantes de los diferentes. Si su barrio es un nido de desconfianza y delatores. Si su trabajo es una jauría de envidias y corrupciones, algo anda mal en Cuba y debe cambiar. Donde hay miedo no hay calidad de vida. Donde no hay esperanza, el futuro se aleja de cada uno y del país. Un país donde la esperanza se ubica en la posibilidad de viajar a cualquier otro para mejorar, tiene que cambiar sustancialmente. La visita del Papa, su preparación y su continuidad, pueden ser evaluadas por los pasos concretos en este itinerario urgente de transición del miedo a la esperanza y de la esperanza a la reconstrucción del País con libertad y responsabilidad.
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Los cubanos y cubanas somos y debemos ser los protagonistas de nuestra propia historia personal y nacional.
Otro legado inacabado de la visita de Juan Pablo II es aquel mensaje, tres veces repetido por el venerado pontífice: “Ustedes son y deben ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional”. Esta es, quizás, la base, la clave y la garantía de todas las expectativas y las posibilidades relacionadas con la visita del papa Benedicto XVI: Solo si los cubanos y cubanas asumimos nuestra responsabilidad personal y cívica, los cambios en Cuba se podrán realizar en profundidad y con paz. El Papa no convertirá todas nuestras expectativas en realidades. Pero el protagonismo y la responsabilidad de los cubanos sí lo podrán hacer. Y lo podremos y debemos hacer contando con ese suplemento de alma que sí pueden dar las religiones con su mística, su espiritualidad, su ética y su visión liberadora y holística de la realidad.
La visita de todo líder religioso es siempre un llamado y un estímulo espiritual para todos los que deseen escucharlo y aceptar sus sabias sugerencias y consejos. Por eso la visita de Su Santidad el papa Benedicto XVI puede ser un magnífico catalizador de este proceso gradual, pero irreversible, en que cada cubano y cubana debemos asumir nuestra responsabilidad, nuestro protagonismo social e histórico para realizar entre todos, sin exclusión, ni violencia, los cambios que solo los cubanos debemos hacer para los cubanos.
Esto dependerá de cada uno de nosotros, pero muy especialmente de las autoridades y fieles de la Iglesia católica y también de las autoridades y seguidores del gobierno del País. Dependerá también del aporte de aquellos cubanos y cubanas que han decidido ejercer su soberanía ciudadana en el acontecer de la vida nacional.
Es la hora de que cada cual aporte lo que piensa, lo que espera, lo que decida hacer, con motivo de la visita del Papa en la próxima primavera de Cuba.
Pinar del Río, 20 de noviembre de 2011
223er. Aniversario del Nacimiento del Padre Félix Varela
Créditos:
Consejo de Redacción: Dagoberto Valdés, Karina Gálvez, Jesuhadín Pérez, Maikel Iglesias, Henry Constantín, Rosalia Viñas, Livia Gálvez.
E-mail: redaccion@convivenciacuba.es
Blog: http://convivenciacuba.es/Intramuros
Ponencia para una sesión de estudios sobre Cuba. Miami, 17 de septiembre de 2011
Por Dagoberto Valdés
Introducción.
Cuba se acerca a una encrucijada. Toda encrucijada es causa de incertidumbre, discernimiento, decisión y andadura.
No hay cruce de caminos sin dudas, sobre todo cuando no se encuentran las señales. Todo entronque de caminos exige discernir cuáles de ellos tendrían más posibilidades de conducirnos al destino que deseamos, destaco que no será nunca la opción entre un solo camino o regreso. Siempre serán varios caminos con diferentes potencialidades.
Toca a los caminantes escoger, ponerse de acuerdo, decidir, y luego, hacer la andadura: es decir, ponerse en marcha. Hacer lo que requiera la ruta. Cada cual lo que sepa o le corresponda hacer caminando. Y como toda ruta será gradual: paso a paso. Sin inmovilismos, sin retrocesos y sobre todo sin violencia. Peleando entre sí, un pueblo en marcha se destruye a sí mismo, pierde partes de su cuerpo, muchos no llegarían al destino deseado. Esto pasa desde siempre: solo recordemos en el Libro del Éxodo lo que sucedió a Moisés y a parte de su pueblo.
Siempre habrá quienes echen en cara a sus dirigentes, y dirigentes que se desaniman y dudan; gente que quiere regresar a las ollas de Egipto y gente que se queda por el camino incluso, como Moisés a las puertas de la Tierra prometida. El Éxodo es, quizás, el libro del Antiguo Testamento que más deberíamos releer los cubanos de aquí y de allá. Es la historia de la liberación de un pueblo que se reúne para ponerse en marcha en su regreso de la Diáspora.
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Incertidumbres y señales.
No se puede avanzar sin superar las incertidumbres. Y por otra parte, todo camino está flanqueado de dudas y alternativas a cada paso. ¿Qué hacer? Opino que hay un umbral de incertidumbres que traspasar y, desde ese umbral, ir ejerciendo el discernimiento en el camino. Lo otro sería el “nunca arrancar”. Este tipo de encuentros y estudios como el que ustedes están haciendo hoy es deber moral y necesidad imperiosa para traspasar el umbral de la incertidumbre. O lo que es lo mismo: buscar entre todos “los que hacen señales en la noche”, como decía Medardo Vitier, el filósofo de la primera mitad del siglo XX cubano.
Quisiera sugerir un solo pensamiento que pudiera sintetizar mi propuesta para este primer empeño adelantador. No es mío, por supuesto, sino rescatado del acervo de pensamiento de uno de nuestros padres fundadores, José Martí, que quizá sea aceptado por todos, o casi todos:
“Aquí velamos; aquí aguardamos; aquí anticipamos; aquí ordenamos nuestras fuerzas; aquí nos ganamos los corazones; aquí recogíamos y fundíamos y sublimábamos, y atraíamos para el bien de todos, el alma que se desmigajaba en el país… Con el dolor de toda la Patria padecemos, y para el bien de toda la Patria edificamos, y no queremos revolución de exclusiones ni de banderías… ni nos ofuscamos ni nos acobardamos. Ni compelemos ni excluimos. ¿Qué es la mayor libertad, sino para emplearla en bien de los que tienen menos libertad que nosotros? ¿Para qué es la fe, sino para enardecer a los que no la tienen?… Es cierto que las primeras señales de los pueblos nacientes, no las saben discernir, ni las saben obedecer, sino las almas republicanas… Y esto hacemos aquí, y labramos aquí sin alarde, un porvenir en que quepamos todos…” (10 de Octubre de 1881, veinte años antes del nacimiento de la primera República)
De este cimiento, que debería ser inconmovible, podríamos sacar dos preguntas para el debate:
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El camino de Martí es el de la inclusión y el de ir más allá de los partidos, no sin ellos, pero poniendo todos a la Patria primero. ¿Qué hacer para preparar un cambio en Cuba “sin exclusiones ni banderías”, de modo que podamos escoger una República nueva en la que “quepamos todos”? ¿qué hacer concretamente desde donde estemos?
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¿Cómo usar bien la libertad que ustedes tienen para que sea responsable y para ayudar a la libertad de los que tenemos menos que ustedes?
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El discernimiento de todos los caminos posibles.
“¡Partidos afuera!”, fue la forma espontánea y abrupta, pero genial y muy oportuna, con que el eminente constituyentista Márquez Sterling exhortó a los diversos partidos de la Convención de 1940 a dejar sus diferencias y programas específicos para despuésy a poner en práctica el anterior pensamiento del Apóstol para lograr la más grande y mejor Constitución que Cuba haya tenido. Recalco que no estoy proponiendo dejar el pluripartidismo, una de las bases indispensables de la sociedad plural y democrática, se trata de prioridades. Yo me atrevo a modular aquella genial y urgente exhortación con una mejor comprensible, tengo la ventaja de no estar bajo aquella presión y de ser un ciudadano común que expresa una opinión: ¡Cuba primero, los partidos después! Fíjense que digo después, no fuera. A lo mejor cuando alguno de ustedes esté en la nueva Convención tenga que recurrir a la frase de Sterling.
Pues bien, siendo el primer paso la voluntad y los esfuerzos por no excluir y por no poner los intereses partidistas o de grupos por encima de los de la Patria, podríamos pasar al segundo paso de este proceso complejo: hacer entre todos el discernimiento de los caminos posibles.
Escuché decir a un sabio jesuita, el Padre M. Miyares, en unos Ejercicios Espirituales al estilo de San Ignacio algo que marcó toda mi vida y quiero compartirlo con todos: “Para elegir bien, es necesario conocer y estudiar todas las opciones” Y agregaba de su cosecha: “Aún las que consideremos desde nuestra perspectiva como las más disparatadas”. Y me atrevo a agregar: Es la oportunidad de la inclusión, el beneficio de la duda, los puntos de referencia, para saber en qué coordenadas de la escogencia estamos y la ponderación de por qué elegimos nuestra ubicación y no otras. Sin escuchar, conocer, y ponderar (que viene de sopesar, de valorar) las otras, difícilmente podremos ser incluyentes, disminuirá el poder de convocatoria y Cuba perderá una de las columnas de la democracia, quizá la menos conocida y practicada: la escucha respetuosa del diferente.
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¿Cómo abrir espacios para escuchar respetuosamente todas, todas, las propuestas, los caminos: las estrategias, las tácticas, los medios, los protagonistas?
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¿Cómo educar cívicamente para que el respeto sea “la marca de calidad de nuestra democracia” y no el trasnochado ataque a las personas?
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Las opciones: de la diversidad a una ética de mínimos.
Después de la inclusión, la escucha y el respeto de las diferencias. Tocaría escoger algunos caminos. No digo UN camino. EL camino es CUBA. Serían los caminos, trillos o avenidas, no importa el tamaño sino el ser, por donde avanzaríamos con la mayor inclusión, escucha y respeto posibles.
Esta es quizá la piedra de choque. Es lo que ha impedido la mayoría de edad de nuestros esfuerzos aquí y allá. Fue la obra de Martí. No crear un partido, que lo hizo, sino crear una República a la que no llegó: Como Moisés, cayó a las puertas, siete años antes, pero la soñó, la diseñó, la propuso, y la edificó con su pensamiento, que es lo que sabía hacer mejor, y sobre todo con su vida y su muerte.
Creo que un día la nueva Constituyente debería considerar la posibilidad de honrar la obra de Martí colocando, como sugirió para la bandera, una orla bajo el escudo nacional, centrada a ambos lados del haz de varas de nuestra unidad, su ética de mínimos, lo que llamó “la fórmula del amor triunfante:Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre.” (Discurso en el Liceo Cubano. Tampa. 1891, noviembre 26. Tomo 4. P. 270)
Por tanto, no se trata de caer en esa gran trampa que ha entorpecido nuestro camino como cubanos, la trampa es quizá sugerida por los que menos quieren a Cuba, o por los que la desconocen en su entraña plural. La trampa es esta: Querer cambiar todo, uniendo en un solo grupo a todos y todos al mismo tiempo. Esa es lo que la Prof. Adela Cortina llama una “ética maximalista” y la identifica como propia de los totalitarismos o fundamentalismos de izquierda o de derecha.
Sugiere, sin embargo, que para la reconstrucción de una sociedad civil plural, democrática y moderna, es preciso buscar consensos en una “ética de mínimos”. Por supuesto que no nos referimos a un mínimo de ética, como algunos creen, sino en un mínimo común denominador, éticamente aceptable, convocador de las mayorías, aceptable como un primer paso incluso por las minorías más exigentes, y que sea como el Norte que oriente los diversos caminos hacia el mismo destino: Cuba.
Sería, como dijimos en el segundo acápite, poner a “Cuba primero”. Pero esto no basta, es necesario escoger “hacia dónde queremos ir”. Casi todos queremos cambios. El problema es “hacia dónde queremos cambiar”. Algunos mayores recuerdan que cuando Cuba sufría de otra forma, en la segunda mitad del siglo XX, algunos cubanos expresaban su deseo de cambio de esta forma que después resultó fatal: No importa lo que venga después, el asunto es cambiar.”
De este desafío se pudieran deducir cuatro caminos hacia el mismo destino: el económico, el político, el social y el antropológico. Los he puesto en este orden para tratar de incluir la mayor cantidad de visiones. No son, por supuesto, prioridades. Esa es otra discusión. Creo que deberían ser las cuatro patas de la misma Mesa Cuba. Y todas las patas de una mesa deben ser construidas con igual empeño y dimensiones. Si no veremos de qué pata cojearemos.
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¿Qué mínimos incluyentes, éticamente aceptables, escogeríamos para el futuro económico de Cuba?
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¿Qué mínimos incluyentes, éticamente aceptables, escogeríamos para el futuro político de Cuba?
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¿Qué mínimos incluyentes, éticamente aceptables, escogeríamos para el futuro de la sociedad civil de Cuba?
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¿Qué mínimos incluyentes, éticamente aceptables, escogeríamos para el futuro antropológico de Cuba?
Quizá estas preguntas pudieran servir para trabajar en equipos o para un futuro paso en este “Itinerario de pensamiento y acciones para el futuro de Cuba”. Su urgencia y necesidad son evidentes para muchos.
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Abriendo rutas concretas y posibles: las estrategias, las tácticas, los medios, los protagonistas.
Solo haciendo los anteriores pasos, sería sana y perdurable la apertura de rutas concretas y posibles, viables, éticamente aceptables, para la Cuba de hoy preparando el mañana. Los peldaños mencionados son, en mi opinión, estrictamente necesarios y anteriores a este. Ese quizá haya sido uno de nuestros fallos de método. Si no es posible llegar a este cuarto escalón pues bien sería servida la Patria con los tres anteriores.
Para mí, la frontera entre la ética de mínimos y las hojas de ruta se encuentra en este punto. No hay que temer a las fronteras para crecer y adelantar. El asunto es reconocerlas, aceptar que lo son, pasarlas lo más en regla posible, y ser honestos con el equipaje y el destino.
Creo que Cuba lo merece, y lo necesitamos urgentemente la Nación que somos los de la Isla y los de la Diáspora: exilio-emigración, juntos como lo que somos.
Solo dos precisiones que quizá sean insignificantes por su tamaño, pero creo en la “fuerza de lo pequeño”:
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Ninguna estrategia, táctica, medio o protagonista debiera saltarse y mucho menos ir contra la propia esencia de los pasos anteriores: respeto, escucha, discernimiento y ética de mínimos.
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Todas las iniciativas que se ajusten a esos cuatro pasos debe ser tenidas en cuenta, no importa el tamaño de su impacto, el color de su ideología, ni las diferencias que sustente. La ética, los métodos pacíficos y el amor a Cuba deberían ser los únicos raseros para validar propuestas.
Las últimas preguntas, pero no las menos importantes:
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¿Cuáles serían las cuatro o cinco estrategias comunespara alcanzar la ética de mínimos que hemos propuesto?
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¿Cuáles serían las cuatro o cinco tácticas comunespara alcanzar la ética de mínimos que hemos propuesto?
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¿Cuáles serían algunos de los medios y recursospara alcanzar la ética de mínimos que hemos propuesto?
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¿Cuáles serían los protagonistaspara alcanzar la ética de mínimos que hemos propuesto de forma que sea lo más incluyente posible?
Termino con otra frase de Martí: “Llegó la hora callada de juntar y de acometer; refrenemos nuestra impaciencia y unamos nuestros recursos; a un lado la impedimenta y al frente la vanguardia; la libertad nos ayude, -y adelante…” (Adelante, juntos. Patria. New York.1892, junio 11.Tomo 2.P.14)
Dagoberto Valdés
Por Sironay González Rodríguez
Que bien se siente cuando uno sabe que esta en lo correcto, aun cuando veo que la mayoría me contradice o evitan cualquier comentario que se haga para no verse comprometido. Me gusta estar en el lado contrario, me siento bien apartado de la masa.
Mi compromiso más grande es con la verdad. Con ella ando cabeza en alto y no temo, pues el temor es de aquellos que están atados a dogmas y viven en la obligación de ser serviles aunque no entiendan nada. Me debo a una causa noble, la justicia, y por ella estaré luchando por todos los medios pacíficos que se conozcan mientras Dios me dé fuerzas.
Creo en la fuerza de lo pequeño, y en la capacidad que aun tienen las personas (aunque no se den cuenta) de poder amar.
Sironay González Rodríguez
San Cristóbal, Artemisa. 1976
Por Sironay González Rodríguez
Reprimir la libertar individual, ha sido la columna vertebral de este sistema. La estructura que durante años estuvo inquebrantable, está comenzado a perder fortaleza y sus vertebras comienzan a separarse.
Así como la libertad ha comenzado desplegar sus aun atadas alas, muchas personas han decidido separarse de la masa que tan bien amoldaron durante tanto tiempo los dirigentes de la revolución.
Aunque ya algunos Curas dialoguen con el gobierno y en algunas Iglesias Evangélicas se le hagan culto a nuestros gobernantes, aunque se celebren bodas homosexuales después de los tristes años de la UMAP, hay espacios en los que se resisten a ceder, pues esto seria la rotura total de la desgastada pieza.
No hay nada tan cierto como la frase de Martí “ser culto para ser libre”, la cultura del saber no se puede obstruir con enseñanzas dogmaticas, la libertad de creación no puede estar frenada por ninguna ley y menos por una constitución que sea democrática. La información es derecho de todos, los que la manipulan, ciegan a los pueblos.
Sironay González
II CONCURSO LITERARIO CONVIVENCIA 2011
ACTA DEL JURADO
Premio en la categoría de Fotografía:
El jurado decide, por unanimidad, otorgar premio en el género de Fotografía a la serie titulada: Desconocido, del autor cubano, Alberto Borrego Sánchez, de San Cristóbal, provincia Artemisa.
Por la acertada selección de los encuadres, en función de contenidos audaces y contemporáneos, con una aproximación social comprometida con su entorno, sin demeritar en un ápice la calidad de la fotografía como arte. Por ser un conjunto de piezas, hilvanadas por una marca de estilo, donde los tonos sepias y el talante hierático de la realidad mostrada, son aprovechados en función de los mensajes revelados en las obras.
Premio en la categoría de Ensayo:
El jurado decide por unanimidad, conceder el premio en esta manifestación, a la obra presentada con el título: Hacia el fin de las exclusiones, del autor cubano, Orlando Freire Santana, natural del Cerro, provincia La Habana.
Por la vigencia social y contemporaneidad de su análisis, el cual se mueve en diferentes escenarios (Isla y su Diáspora). No se limita a realizar, una mera disección en el quehacer político de los últimos años, sino que indaga sobre el trasfondo social-ético e individual de nuestra existencia como Nación; destaca en sus párrafos un gran alcance comunicativo, cubanía manifiesta, referencia ciudadana y el compromiso con su tesis.
Por mayoría, el jurado decide, dejar desierto el premio en la modalidad de cuento, en la presente edición de este concurso.
Premio en el género de Poesía:
En este género literario, luego de un agudo y profundo análisis de las obras más sobresalientes presentadas, este jurado ha determinado, por unanimidad; otorgar premio a la obra: Habitación de un día, del autor cubano, Francis Sánchez, de Ciego de Ávila.
Por el canto del lenguaje universal y aliento renacido de sus versos, en los que se descubren palabras liberadas desde la hondura, como un tejer de claridades que trascienden el sufrir colectivo y la nostalgia de habitar un tiempo, todavía pasado. Es significativo en este poemario, el matiz social con que están imantados sus mensajes.
En esta misma modalidad, acordamos por unanimidad también, conceder una mención al cuaderno de poemas Habitación exacta, del autor Miguel Ángel Hernández Mojena, de Candelaria, provincia Artemisa. Se propone la publicación de algunos de sus textos en la Revista Convivencia. Para tal decisión, hemos tenido en cuenta, la organicidad del libro, las bellezas de las imágenes poéticas, y el carácter intimista de sus piezas.
Reunidos en Pinar del Río, junto al Muro de Convivencia, a 27 días del mes de julio de 2011.
EL JURADO: (por orden alfabético)
Henry Constantín Ferreiro
Maikel Iglesias Rodríguez
Jesuhadín Pérez Valdés
Antecedente.
El 15 de diciembre de 2009 el gobierno interviene el patio de la casa de Karina Gálvez donde se celebraban Tertulias de la revista Convivencia y construye un muro para confiscar la terraza techada, pantry y baño, que habían construido dentro del patio de su propiedad. Aún permanece el muro y el caso está en el Tribunal Supremo.
Últimos 6 meses.
A continuación relacionamos una serie de hechos en que miembros y colaboradores de la Revista digital Convivencia de Pinar del Río, Cuba, nos hemos sentido hostigados con diferentes métodos y pretextos:
30 enero de 2011- Detenido Dagoberto Valdés, director de la revista, durante tres horas en la estación de policía de Los Palacios en Pinar del Río, bajo pretexto de que el auto en que iban hacia la Habana había sido circulado por un supuesto accidente.
Martes 15 de febrero- Amenazas a los músicos que participarían en el 3er. Aniversario de Convivencia.
Jueves 24 de febrero- Dice la Oficina de atención a los Asuntos religiosos del PCC que ni gestionará un viaje de Dagoberto Valdés a París para impartir una Conferencia sobre Doctrina Social de la Iglesia en la Casa Matriz de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul.
Lunes 14 de marzo- Primer programa seriado “Las Razones de Cuba” ataca a Dagoberto Valdés.
Martes 15 de marzo - Los periódicos Granma y Juventud Rebelde publican un artículo de 2 páginas contra Dagoberto Valdés
Lunes 28 de marzo - Segundo programa de serial “Las Razones de Cuba” vuelve a atacar a Dagoberto Valdés.
Martes 29 de marzo- Los periódicos Granma y Juventud Rebelde publican otro artículo de 2 páginas. contra Dagoberto Valdés que son un resumen del programa televisivo de ayer como la semana anterior.
Lunes 4 abril - Tercer programa del serial Las Razones de Cuba contra Dagoberto Valdés.
Martes 5 de abril - Los periódicos Granma y Juventud Rebelde publican el tercer artículo de 2 págs. contra Dagoberto Valdés, resumen del programa televisivo de ayer como la semana anterior.
Miércoles 6 de abril- Un agente pregunta a qué casa visita el auto diplomático parqueado frente a la casa de la economista Karina Gálvez en que se efectuaba una Conferencia sobre economía de los países nórdicos del Prof. Hans de la Universidad de Estocolmo.
Miércoles 13 de abril- Plenario de agentes destapados en la Escuela de Arte de Pinar vuelven a declarar contra Dagoberto Valdés.
Viernes 15 de abril- Publica el semanario provincial “Guerrillero” de Pinar del Río, una página y media con artículos contra Dagoberto Valdés que según el semanario había fundado en 1994 “la revista Vitral” y lo que debió ser “un Centro de Formación Cívica y Religiosa…” e “intentaba desde 1992 unir a la oposición…”.
Miércoles 27 de abril - Le quitan el correo electrónico a Servando Blanco, cantautor pinareño, en cuya casa se había celebrado el 3er. Aniversario de la revista Convivencia en una reunión en la dirección de cultura provincial.
Sábado 30 de abril- Acto revolucionario convocado “por el Primero de Mayo” en la placita del frente de la vivienda de Dagoberto Valdés, se leyeron tres comunicados, la última persona que leyó, al final gritó: ¡Abajo los disidentes del barrio! Luego dos de la masa gritaron: ¡Abajo los gusanos del barrio y abajo los disidentes del barrio!
Miércoles 11 de mayo - Registro, ocupación de laptop, impresora, cámaras y libros en casa de Juan Carlos Fernández, colaborador de la revista Convivencia. Detención e interrogatorio y acta de advertencia. Aún no se le ha devuelto sus pertenencias ocupadas. No entregan ni Orden de registro ni acta de ocupación
Martes 24 de mayo - A Henry Constantín, miembro del Consejo de Redacción de Convivencia le anulan la matrícula y las notas de los dos años cursados en el Instituto Superior de Arte (ISA).
Viernes 27 de mayo - A la 1 y 28 de la madrugada Henry Constantín es sacado por tres militantes de la FEU de su albergue en el ISA a esta hora y sacado en un carro hasta la Terminal de Ómnibus de La Habana.
Lunes 30 de mayo - Juan Carlos Fernández y su esposa van temprano a la sede de la Seguridad del Estado con el Teniente Coronel Eduardo, que dijo ser el jefe de ese Dpto. que les hizo el registro que explica a Irene que esos equipos están ahora en el laboratorio en manos de los peritos que lo están revisando. Le promete que el lunes 13 de junio le dará una respuesta. Al salir, le dice: Irene, habla con Juan Carlos, dile que esté tranquilo, que no queremos actuar, que ya tiene un Acta de Advertencia y que no haremos nada si se está tranquilo, pero si nos obliga, actuaremos.
Lunes 13 de junio - Irene, la esposa de Juan Carlos Fernández, va a la SE para reclamar la computadora, impresora, cámaras fotográficas y de video y todos los libros, memorias y DVD que le ocuparon a Juan Carlos e Irene en el registro del 11 de mayo. La respuesta fue: tenemos mucho trabajo. Ven dentro de 15 días.
Lunes 20 de junio - Un oficial del Ministerio del Interior visitó a Jesuhadín Pérez, miembro del consejo de Redacción de la revista Convivencia para investigarle sobre su laptop, sobre si tenía papeles. Dijo que era un operativo por las computadoras sin papeles. Que si estaba construyendo, que si estaba trabajando, que de qué vivía. Había estado dos veces antes, una en casa de un vecino y otra en su casa, pero Jesuhadín no estaba.
Sábado 25 de junio - Sironay González, del equipo de la Revista Convivencia es citado a una entrevista de tres horas en la estación de policía de San Cristóbal en la actual provincia de Artemisa. Tema: la computadora, de qué vive, a qué se dedica.
Lunes 4 de julio - Karina Gálvez, economista, miembro del Consejo de Redacción de Convivencia es citada a las dos de la tarde y amenazada durante hora y media en la Dirección Provincial de Educación por el Director de esta, la jurídica, el director de enseñanza técnica y el director de su escuela. Tema: sus opiniones sobre la economía cubana en Medios internacionales e internet.
Miércoles 13 de julio - Dos profesoras y un trabajador, compañeros de trabajo de Karina Gálvez en el Instituto de Economía donde enseña, son llamados por el Director de la Escuela para alertarles sobre su amistad con Karina Gálvez.
Sábado 16 de julio - Karina Gálvez, miembro del Consejo de redacción de la revista Convivencia, es detenida en plena autopista y conducida en carro policial hasta la Estación de Policía de Consolación del Sur en Pinar del Río, donde estuvo retenida durante 3 horas, en compañía de su hermana Livia Gálvez, también del Consejo de Redacción y sus tres hijos menores, de 8 a 12 años. Iban hacia la Habana para participar en un panel sobre el futuro económico de Cuba, se les retuvo bajo el pretexto de que el auto había sido circulado por haber tenido un accidente de carretera. Se le retiraron los carné de identidad y los teléfonos móviles, impidiéndoles además que hicieran llamadas.
——Continuara?
Por Dagoberto Valdés
www.convivenciacuba.es
La muerte es paso y viaje a la esencia de la vida. Mons. Pedro Claro Meurice Estiú, arzobispo emérito de Santiago de Cuba ha terminado su peregrinar fructífero y sufriente por la época que le tocó vivir. Cuba ha perdido a uno de sus más grandes pastores de todos los tiempos y ha ganado uno de los santos intercesores que más ha conocido su profunda realidad.
Meurice, sin lugar a dudas, ocupa un lugar junto a obispos como aquel otro Pedro, Morell de Santacruz, o junto a Espada, el más cubano de los obispos españoles como le llamara Martí, o a su propio amigo y padre, Mons. Enrique Pérez Serantes, de quien fuera también secretario personal.
Me honro de haber sido su discípulo y amigo. Lo conocí siendo yo un joven de escasos 25 años y él el arzobispo presidente de la Comisión nacional de Laicos. Fue para mí un paradigma, un acicate y un consejero. Duro como una roca, paterno como un abuelo, tierno como un niño.
Pero sobre todo lo recuerdo en los dos acontecimientos mayores de la Iglesia en Cuba en la última mitad de siglo: el encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC, 1986) y en la inolvidable visita de Juan Pablo II a Cuba en 1998. En el primer evento no puedo olvidar su vehemente devoción al Padre de la cultura cubana, Félix Varela, al leer el decreto para comenzar su causa de canonización aún pendiente y ralentizada. La visita del Papa no se podría recordar sin escuchar, en el hondón del alma cubana, aquella cristalina y valiente presentación de su pueblo ante la bendita imagen de la virgen de la Caridad y el Supremo Pastor de su Iglesia. Nunca la realidad, la transparencia y la esperanza estuvieron más cerca del corazón del pueblo y de su Reina y Madre. Cuba sigue siendo como la describiera en una cuartilla Monseñor Meurice. Nadie ha narrado un diagnóstico tan entrañable, respetuoso y veraz de su Patria. Este texto debería ser publicado y estudiado nuevamente. Soy testigo con cuanto amor lo hizo y de cuanto le costó esta presentación, tan vigente y urgente 13 años después.
El tiempo que sosiega y equilibra, plasma y funde, en la memoria histórica de los pueblos la vida, el servicio y el ejemplo de sus protagonistas, permitirá un día hacer la biografía que intenté un día comenzar con más de cien preguntas, por supuesto incompletas y dejadas a un lado por el humilde sanluiseño. Sé que otros buenos cubanos intentaron guardar su imagen y lo lograron junto a un insuperable trabajo audiovisual sobre su antecesor.
Mientras esa hora llegue, quisiera dejar mi sencillo testimonio frente a sus restos gloriosos y ya no jadeantes, serenos para siempre, estas tres palabras y un adjetivo con que la premura del instante me obligan a tributarle mi homenaje:
Meurice ha sido y es: un cubano, un pastor y un amigo fiel.
Cubano: ante todo un hombre de una sola pieza y de una eticidad coherente y contagiante, fiel a su Patria, a su historia, al alma de la nación y a San Luis y Santiago de sus ilusiones y tribulaciones. Todo lo que hizo fue por ser fiel a ese amor sin fisura y sin doblez. Cuba debe honrarlo como uno de sus mejores hijos. El tiempo lo hará.
Pastor: fiel a Cristo, su único y entrañable Señor. Al Evangelio y sus bienaventuranzas, que fueron su brújula y su camino. Fiel a la Iglesia a la que sirvió sin pausa y sin medida, diciendo unas veces Sí y otras No, según su conciencia le dictaba en plena comunión con su fe y sus hermanos. La Iglesia en Cuba debe honrarlo y venerarlo como uno de sus pastores más fieles y santos. El tiempo lo hará.
Amigo: fiel a los cercanos y a los lejanos en la geografía, pero siempre fiel a la amistad lúcida, crítica y transparente. Aprendí con él que se puede ser, al mismo tiempo, uno mismo y amigo de los que no piensan o creen como uno. Aprendí, también con Meurice, que se puede ser cubano, pastor y amigo sin conflicto de deberes y parcelaciones. El tiempo hará que esa amistad sembrada, cultivada, conservada y compartida, sea el mejor altar para el patriarca arzobispo primado de Cuba.
Como logró, como el P. Varela, unir en un solo corazón el amor a Cuba, a Cristo y a su Iglesia, deposito admirado y reverente ante el altar de la Patria y de la Iglesia, la hostia viva que fue Pedro Claro Meurice Estiú, quien haciendo honor a sus dos nombres, supo conjugar la firmeza de la piedra y la claridad de la luz en la misma ternura jadeante de su invencible esperanza.
Mons. Meurice: ¡ruega por Cuba, por su Iglesia y por cada uno de nosotros! Amén.
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(Para Diario de Cuba)
Por Sironay González Rodríguez
Que bien se siente cuando uno sabe que esta en lo correcto, aun cuando veo que la mayoría me contradice o evitan cualquier comentario que se haga para no verse comprometido. Me gusta estar en el lado contrario, me siento bien apartado de la masa.
Mi compromiso más grande es con la verdad. Con ella ando cabeza en alto y no temo, pues el temor es de aquellos que están atados a dogmas y viven en la obligación de ser serviles aunque no entiendan nada. Me debo a una causa noble, la justicia, y por ella estaré luchando por todos los medios pacíficos que se conozcan mientras Dios me de fuerzas.
Creo en la fuerza de lo pequeño, y en la capacidad que aun tienen las personas (aunque no se den cuenta) de poder amar.
Sironay González Rodríguez
San Cristóbal, Artemisa. 1976
Por Dagoberto Valdés y Consejo de Redaccion.
En el editorial no. 14 de la Revista Convivencia (www.convivenciacuba.es) de marzo-abril de 2010, decíamos que:
“En el último año se han incrementado visiblemente las expresiones de la natural diversidad de los cubanos y cubanas. Esta pluralidad se ha manifestado, sobre todo, en el mundo de la cultura. Este mundo siempre ha sido muy variopinto. Y en los últimos 50 años, ha sido tratado más con censuras y exclusiones sutiles que con métodos más directos. Así, el mundo de la cultura y la educación va expresándose, cada vez más, de manera pacífica, crítica, puntual y perseverante. En lugar de mayores espacios de debate; en lugar de la apertura de los espacios existentes a la diversidad de opinión y de acción, la respuesta ha sido el aumento de la represión violenta, directa, sin máscaras ni sutilezas como antes.”
Los dos últimos jalones de esta triste realidad han sido: el cierre de la Casa-Taller Pedro Pablo Oliva en Pinar del Río el pasado 14 de mayo y la “anulación” de la matrícula y las notas obtenidas durante dos años, al bloguero camagüeyano Henry Constantín, quien es también miembro de los consejos de redacción de las revistas Voces y Convivencia y participa en la realización del serial Razones Ciudadanas, espacio audiovisual de debates independientes que aborda diferentes facetas de la vida nacional. Ambas decisiones dañan sensiblemente la espiritualidad y la creatividad de la nación cubana. Así lo expresábamos en el mencionado editorial de hace solo un año:
“Quienes bloquean el mundo de la cultura, quienes amordazan al arte, quienes afean la belleza y apagan la luz de las letras y la verdad de los sueños de libertad, de justicia y de Amor en Cuba, traspasan una línea roja muy peligrosa: no solo reprimen la creatividad de los artistas, y la honestidad de los intelectuales, o la sinceridad de los comunicadores, sino también reprimen el alma de la nación. Quienes reprimen el alma de un pueblo para intentar, infructuosamente, apagar las mociones del espíritu humano, infligen el mayor de los daños antropológicos a sus ciudadanos, hieren de gravedad la estabilidad espiritual de la nación y la despeñan por la irreparable pendiente de la violencia, que nadie quiere.”
En la puerta ahora cerrada de la Casa de Pedro Pablo Oliva, el más grande artista vivo de Pinar del Río ha puesto una frase que habla diáfanamente de su grandeza de alma: “Prohibido terminantemente dejar de soñar”. Así responde este cubanazo que tanto ama a su Patria, que tanto ha entregado por ella y que tanto bien ha hecho, discretamente, a Pinar y a Cuba. Todo artista, intelectual, animador cultural o cívico, sabe que Pedro Pablo, su casa y su ayuda, han estado siempre a favor de la realización de los mejores sueños de cada uno de nosotros. Su moderación, su sencillez de vida y su deseo de inclusión universal de todo lo bueno, lo verdadero y lo bello, marca su arraigo al terruño y su contribución imborrable a la cultura. Leyendo la exhortación a no dejar de soñar, no pude dejar de recordar el final del editorial 14 de Convivencia que es otra manera de decir lo mismo y de soñar un futuro mejor para Cuba y su cultura:
“Ese mundo está al revés. Y un día se enderezará. Y los artistas podrán crear y expresarse en espacios públicos libres, respetuosos y participativos. Y los blogueros podrán escribir y lanzar al mundo sus bitácoras sin mordazas ni bloqueos a la Internet. Y los músicos y compositores podrán decir con sus notas libres y sus letras soberanas, lo que su alma quiere para el bien de todos. Y los escritores y artesanos, podrán echar a volar letras y formas tan libres como responsables. Y los educadores y estudiantes, metodólogos y directores de educación, no temerán a que los estudiantes se expresen, o se reúnan por su cuenta sin la vigilancia de sus custodios con cara de maestros. Y cada ciudadano y ciudadana podrá aportar, expresar, intervenir en los espacios públicos, en los ambientes culturales sin la horrible pesadilla de ser considerado como gusano o mercenario. Ese mundo vendrá, nadie lo duda, y para entonces, Cuba se erguirá y le cerrará la puerta a la mordaza. Y bajará el brazo amenazante del hermano contra el hermano. Y apagará la ofensa entre vecinos de toda la vida. Y borrará el miedo y la amenaza de nuestros teléfonos y plazas. Y reunirá a las familias divididas por todo eso. Y, entonces, no será el día de la venganza, ni del odio, ni del rencor. Cuba, cada cubano y cubana, cerraremos a cal y canto, la puerta a la violencia y al repudio. Y le abriremos entre todos, con la belleza de las artes y las letras, con la verdad de la educación ética y cívica y con la bondad de la convivencia pacífica, la puerta ancha, plural y fraterna del Hogar Nacional que es y será para siempre esta Cuba que aún navega en la esperanza.”
Pedro Pablo y Henry, ustedes saben que cuentan con la solidaridad, el afecto y el respeto de muchos en Cuba y fuera de ella. Hasta los silencios del miedo son elocuentes. Solo es cuestión de no naufragar en la desesperanza. Solo se trata de otro gran apagón. Fiat lux.
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