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DECLARACION DE LA REVISTA CONVIVENCIA SOBRE EL RESTABLECIMIENTO DE LAS RELACIONES DIPLOMÄTICAS ENTRE CUBA Y EE.UU.


  1. La revista Convivencia saluda el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la República de Cuba y los Estados Unidos de América.

Deseamos que este clima de diálogo y negociación también se establezca entre el gobierno de la República de Cuba y la sociedad civil cubana independiente, dentro del respeto a la unidad en la diversidad, el derecho a la autodeterminación y el ejercicio de la soberanía ciudadana.

  1. La revista Convivencia se alegra por la excarcelación de presos políticos y considera que deben ser liberados todos los presos políticos, incluidos los que están bajo licencia extrapenal en Cuba.

De igual forma debe cesar toda represión por motivos políticos. El gobierno cubano debe ratificar los Pactos de Derechos Humanos de la ONU y las Convenciones de la OIT, tal como demandan los cuatro puntos de consenso identificados por un grupo creciente y significativo de la sociedad civil cubana.

  1. La revista Convivencia agradece la mediación de su Santidad el Papa Francisco en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la República de Cuba y los Estados Unidos de América.

Así mismo, deseamos que la Iglesia pueda seguir ofreciendo su servicio de mediación en un posible y necesario diálogo entre el gobierno cubano y la sociedad civil independiente en Cuba, con el consecuente reconocimiento de esta última como interlocutora válida.

  1. La revista Convivencia considera que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre la República de Cuba y los Estados Unidos de América levanta un serio obstáculo para que se vea más claro que el diferendo fundamental es entre el gobierno cubano y sus ciudadanos, no entre Cuba y Estados Unidos. Así se podrá comprender que lo más importante para nuestro pueblo es la inclusión, las libertades civiles y políticas, económicas, sociales y culturales y el ejercicio de una democracia cada vez más participativa en Cuba.

  2. La revista Convivencia abriga la esperanza de que este acontecimiento histórico y el levantamiento de todos los bloqueos, especialmente aquel que sostiene el gobierno cubano sobre la iniciativa y el carácter emprendedor de sus ciudadanos, permitan crear las condiciones necesarias para que el pueblo cubano sea protagonista de su propia historia y pueda conducir a toda la nación, incluyendo a todos nuestros compatriotas de la Isla y de la Diáspora, hacia un futuro de paz, libertad, progreso y justicia social.

Consejo de Redacción

CUBA Y LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA SEGÚN MARGALLO: DIFERENCIAS Y COINCIDENCIAS

Por Dagoberto Valdés Hernández

El canciller de España ha venido a Cuba y nos ha dejado una estupenda conferencia magistral sobre la Transición española, sus experiencias junto al espíritu y las claves para el cambio.

Ya sabemos lo que todo el mundo nos recuerda: Cuba no es España, ni Polonia, ni Sudáfrica. Ninguna Transición se parece a otras, no se pueden copiar las claves ni las fórmulas… Todos estos argumentos tienen doble filo: sirven para bajar a la realidad o para obstruir el intercambio de experiencias y el valioso testimonio.

Si ser pueblos diferentes, si tener historias diferentes, si tener circunstancias diferentes, impidiera que lo que viven unos pueda servir de experiencia y lección a otros, ¿para qué se escribe la historia universal? ¿Para qué la estudiamos en la escuela? ¿De qué sirve el intercambio cultural y las cumbres mundiales y regionales? ¿Para qué son las relaciones internacionales y para qué la cooperación entre los países?

Creo que la respuesta a todas estas preguntas pudiera centrarse en lo que tenemos en común todos los pueblos y culturas de la Tierra: todos somos seres humanos y todos los seres humanos somos iguales en dignidad, derechos y aspiraciones, aunque seamos todos diversos en lo demás. Gracias a Dios, como el propio Margallo dice en su conferencia citando a Marías:

“Es muy difícil convencerse de que el pluralismo es una riqueza, es muy difícil darse cuenta de que otros puedan tener un punto de vista distinto, del que se puede aprender y con el que hay que convivir… Como dice Julián Marías con acierto:

Los españoles no estamos de acuerdo -gracias a Dios-. Ningún pueblo lo está. El desacuerdo es inevitable y maravilloso, siempre que no roce la concordia, la decisión inquebrantable de no romper la convivencia.”

La enjundiosa disertación termina con una palabra clave que es el centro y el fin de la vida social y política: La convivencia. “No romper la convivencia”. Si el final se hace para resumir en una palabra la intención y el propósito, creo que el canciller español lo bordó.

Claro que la experiencia de unos seres humanos puede y debe servir para otros. No para copiar al calco sino para aprender y enmendar, para encauzar y no repetir errores. La historia es maestra es inspiración y todos debemos escucharla. Aún más cuando España y Cuba comparten cultura, historia, religión, lengua, luces y sombras. Todavía más cuando ahora nos tratamos como iguales en soberanía, derecho y cooperación.

Como cubano, he aprendido mucho de la Transición española. Desde que el proyecto y revista Convivencia (www.convivenciacuba.es)nacieron hace 8 años estudiamos el extraordinario serial de Victoria Prego sobre el cambio en la Península. Tuve el honor y la dicha de conocer y compartir con protagonistas de la Transición como mi amigo y maestro Don Joaquín Ruiz-Giménez .

Ahora al leer y estudiar atentamente la conferencia magistral del canciller Margallo aprecio su experiencia, admiro su poder de síntesis y la vigencia del espíritu y las claves de la Transición española y no me cabe duda en decir que este testimonio es una excelente lección de humanismo, educación cívica y visión política.

Al desgranar cada párrafo referido a España, no he podido como cubano impedir que mi mente y mi corazón fueran haciendo los paralelismos, las diferencias y las coincidencias. Respeto a cuantos puedan sacar diferentes conclusiones a las mías y coincido con aquellos que deseamos que el canciller español y demás visitantes de nuestro País, se encuentren aquí en nuestra querida tierra con los cubanos que son parte del Estado y también los cubanos que forman parte de la sociedad civil. Eso es encontrar a Cuba entera, plural y diversa. Y, lamentablemente, eso no ha ocurrido tampoco en esta visita, como sí ha ocurrido cuando los cubanos visitamos España u otros países. Esto también deja claro dónde está el escollo.

Dicha esta medular diferencia, deseo destacar numerosas coincidencias entre el espíritu y las claves de la Transición española según la conferencia del Sr. García-Margallo y las más legítimas aspiraciones de los cubanos.

De los cuatro temas consensuados por una mayoría significativa, moderada y creciente de la sociedad civil cubana pude encontrar tres diáfanamente no solo mencionados sino declarados como presupuestos o claves para el cambio pacífico:

1. La libertad de todos los presos por razones políticas, incluyendo aquellos que están bajo licencia extrapenal, dice el primer punto de la sociedad civil cubana. Margallo dice:

“La elaboración de la Constitución tampoco hubiese sido posible sin hacer tabla rasa de los delitos políticos cometidos durante el franquismo. Por eso se aprueba una amnistía tan generosa que permite que, por primera vez en nuestra historia democrática, no haya un solo preso por razones políticas.”

2. Otro tema en el que existe consenso creciente en Cuba es la necesidad de ratificar e implementar los Pactos de Derechos Humanos de la ONU y los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Margallo dice:

“El espíritu de la Transición va tomando cuerpo a través de las siguientes medidas: La primera que resulta clave fue la firma en septiembre de 1976, de los dos Pactos de Derechos Humanos de Naciones Unidas: por un lado, el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, y, por el otro, el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. La firma -y posterior ratificación de estos Pactos unos meses después- es fundamental para el reingreso pleno de España en la comunidad de naciones. Estos instrumentos -junto a la adhesión a la normativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)- son elementos imprescindibles, no solo para la defensa de los derechos del ciudadano, sino también para marcar la pauta de la actuación de las instituciones.”

3. Quizá uno de los más importantes temas de consenso en el tejido independiente de la sociedad cubana es precisamente el reconocimiento de la sociedad civil como interlocutor válido. Margallo lo señala como una de las claves de la Transición:

“Un mandato social: establecer la concordia. Cuando hablo de un mandato social, quiero expresar una realidad que era muy poderosa en aquellos años: la sociedad civil toma la palabra prometida por el Rey y Suárez, y se convierte en actor principal de la Transición, trasladando en todo momento su deseo de concordia.

Es decir, la actitud aperturista y el reconocimiento por el gobierno del papel de la sociedad civil como interlocutor se ven premiados por una respuesta generalizada a favor del acuerdo, la reconciliación y la concordia.

Lo sintetizó muy elocuentemente Adolfo Suárez, en 1976, al decir:

Pertenezco por convicción y talante a una mayoría de ciudadanos que desea hablar un lenguaje moderado, de concordia y conciliación”.

Pudiéramos mencionar otros temas en los que pude encontrar coincidencias y experiencias para el aprendizaje del grado de humanismo de inspiración cristiana que resumen sus reflexiones. No quisiera dejar de mencionar otros tres:

4. La clave primera y principal que debe ser acogida y acatada por todos, Estado y ciudadanos: El principio del respeto a la legalidad, el consenso y los métodos pacíficos: “La Transición española fue posible en virtud de un principio (el respeto a la legalidad), gracias a un método (el consenso) y, sobre todo, porque todos decidimos evitar la confrontación y establecer la concordia civil.”

5. La importancia de la libertad de asociación y expresión como presupuestos para que los ciudadanos puedan decidir por sí mismos con formación ética y cívica e información plural: “Uno de los aciertos del cambio en España fue que lo que primero se recuperó fueron las libertades de asociación y de expresión. Esas libertades, ejercidas por todo aquel que quisiera, durante el año y medio anterior a las primeras elecciones democráticas, facilita un intercambio nacional de pareceres y crea una opinión pública madura, que fue a votar luego con conocimiento de causa. Es decir, primero llega la libertad y, luego, el ejercicio democrático del voto.”

6. Y por último, pero no menos importante, el proceso para elegir un parlamento plural, que buscara sanar las heridas, cerrar la etapa y comenzar una nueva. Celebrar una Asamblea Constituyente y redactar una nueva Constitución donde, como dijera José Martí, “quepamos todos”. Para ello el Ministro de Exteriores de España cita largamente a una reconocida filósofa y profesora cristiana, Adela Cortina, autora del libro “La ética de la sociedad civil” (Editorial Anaya,1994) un texto que invito a leer y que nos dice que ninguna de estas seis claves para una transición pacífica sería posible sin una ética de mínimos y sin educar en valores morales y cívicos. Así la presenta el Sr. Margallo:

“Se eligió un parlamento que elaboró una nueva Constitución… Los líderes políticos buscaron el bien común. Renunciaron los que tenían la mayoría a imponer a la minoría una Constitución partidista. Quisimos hacer una Constitución para todos. Escogimos de la memoria y de la historia aquello que favorecía la integración, no lo que dividía a la sociedad. No quisimos convertir el parlamento en el lugar donde se debatía la historia.

El siguiente texto de la filósofa Adela Cortina expone muy acertadamente cómo es posible replicar esa tarea en cualquier punto de nuestro mundo global:

Todos los códigos morales realmente vivos consideran que es injusto que las gentes mueran de hambre o de sed, cuando hay medios más que suficientes para que todos vivan con dignidad. Que es injusto que algunos carezcan de vivienda, que no tengan atención sanitaria, que no reciban una educación de calidad, que queden abandonados cuando ya son ancianos o están enfermos. Que es injusto que una persona no pueda expresarse libremente, asociarse con quien lo desee, desplazarse por un territorio, que nadie le defienda si es acusado. Que es injusto que unos hombres hagan esclavos a otros, que unas personas sean consideradas inferiores a otras por su religión, por su sexo o por su raza. Que son injustos la violencia del maltrato, los castigos físicos, la tortura y el terrorismo.”

Naturalmente, la construcción de una ética cívica tiene grandes dificultades. La tentación de monopolizarla o de imponer un proyecto único a todos los ciudadanos es grande. Y lo es tanto por parte del Estado como por parte de todos los grupos que creen tener algo que ofertar.”

Considero que en Cuba existen grupos y personas serias, competentes y responsables, tanto en sus instituciones como en su sociedad civil, que tienen mucho que ofertar a la reconstrucción del País según el Alma propia de la Nación cubana. Debemos crear los espacios de libertad y participación que recojan e institucionalicen todos esos proyectos y sueños de paz, justicia, libertad y prosperidad para Cuba.

Todos estos temas en los que hemos encontrado coincidencias con la experiencia española de la Transición han sido largamente estudiados, consensuados y demandados por nosotros los cubanos y cubanas desde hace muchos años. Salen de nuestras propias necesidades y aspiraciones. Nadie ha venido a dictárnoslo, ni siquiera a sugerírnoslo. No sería ético ni aceptable. Pero encontrar diferencias y puntos coincidentes con pueblos hermanos es conveniente y sabio.

El respeto a nuestra identidad cultural y a la soberanía ciudadana y nacional del pueblo cubano que ha demostrado el Canciller español García-Margallo y Marfil, ha sido paradigmático. Nadie puede ni debe hacer por nosotros lo que nos toca hacer por derecho y por deber. Una vez más resuenan en nuestras mentes y corazones aquellas repetidas palabras del Papa san Juan Pablo II en su visita a Cuba en 1998: “Ustedes son y deben ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional”.


Hagámoslo.


Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Ingeniero agrónomo. Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007 y A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011. Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007. Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.

Reside en Pinar del Río.

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CUBA Y LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA SEGÚN MARGALLO: DIFERENCIAS Y COINCIDENCIAS

Por Dagoberto Valdés Hernández

El canciller de España ha venido a Cuba y nos ha dejado una estupenda conferencia magistral sobre la Transición española, sus experiencias junto al espíritu y las claves para el cambio.

Ya sabemos lo que todo el mundo nos recuerda: Cuba no es España, ni Polonia, ni Sudáfrica. Ninguna Transición se parece a otras, no se pueden copiar las claves ni las fórmulas… Todos estos argumentos tienen doble filo: sirven para bajar a la realidad o para obstruir el intercambio de experiencias y el valioso testimonio.

Si ser pueblos diferentes, si tener historias diferentes, si tener circunstancias diferentes, impidiera que lo que viven unos pueda servir de experiencia y lección a otros, ¿para qué se escribe la historia universal? ¿Para qué la estudiamos en la escuela? ¿De qué sirve el intercambio cultural y las cumbres mundiales y regionales? ¿Para qué son las relaciones internacionales y para qué la cooperación entre los países?

Creo que la respuesta a todas estas preguntas pudiera centrarse en lo que tenemos en común todos los pueblos y culturas de la Tierra: todos somos seres humanos y todos los seres humanos somos iguales en dignidad, derechos y aspiraciones, aunque seamos todos diversos en lo demás. Gracias a Dios, como el propio Margallo dice en su conferencia citando a Marías:

“Es muy difícil convencerse de que el pluralismo es una riqueza, es muy difícil darse cuenta de que otros puedan tener un punto de vista distinto, del que se puede aprender y con el que hay que convivir… Como dice Julián Marías con acierto:

“Los españoles no estamos de acuerdo -gracias a Dios-. Ningún pueblo lo está. El desacuerdo es inevitable y maravilloso, siempre que no roce la concordia, la decisión inquebrantable de no romper la convivencia.”

La enjundiosa disertación termina con una palabra clave que es el centro y el fin de la vida social y política: La convivencia. “No romper la convivencia”. Si el final se hace para resumir en una palabra la intención y el propósito, creo que el canciller español lo bordó.

Claro que la experiencia de unos seres humanos puede y debe servir para otros. No para copiar al calco sino para aprender y enmendar, para encauzar y no repetir errores. La historia es maestra es inspiración y todos debemos escucharla. Aún más cuando España y Cuba comparten cultura, historia, religión, lengua, luces y sombras. Todavía más cuando ahora nos tratamos como iguales en soberanía, derecho y cooperación.

Como cubano, he aprendido mucho de la Transición española. Desde que el proyecto y revista Convivencia (www.convivenciacuba.es)nacieron hace 8 años estudiamos el extraordinario serial de Victoria Prego sobre el cambio en la Península. Tuve el honor y la dicha de conocer y compartir con protagonistas de la Transición como mi amigo y maestro Don Joaquín Ruiz-Giménez .

Ahora al leer y estudiar atentamente la conferencia magistral del canciller Margallo aprecio su experiencia, admiro su poder de síntesis y la vigencia del espíritu y las claves de la Transición española y no me cabe duda en decir que este testimonio es una excelente lección de humanismo, educación cívica y visión política.

Al desgranar cada párrafo referido a España, no he podido como cubano impedir que mi mente y mi corazón fueran haciendo los paralelismos, las diferencias y las coincidencias. Respeto a cuantos puedan sacar diferentes conclusiones a las mías y coincido con aquellos que deseamos que el canciller español y demás visitantes de nuestro País, se encuentren aquí en nuestra querida tierra con los cubanos que son parte del Estado y también los cubanos que forman parte de la sociedad civil. Eso es encontrar a Cuba entera, plural y diversa. Y, lamentablemente, eso no ha ocurrido tampoco en esta visita, como sí ha ocurrido cuando los cubanos visitamos España u otros países. Esto también deja claro dónde está el escollo.

Dicha esta medular diferencia, deseo destacar numerosas coincidencias entre el espíritu y las claves de la Transición española según la conferencia del Sr. García-Margallo y las más legítimas aspiraciones de los cubanos.

De los cuatro temas consensuados por una mayoría significativa, moderada y creciente de la sociedad civil cubana pude encontrar tres diáfanamente no solo mencionados sino declarados como presupuestos o claves para el cambio pacífico:

1. La libertad de todos los presos por razones políticas, incluyendo aquellos que están bajo licencia extrapenal, dice el primer punto de la sociedad civil cubana. Margallo dice:

“La elaboración de la Constitución tampoco hubiese sido posible sin hacer tabla rasa de los delitos políticos cometidos durante el franquismo. Por eso se aprueba una amnistía tan generosa que permite que, por primera vez en nuestra historia democrática, no haya un solo preso por razones políticas.”

2. Otro tema en el que existe consenso creciente en Cuba es la necesidad de ratificar e implementar los Pactos de Derechos Humanos de la ONU y los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Margallo dice:

“El espíritu de la Transición va tomando cuerpo a través de las siguientes medidas: La primera que resulta clave fue la firma en septiembre de 1976, de los dos Pactos de Derechos Humanos de Naciones Unidas: por un lado, el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, y, por el otro, el Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales. La firma -y posterior ratificación de estos Pactos unos meses después- es fundamental para el reingreso pleno de España en la comunidad de naciones. Estos instrumentos -junto a la adhesión a la normativa de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)- son elementos imprescindibles, no solo para la defensa de los derechos del ciudadano, sino también para marcar la pauta de la actuación de las instituciones.”

3. Quizá uno de los más importantes temas de consenso en el tejido independiente de la sociedad cubana es precisamente el reconocimiento de la sociedad civil como interlocutor válido. Margallo lo señala como una de las claves de la Transición:

“Un mandato social: establecer la concordia. Cuando hablo de un mandato social, quiero expresar una realidad que era muy poderosa en aquellos años: la sociedad civil toma la palabra prometida por el Rey y Suárez, y se convierte en actor principal de la Transición, trasladando en todo momento su deseo de concordia.

Es decir, la actitud aperturista y el reconocimiento por el gobierno del papel de la sociedad civil como interlocutor se ven premiados por una respuesta generalizada a favor del acuerdo, la reconciliación y la concordia.

Lo sintetizó muy elocuentemente Adolfo Suárez, en 1976, al decir:

“Pertenezco por convicción y talante a una mayoría de ciudadanos que desea hablar un lenguaje moderado, de concordia y conciliación”.

Pudiéramos mencionar otros temas en los que pude encontrar coincidencias y experiencias para el aprendizaje del grado de humanismo de inspiración cristiana que resumen sus reflexiones. No quisiera dejar de mencionar otros tres:

4. La clave primera y principal que debe ser acogida y acatada por todos, Estado y ciudadanos: El principio del respeto a la legalidad, el consenso y los métodos pacíficos: “La Transición española fue posible en virtud de un principio (el respeto a la legalidad), gracias a un método (el consenso) y, sobre todo, porque todos decidimos evitar la confrontación y establecer la concordia civil.”

5. La importancia de la libertad de asociación y expresión como presupuestos para que los ciudadanos puedan decidir por sí mismos con formación ética y cívica e información plural: “Uno de los aciertos del cambio en España fue que lo que primero se recuperó fueron las libertades de asociación y de expresión. Esas libertades, ejercidas por todo aquel que quisiera, durante el año y medio anterior a las primeras elecciones democráticas, facilita un intercambio nacional de pareceres y crea una opinión pública madura, que fue a votar luego con conocimiento de causa. Es decir, primero llega la libertad y, luego, el ejercicio democrático del voto.”

6. Y por último, pero no menos importante, el proceso para elegir un parlamento plural, que buscara sanar las heridas, cerrar la etapa y comenzar una nueva. Celebrar una Asamblea Constituyente y redactar una nueva Constitución donde, como dijera José Martí, “quepamos todos”. Para ello el Ministro de Exteriores de España cita largamente a una reconocida filósofa y profesora cristiana, Adela Cortina, autora del libro “La ética de la sociedad civil” (Editorial Anaya,1994) un texto que invito a leer y que nos dice que ninguna de estas seis claves para una transición pacífica sería posible sin una ética de mínimos y sin educar en valores morales y cívicos. Así la presenta el Sr. Margallo:

“Se eligió un parlamento que elaboró una nueva Constitución… Los líderes políticos buscaron el bien común. Renunciaron los que tenían la mayoría a imponer a la minoría una Constitución partidista. Quisimos hacer una Constitución para todos. Escogimos de la memoria y de la historia aquello que favorecía la integración, no lo que dividía a la sociedad. No quisimos convertir el parlamento en el lugar donde se debatía la historia.

El siguiente texto de la filósofa Adela Cortina expone muy acertadamente cómo es posible replicar esa tarea en cualquier punto de nuestro mundo global:

“Todos los códigos morales realmente vivos consideran que es injusto que las gentes mueran de hambre o de sed, cuando hay medios más que suficientes para que todos vivan con dignidad. Que es injusto que algunos carezcan de vivienda, que no tengan atención sanitaria, que no reciban una educación de calidad, que queden abandonados cuando ya son ancianos o están enfermos. Que es injusto que una persona no pueda expresarse libremente, asociarse con quien lo desee, desplazarse por un territorio, que nadie le defienda si es acusado. Que es injusto que unos hombres hagan esclavos a otros, que unas personas sean consideradas inferiores a otras por su religión, por su sexo o por su raza. Que son injustos la violencia del maltrato, los castigos físicos, la tortura y el terrorismo.”

Naturalmente, la construcción de una ética cívica tiene grandes dificultades. La tentación de monopolizarla o de imponer un proyecto único a todos los ciudadanos es grande. Y lo es tanto por parte del Estado como por parte de todos los grupos que creen tener algo que ofertar.”

Considero que en Cuba existen grupos y personas serias, competentes y responsables, tanto en sus instituciones como en su sociedad civil, que tienen mucho que ofertar a la reconstrucción del País según el Alma propia de la Nación cubana. Debemos crear los espacios de libertad y participación que recojan e institucionalicen todos esos proyectos y sueños de paz, justicia, libertad y prosperidad para Cuba.

Todos estos temas en los que hemos encontrado coincidencias con la experiencia española de la Transición han sido largamente estudiados, consensuados y demandados por nosotros los cubanos y cubanas desde hace muchos años. Salen de nuestras propias necesidades y aspiraciones. Nadie ha venido a dictárnoslo, ni siquiera a sugerírnoslo. No sería ético ni aceptable. Pero encontrar diferencias y puntos coincidentes con pueblos hermanos es conveniente y sabio.

El respeto a nuestra identidad cultural y a la soberanía ciudadana y nacional del pueblo cubano que ha demostrado el Canciller español García-Margallo y Marfil, ha sido paradigmático. Nadie puede ni debe hacer por nosotros lo que nos toca hacer por derecho y por deber. Una vez más resuenan en nuestras mentes y corazones aquellas repetidas palabras del Papa san Juan Pablo II en su visita a Cuba en 1998: “Ustedes son y deben ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional”.

Hagámoslo.

Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Ingeniero agrónomo. Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007 y A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011.

Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007. Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.

Reside en Pinar del Río.

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La Solidaridad de Polonia con la sociedad civil cubana

Por Dagoberto Valdés Hernández

Hace un año que pude cumplir uno de los sueños de mi vida: visitar a Polonia, la siempre fiel a su fe y a su libertad. El pasado 20 de octubre tuve el honor y la alegría de mi segundo encuentro con el presidente Lech Walesa. Al filo del mediodía, llegábamos al hotel de Varsovia de regreso de tener un fructífero y cordial encuentro con el Viceministro de Relaciones Exteriores de Polonia, Sr. Leszek Soczewica. Allí aprendimos que la solidaridad no tiene que estar necesariamente reñida con un pragmatismo ético.

El presidente Walesa, enérgico y cariñoso, entró saludando rápidamente y tomo asiento para dirigirnos una palabras urgidas de atención a Cuba y portadora de un trascendente mensaje de afecto y exhortación a una actitud valiente y responsable.

Al concluir sus sabias palabras, expresó su deseo de escucharnos para conocer de primera mano la actual realidad del pueblo cubano. Varios de los presentes pudimos expresar nuestras preocupaciones por Cuba y le pedimos que apoye los cuatro puntos de consenso identificados y reclamados por un grupo creciente y significativo de la sociedad civil cubana. El presidente Walesa apoyo los cuatro puntos e invitó a estructurar mejor a la sociedad civil.

Otros presentaron también sus proyectos y agendas. La esposa del Sr. Manuel Cuesta Morúa, solicitó que Walesa apadrinara y solicitara la total liberación y exoneración de cargos sobre su esposo y recibió tanto el apoyo del líder de “Solidaridad”, como de sus compatriotas presentes. El Sr. Walesa expresó, con ferviente devoción por Cuba, que apoyaba los cuatro puntos y además deseaba venir a Cuba cuando estuvieran creadas las condiciones.

Cada participante pudo hacerse unas fotos con el presidente Lech Walesa, agradeciendo su tiempo y compromiso con Cuba.

Director del Proyecto y Revista Convivencia

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Imágenes de nuestras calles: hablan por sí solas

Por Yoandy Izquierdo Toledo

Por estos días cobran auge en Cuba las “medidas” de prevención contra determinados agentes como el virus chikungunya, el mosquito Aedes aegypti, el virus dengue y hasta se han implantado comisiones en los servicios aeroportuarios con el fin de evitar la entrada del virus Ébola. Sin embargo, con los altos niveles de mala higiene que hay en nuestras cuadras, muchos consideramos que no se logrará una salud integral, si no se aplican serias políticas de sanidad que vayan más allá de las anteriormente mencionadas.

Cada mañana al salir de mi casa para el trabajo veo cómo se incrementa la basura en la esquina de mi domicilio. Por supuesto, fuera del contenedor que hay dispuesto para ella ya que, obviamente, es insuficiente. Quizá esto suceda en no pocos lugares a lo largo de todo el país y se trata de una responsabilidad compartida entre la población y el Estado, específicamente la red de Servicios Comunales.

Los desechos son de cualquier tipo porque no existe ni la más mínima clasificación en el sitio de depósito, el cual lo mismo puede estar ubicado, como el mío, frente a una tienda de víveres o bodega, como más comúnmente se le llama en Cuba, o colindante con una escuela primaria. Tengo conocimiento de que en ocasiones los propios vecinos y empleados de los establecimientos se han quejado; pero como pasa muchas veces en Cuba, nadie se hace eco de las peticiones de los de a pie, y mucho menos trascienden el nivel local o llegan al receptor adecuado.

Tampoco es menos cierto que, si usted acumula los residuos domésticos y se dispone a llevarlos en la noche al sitio destinado para ello, no regresará para casa si no hay espacio. Y así, sucesivamente, y con cada hogar sucederá lo mismo. El resultado es esa montaña de ya no se sabe qué, porque con el pasar de los días proliferan todo tipo de olores y vectores.

Este problema es más serio que la introducción de determinados virus por la vía de la inmigración. No digo que este último no sea importante. Claro que lo es; pero debemos darle la primacía a los asuntos en la justa medida. Máxime si la solución puede estar en nuestras manos. Me refiero a las manos comunes de individuos e instituciones, por supuesto. Porque por mucho que ciertas personas tengamos la intención de contribuir al máximo, nada podemos hacer cuando “no pasa el carro de la basura a tiempo”, solo existe un contenedor para todo o el sitio donde ubicarlos no es el más apropiado.

Esta situación es una verdadera causa de vectores de todo tipo, no solo moscas, sino ratas, ratones y los tan mencionados mosquitos. Sin hablar de lo que estéticamente significan para nuestros barrios estas terribles imágenes. Sin más comentarios veamos las fotografías. Hablan por sí solas.

Yoandy Izquierdo Toledo (Pinar del Río, 1987).

Licenciado en Microbiología.

Miembro del Consejo de Redacción de la revista Convivencia.

Responsable de Ediciones Convivencia.

Reside y trabaja en La Habana.

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EL PROYECTO CONVIVENCIA OFRECE FORMACIÓN ÉTICA Y CÍVICA A JÓVENES CATÓLICOS DE PLACETAS

EL PROYECTO CONVIVENCIA OFRECE FORMACIÓN ÉTICA Y CÍVICA A JÓVENES CATÓLICOS DE PLACETAS

Por Dagoberto Valdés Hernández

El pasado miércoles 20 de agosto de 2014 continuó la colaboración del Proyecto Convivencia con la formación de los jóvenes de la Parroquia de Placetas.

El tema desarrollado en un taller participativo, animado por Dagoberto Valdés Hernández, fue el de ¿Cómo hacer nuestro propio Proyecto de Vida? Los jóvenes conocieron de la importancia de asumir libre y responsablemente su escala de valores, formar su conciencia moral para que sea recta, verdadera y cierta y así tener las herramientas necesarias para hacer un discernimiento ético y escoger su personal opción fundamental de vida.

Crecer en la virtud, ser fuertes por dentro, poner el alma de raíz para no secarse y servir a Cuba en su desarrollo integral, fueron propósitos ofrecidos por los participantes en la Misa celebrada al final del encuentro por el Padre Teobaldo de los misioneros de San Martin de Tours en la capilla dedicada a la Virgen de la Caridad en la Finca La Isleña del Municipio de San Juan y Martínez.

La convivencia concluyó con un ágape fraterno generosamente preparado por la familia Pérez, excelentes anfitriones y laicos comprometidos con Cristo y con Cuba desde la espiritualidad de un proyecto campesino.

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Un regalo de Pinar en el 225 aniversario del natalicio de Varela

Recuerdo cada 20 de noviembre por un motivo especial: además del nacimiento de una tía querida y de un amigo, este día la Nación cubana vio nacer a uno de los más altos pilares de nuestra historia fundacional: el Padre Félix Varela.

Patriota entero, como lo llamara Martí, supo fundir ciencia y conciencia en aras de llevar el difícil arte de enseñar en pro de la libertad y la justicia social.

Pinar del Río cuenta con la única estatua de cuerpo entero realizada en la Isla y ubicada en los jardines de la Iglesia Catedral. La obra, realizada en mármol de San Juan y Martínez, por el escultor José M. Pérez Véliz, nos presenta a un Varela en posición de caminante, mirando alto y lejos, como quien vela el destino de la ciudad y de la Patria. Sostiene en su mano izquierda su obra cumbre, “Cartas a Elpidio. Sobre la impiedad, la superstición y el fanatismo”. Pareciera estar diciéndonos desde sus páginas: queridos todos “no sean nunca soberbios con los débiles ni débiles con los poderosos”.

A 20 años de la fundación del ya extinto Centro de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) en Pinar del Río y a siete años de la develación de esta escultura, miembros del equipo de Convivencia, continuador de la labor del Centro y de su revistaVitral, peregrinamos hasta los pies de tan maravillosa obra para ofrecerle nuestro proyecto de formación ética y cívica. Se trata de un libro de Ediciones Convivencia, en proceso editorial, que recoge los cursos impartidos por el CFCR desde 1993 hasta 2007.

Inspirados en la máxima vareliana de que “No hay Patria sin virtud” ofrecemos este libro como continuidad y aplicación del legado del primero que nos enseñó en pensar. Es un regalo de Pinar del Río al Padre de nuestra cultura.

Yoandy Izquierdo Toledo (Pinar del Río, 1987).

Licenciado en Microbiología.

Responsable de Ediciones Convivencia.

Reside y trabaja en La Habana.

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Convivencia celebra el PRIMER ANIVERSARIO de la publicación del libro “Apuntes para una Historia de Pinar del Río”

Por Yoandy Izquierdo Toledo

El 1ero de noviembre de 2012 vio la luz el libro ¨Apuntes para una Historia de Pinar del Río¨ de Wilfredo Denie Valdés, bajo el sello de Ediciones Convivencia y presentado, al mismo tiempo, en la Casa Bacardí de la Universidad de Miami y junto al Muro de Convivencia.

Al celebrarse el primer aniversario de su publicación Convivencia se regocija de este fruto que se encuentra en muchos sitios de toda Cuba, Estados Unidos de Norteamérica, Canadá y España. Al mismo tiempo agradecemos a todos los que hicieron posible que tan bello proyecto fructificara. En especial a su autor Wilfredo Denie Valdés y al equipo de trabajo conformado por el Dr. Omar Vento, Dagoberto Valdés, Karina Gálvez, Livia Gálvez, Juan Carlos Fernández, Irene Jerez, Jesuhadín Pérez, Rosalia Viñas, el servidor que escribe estas líneas y muchos otros que sería imposible mencionar.

FELICIDADES a todos!!! Y a seguir trabajando por rescatar la Historia de Pinar del Río y de nuestra amada Isla!!!

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Yoandy Izquierdo Toledo. (Pinar del Río, 1987).

Editor del libro.

Licenciado en Microbiología.

Responsable de Ediciones Convivencia.

Reside y trabaja en La Habana.

Convivencia visita a Mons. José Siro González Bacallao, Obispo Emérito de Pinar del Río

Por Yoandy Izquierdo Toledo

En la mañana del 31 de octubre miembros del equipo de trabajo de la revista Convivencia visitaron la Granja San José, en el municipio Mantua, en la provincia de Pinar del Río. Allí, junto a los conocidos Mangos de Roque, donde culminó la invasión de Oriente a Occidente, envuelto en el más autóctono pedazo de cubanía, quiso echar su suerte el Obispo Emérito de Pinar del Río, Mons. José Siro González Bacallao.

La visita comenzó, como es costumbre ya, con un momento de oración en su humilde capilla y continuó con el recorrido por la granja para mostrarnos cada uno de los tipos de aves y otros animales tanto de nuestra campiña, como de nuestra fauna cubana en general, los elementos de la flora que incluyen un orquideario con gran cantidad de especies endémicas cubanas, la fuente de agua cristalina del patio grande, el molino de viento y el más original bohío cubano que he visto alguna vez. Todo este recorrido fue guiado por quien fuera Pastor de esta amada Diócesis con sabiduría, amor y entrega generosa.

En el próximo febrero de 2014, Siro, como cariñosamente le llamamos, cumplirá 60 años de sacerdocio. Convivencia ha querido compartir, desde ya, esta celebración. Para ello le hemos regalado a este padre grande que fue bondadoso con tantos artistas, una obra en fotocerámica, del artista Yasser Lezcano. Se trata, en esta ocasión, de una Virgen de la Caridad del Cobre, conformada por 12 piezas de cerámica enmarcada en madera. La obra, de 70 cm de alto por 54 cm de ancho es una fotocomposición de la imagen de la Virgen de la Caridad que aparece en el Santuario de El Cobre, una bandera cubana, las montañas de la Sierra Maestra y en la parte inferior izquierda una dedicatoria que dice : “A Mons. Siro de la revista Convivencia. 8 de septiembre de 2013.”

Mons. muy emocionado agradeció lo que él llamó un bello gesto, fruto del amor y la amistad que nos unen. Pero somos nosotros los que debemos agradecer a este gran Pastor que condujo fielmente a sus ovejas por el camino del bien. ¡Gracias Siro! ¡Cuba y su Iglesia necesitan de padres grandes como Usted!

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Yoandy Izquierdo Toledo. (Pinar del Río, 1987).

Licenciado en Microbiología.

Responsable de Ediciones Convivencia.

Reside y trabaja en La Habana.

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POLONIA, WALESA Y UN VIAJE A LA LIBERTAD

POLONIA, WALESA Y UN VIAJE A LA LIBERTAD

Por Dagoberto Valdés Hernández

Hace años tenía un sueño. Ahora se ha realizado. Polonia ha sido siempre para mí un paradigma de identidad cultural, religión y libertad. Desaparecida varias veces del mapa de Europa, la Polonia “semper fidelis” mantuvo su nacionalidad gracias a su arraigada cultura milenaria. Aprendí de Polonia y de su más grande hijo, el Beato Papa Juan Pablo II, que la cultura es el alma de los pueblos y que el alma es inmortal. Desde entonces he dedicado toda mi vida en Cuba a rescatar, promover y cultivar la identidad cultural de mi Patria.

Más adelante, he tenido el inefable honor de participar en la preparación de la visita del Papa polaco a Cuba en 1998. Y ser uno de sus colaboradores en el Pontificio Consejo Justicia y Paz.

Ahora he llegado a la Polonia del siglo XXI. Me acerco a sus raíces. Camino por su historia. Bebo de sus fuentes. Gracias al Instituto Lech Walesa.

La providencia quiso que arribara a esta tierra el 4 de junio, aniversario de las elecciones que ganó el Sindicato Solidaridad. He conocido a sus líderes. Escuchado sus testimonios de vida. Su amor a Cuba. El jueves 6 de junio conocí personalmente a la leyenda viviente de la última etapa de la historia de Polonia, el presidente Lech Walesa, premio Nobel de la Paz y líder legendario del Sindicato Solidaridad. Pasadas las once de la mañana llegó presuroso a la sede del Instituto que lleva su nombre y continúa su obra. Entró en la sala de reuniones y se sentó con toda confianza. Saludó. Habló brevemente y con toda franqueza de sus impresiones sobre Polonia y Cuba. Respetuoso y cordial nos dejó la palabra para que hiciéramos preguntas o le diéramos noticias de la Patria a la que dijo quería ir un día cuando llegue la libertad y la democracia. Cada cual expresó sus pensamientos y su admiración por su obra y por la historia de su Nación.

Personalmente, disfrutaba del encuentro. Miré a la solapa de su traje y encontre allí, como siempre, la imagen bendita de la Virgen de Jasna Gora, Reina y Patrona de Polonia. Le escuché mencionar con profunda devoción el nombre del Beato Juan Pablo II, su papel en el largo camino hacia la libertad en Europa y en su Patria. El apoyo que siempre dio el Papa polaco a Solidaridad y a su líder. Sus visitas antes y después del cambio.

Pedí la palabra para expresarle mis respetos y antes de que me la concediera, escuchó la inmerecida presentación de mi persona y trabajo que le hiciera el amigo e intérprete Tomasz. Le agradecí la oportunidad de encontrarnos con él y le dije que deseaba transmitirle una buena noticia sobre Cuba. Le dije que el miedo había disminuido entre los cubanos de a pie y que el tejido de la sociedad civil cubana había crecido, se ha fortalecido y va camino de una mayor articulación para una unidad en la diversidad. Me escuchaba con atención, movía la cabeza, me miraba fijamente. Al final de mi intervención que duró menos de tres minutos, me levanté de mi asiento y le ofrecí un símbolo de los trabajadores y campesinos de Pinar del Río: una caja de tabacos Cohiba.

Al final se hizo unas fotos informales y rápidas. Había consumido más tiempo del planificado con los cubanos. Firmó algunos libros que le extendieron. Reiteró su amor a Cuba y nos deseó lo mejor para el futuro. Salió tan rápido como entró. Tras el aplauso quedó una impresión de esperanza y confianza en nosotros mismos, en que “no hay libertad sin solidaridad”, en que el camino pacífico hacia la democracia no es solo una opción, sino la única opción éticamente aceptable.

El fin de semana largo, del 8 al 10 de junio, hemos ido a los lugares donde comenzó todo: Gdanz, antigua y bella ciudad sobre el Mar Báltico. Visitamos Westerplate, lugar donde comenzó la Segunda Guerra Mundial aquel 1 de septiembre de 1939. Rendimos honor y plegarias por todos los caídos en este horror del siglo XX. El domingo en la Misa temprana en la Parroquia de Santa Bárbara ofrecí la Eucaristía por todos ellos y para que en la conciencia de la humanidad cale hondo aquella frase gigantesca que está junto al monumento a los caídos: “Nunca más la guerra”. Palpamos la terrible cruz de la Polonia invadida y ensangrentada.

Pero no hay cruz sin resurrección. El lunes, visitamos los Astilleros de Gdanz, puerta de la vida, santuario de los derechos de los trabajadores, templo de la lucha no-violenta. Sagrario de la paz con justicia, libertad y solidaridad. Así lo quiso expresar el famoso poeta polaco al que pidieron que hiciera un verso para colocar para siempre en el muro del fondo del monumento, pero él se rehusó humilde expresando que ninguno de sus poemas podría expresar lo que aquí había ocurrido y escogió el versículo 11 del Salmo 29 que proclama: “El Señor da el poder a su pueblo. El Señor bendice a su pueblo con la paz.” En efecto, en este sagrado lugar, el pueblo polaco recibió “el poder de los sin poder” y no lo usó para la guerra y la violencia sino para la libertad y la solidaridad por el camino de la paz que es don y tarea.

Comenzamos lo que fue para mí una peregrinación y una escuela, por el monumento a los obreros caídos en estos astilleros. Sobre el azul intenso y luminoso de Gdanz, se alzan, solemnes y serenas, las tres cruces con sus tres anclas crucificadas. Este símbolo de la esperanza y del mar profundo. Este símbolo de la pasión de Cristo en su pueblo. Pero no da la impresión de ser un monumento luctuoso. Parece una gigantesca flor de la vida que nace de la cruz asumida y redentora. Parece un faro en el mar de la opresión y la injusticia, para que la azarosa vida de los que reman incansablemente hacia la libertad no pierdan ni el rumbo ni el método. Me dio la impresión de un inconmensurable brazo de alerta. Una señal preventiva, una plegaria que se eleva para que todos los que se decidan a luchar por su libertad, lo hagamos por los caminos de la solidaridad y de la paz.

No pude detener las lágrimas mientras me unía a esta plegaria silenciosa y al bajar la vista para rendir homenaje a todos los crucificados en su cuerpo o en su alma, me di cuenta que la sangre y el llanto de tantos hombres y mujeres habían marcado, por la mano del artista, unos círculos concéntricos en el pavimento que, ensanchándose desde el centro del monumento, parecían alcanzar a cada luchador pacífico y a cada pueblo crucificado. Tuve deseos de arrodillarme allí y quedarme un rato abierto a la mística expansiva. Pero, me disuadió la voz de Magdalena, la apasionada guía, que nos decía que se reservaría un ancho balcón, para la contemplación de esta triple cruz, en el enorme centro cultural y museo de Solidaridad que se construye justo al fondo del monumento y en línea con la famosa Puerta 2 a las que nos acercamos reverentes.

Allí se mantienen cerca de tres décadas después, la estampa de la Virgen negra de Chestokova y el retrato del Papa Juan Pablo II que habían colocado los obreros del astillero como escudos protectores durante las huelgas por donde comenzó todo. Luego pasamos al inmenso salón de la Dirección de Protección e Higiene del Trabajo, en el que se desarrollaron las rondas de diálogo y negociación por las 21 demandas que el Sindicato Solidaridad exigía al gobierno que decía que se había constituido en “la dictadura del proletariado” para garantizar los derechos de los trabajadores.

Al final, fuimos invitados cordialmente para la apertura de Museo-Centro de Solidaridad Europeo, que será el 4 de junio de 2014.

El amigo David, místico y músico del proyecto Omni-Zona Franca de Alamar, me regaló un enorme bolígrafo rojo con la imagen del Papa Juan Pablo II, copia fiel del que utilizó Lech Walesa para firmar los Acuerdos de Gdanz. Con el escribí en el libro de visitantes el estupor de la experiencia religiosa de haber pisado tierra sagrada para la historia de la humanidad. Lo hice pensando en mi sufrida madre, en el ejemplo que me dejó mi padre al marcharse de este mundo tan tempranamente, en mis tres hijos, en mi nieta que nació un 20 de mayo, día de la independencia de Cuba, en toda mi familia, en los entrañables amigos y colaboradores del Centro Cívico, de aquella Revista Vitral y de la actual Revista Convivencia. Y también perdonando a todos y cada uno de los que se han considerado mis enemigos o adversarios con una plegaria por la reconciliación de todos los cubanos.

En esta tierra se ha inscrito con las letras de Solidaridad el eterno mensaje de que la libertad plena y verdadera solo se puede alcanzar por los caminos de la justicia y de la paz.

Salí con la profunda convicción de que merece la pena dedicar toda la vida a inscribir, educando, empoderando, ética y cívicamente, este mensaje en el alma de los pueblos, en el lenguaje y las circunstancias en que cada nación emprende su propio itinerario hacia la civilización del amor.

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