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Féminas y jóvenes en el proceso de cambios hacia la democracia. Su importancia.

Por Sayli Navarro Álvarez

Si analizáramos concienzudamente la historia de nuestra sufrida patria desde que el almirante genovés pusiera sus plantas, el 27 de octubre de 1492, hasta el primero de enero de 1959, jalón que se toma como inicio de una de las más crueles, injustas, intolerantes, dinásticas y sangrientas tiranías padecidas por pueblo alguno; no le quedaría dudas a ningún mortal que lo hiciera: que los jóvenes siempre han llevado la iniciativa en las luchas por sacudirse la bota esclavista y arma genocida, de encima.

También durante dicho análisis pormenorizado saldrían a la luz las bravas Marianas al lado de sus hombres a través de la manigua redentora, del exilio o de la lucha clandestina en las ciudades, siempre con la frente bien erguida y nada de seudónimos, ni disfraces, exigiendo el respeto a sus más elementales derechos y libertades a pesar de la gran indefensión en que se debaten.

En este mismo minuto, en que trato de ordenar mis ideas y argumentos alrededor del tema que sugiero, varias decenas de jóvenes y de féminas les disputan tales derechos y libertades a los representantes dinásticos del poder en nuestro país, en la heroica y hospitalaria ciudad de Santiago de Cuba, frente a la Catedral Mayor, en áreas del indómito parque Céspedes.

Allí, en proporciones de fuerza física de león para mono y el mono amarrado__como se escucha en muchísimas ocasiones__, jóvenes y mujeres que militan en la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), en las provincia de Santiago de Cuba, muestran al prepotente brazo armado y excesivamente violento del régimen castrista, a las turbas de paramilitares y fanáticos, que están equivocados para estos tiempos de libertad y democracia en el mundo.

Que aunque son minorías ante un Estado que descansa en la fuerza de su totalitarismo, que encabeza el Ejército mejor armado y de más efectivos, de toda América Latina, entrenados para matar aunque sea en confrontación fratricida; pero a ese grupo de jóvenes y de mujeres, a ese conglomerado de patriotas de la nueva hornada, les asiste la fuerza de la razón y la frescura de una estrategia de lucha pacífica y no violenta. Con el compromiso de legar un Estado de Derecho a las nuevas generaciones de cubanos.

Cuando las acciones de cambio, libertarias, de mejoramiento social y político, en las que se enfrascan los pueblos, logran imbricar armoniosamente estos dos elementos humanos: sector femenino y juventud, el triunfo está más que garantizado. Llega con un exquisito sabor a perdurabilidad y confianza en el progreso para toda la nación. En esas condiciones está el futuro de nuestro país: de la mano de los jóvenes y de las mujeres. Las fuerzas que buscan el CAMBIO hacia la Otra Cuba son mayoritariamente de dichos sectores para orgullo de quienes observan lo que está ocurriendo en la otrora Perla de las Antillas.

Y no les estoy hablando de algún sueño de noche aciaga que provocan comilonas desmedidas vistas con ojos que nunca permiten darse cuenta de que el estómago no da para más. Situación tal que una vez puesta la cabeza sobre la almohada todo parece que gira a tu alrededor a velocidades astronómicas y hasta te llegan síntomas de náuseas, hasta que despiertas y corres al retrete. No, les hablo con conocimiento de causa. Lo que he vivido y está en el contexto actual.

Con la inesperada muerte de Harold Cepero y Oswaldo Paya Sardiñas, en julio de 2012, una figura femenina y muy joven ha tomado distancia desde aquellos que permanecen como simples espectadores. Comenzó a dejar boquiabiertos a quienes estuvimos presentes en la parroquia del Cerro en el momento previo a la salida del cortejo fúnebre, cuando las palabras de despedida. Me estoy refiriendo a Rosa María Payá Acevedo.

Ese mismo día tuve la imaginación clara cuando para mis adentro la consideré como la genuina sustituta de su ilustre padre para sostener el hilo conductor del Movimiento Cristiano de Liberación. Pero a la misma medida en que nos alejamos de tan fatal acontecimiento las acciones posteriores realizadas por Rosa María Payá que voy conociendo, me confirman la fuerza de liderazgo real de esta muchacha.

Todos hemos tenido la oportunidad de seguir lo que se ha publicado acerca de su periplo por Europa y los Estados Unidos de América donde mostró el aplomo propio de grandes hombres para conseguir el apoyo de la comunidad internacional amante de la paz, la libertad y la justicia, que lleve a la conformación de una Comisión a este nivel que investigue todo lo relacionado con la muerte de Harold y de su padre, ocurrida en situaciones tan turbias, absurdas y bloqueadas a todas las posibilidades de esclarecimiento.

Como ya expusimos, en ella coinciden el llamado sexo débil y la juventud; pero en la siguiente muestra se combinan las dos categorías que dan pábulo a este escrito: los jóvenes y las mujeres. Me refiero al Movimiento Damas de Blanco, que a partir de octubre de 2011 desarrollan su accionar bajo el nombre de la fallecida y otrora líder, Laura Pollán Toledo.

Las Damas de Blanco Laura Pollán Toledo, muy bien conocidas dentro y fuera de Cuba, son otro ejemplo de imprescindible protagonismo a la hora de un análisis real acerca del motor de punta en todo proceso de cambios sociales y políticos en cualquier sociedad. La línea perfecta que abrazan, la sistemática y limpia estrategia para conseguir lo que buscan, el amor y entrega que nunca abandonan en su día a día, las incluyo en primerísimo escaño cuando quienes gobiernan en nuestro país se vieron obligados a aceptar sentarse en una negociación con la élite de la Iglesia Católica nacional y el gobierno de España. Proceso que puso fuera de las prisiones cubanas a los 53 integrantes de la Primavera Negra de 2003.

Resulta extremadamente agradable para mí referirme en este escrito al fabuloso desempeño de la actual líder de las Damas de Blanco, la sin par Berta Soler Fernández, en presentaciones oficiales en el Viejo Continente y los Estados Unidos, conocido por todos los que hemos tenido la oportunidad de seguirla.

Son ambos sectores, sin lugar a dudas en la historia universal, quienes han protagonizado siempre las mejores acciones para bien de sus compatriotas. Todavía no podemos hacer referencia a una excepción, porque no las tiene y ello nos eleva la autoestima, porque para los que no comulgamos con el sistema político que le robó todas las oportunidades y libertades a este pueblo, vemos con beneplácito la madurez de jóvenes y mujeres dentro de las fuerzas que batallan por conseguir, no las reformas, sino los cambios definitivos, necesarios e impostergables hacia otra Cuba. Para bien de esta tierra y de todos sus hijos.

Para no dejar lugar a otras interpretaciones, prefiero ser reiterativa que dejarlo a conjeturas falsas: sin los jóvenes y sin las mujeres las campañas de los pueblos no solo son débiles, como dijera el más universal de los cubanos, sino que dichas campañas no tendrían lugar y mucho menos aspirarían el éxito.

152 comments to Féminas y jóvenes en el proceso de cambios hacia la democracia. Su importancia.

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